ESTUDIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SANTO DOMINGO DE TRUJILLO


La iglesia parroquial de Santo Domingo de Trujillo es la iglesia menos conocida de esta ciudad extremeña. El hecho de estar alejada del núcleo artístico de la ciudad, así como su difícil acceso, han sido hechos claves para que sea la única iglesia de Trujillo que no ha gozado de un amplio estudio que vamos a tratar de realizar.
La parroquia de Santo Domingo es la más moderna de las que existían en Trujillo en el siglo XVI, y también la de vida más efímera. Su historia comprende desde el pontificado de D. Gutiérrez de Vargas Carvajal -sobre la portada de la sacristía en un frontón triangular campean sus armas, con lo que confirman la erección canónica bajo su pontificado- hasta el año 1842. La feligresía de esta iglesia procedía del barrio de Sto. Domingo y del arrabal de Huertas de Animas, que para tal fin se había erigido. El arrabal de Huertas construyó una pequeña ermita a principios del siglo XIX (1803), la iglesia de Sto. Domingo dejó de tener la prosperidad que había gozado hasta entonces, esto sumado a los numerosos ataques sufridos por las tropas napoleónicas fueros hechos más que suficientes para su ruina; a esto hay que sumar el numeroso abandono a lo largo de los años por parte de los trujillanos y autoridades competentes.
Los arquitectos trujillanos Alonso Becerra y Francisco Becerra, padre e hijo, suscriben el contrato de la obra de la iglesia en 1566, bajo el pontificado de Don Pedro Ponce de León (1560-1573).
Desde luego, lo que hicieron estos dos maestros artífices fue construir una iglesia mayor y más moderna que la ermita ya iniciada en tiempos del obispo anterior, Don Gutiérrez Vargas Carvajal (1523-1559), existiendo registros bautismales en ella desde el año 1535. Lamentablemente, no se conserva el libro de Cuentas de Fábrica, que nos impide conocer, día a día, la marcha de la obra.
El obispo Vargas Carvajal, marca la época más gloriosa del obispado placentino. Durante su episcopado murió Carlos I en Yuste y se levantaron las mejores iglesias de Plasencia, aparte la obra de la catedral y ciudad: Guareña, Jaraicejo, Garciaz, Cuacos, Mirabel, Monroy, Santa María, San Miguel y Santo Domingo de Trujillo, etcétera.
En la primera obra en la que trabaja Francisco Becerra como maestro, anteriormente había trabajado como oficial bajo la dirección de Sancho de Cabrera, arquitecto trujillano, en el coro y baptisterio de la iglesia mayor de Santa María de Trujillo (1558), y bajo la dirección de su padre Alonso, en la iglesia parroquial de Herguijuela (1560).
Francisco Becerra Hernández, natural de Trujillo, hijo de Alonso Becerra y de Constanza Hernández. Realizó obras arquitectónicas de sumo interés artístico en Trujillo y varios pueblos extremeños (Herguijuela, Orellana la Vieja, Valdetorres). Parte a las Indias en 1573 donde construiría las grandes catedrales de Puebla de los Angeles, Quito, Cuzco y Lima, acreditándose como el mejor de los maestros, hasta su muerte en la Ciudad de los Reyes, en 1605.
Siete años después de su muerte, el arcediano de la catedral limeña lamentaba no hubiera maestro capaz de proseguir las obras que Becerra había iniciado. Era el mejor elogio a la memoria del maestro trujillano. No solo fueron los conquistadores los que dieron gloria a la patria natal sino también los arquitectos que, como en el caso de Francisco Becerra, adquirieron con su arte los canteros trujillanos una repercusión universal.
En opinión fidedigna de Llaguno: "Es el mejor arquitecto que pasó a América en el buen tiempo de la arquitectura española".
La obra de la parroquia de Santo Domingo de Trujillo es la más antigua documentada de éste. No se llegó a concluir la obra prevista, quizás por falta de dinero, construyéndose la cabecera. Se observa claramente la diferencia de la amplia diferencia y sacristía con respecto de la fábrica, de fechas posteriores.
La parroquia de Santo Domingo sigue la estructura de las iglesias del siglo XVI en la misma ciudad: planta alargada, en forma rectangular con una sola nave y cinco tramos; sacristía en el lado de la Epístola y presbiterio ochavado. Altos muros de mampostería con sólidos contrafuertes al exterior dispuestas las piedras de granitos a soga y tizón. Las obras comenzaron por la cabecera teniendo cubierta de crucería con terceletes que apoyaban sobre ménsulas renacentistas. Estas ménsulas son un tipo de capitel estilizado corintio muy repetido en las obras de Becerra.
Ciertamente, los artistas se dejaron influir de la construcción de la iglesia de San Martín de Trujillo que representan rasgos arquitectónicos similares a la parroquia de Santo Domingo. Es normal, no olvidemos que Francisco Becerra trabajó junto con su padre Alonso Becerra en las obras de la iglesia de San Martín, bajo la dirección de Sancho de Cabrera.
Se accede desde el exterior, por el barrio de Santo Domingo, a la iglesia de su mismo nombre, por dos puertas muy modestas, góticas, no olvidemos que en el siglo XVI los artistas extremeños realizan obras utilizando formas artísticas y elementos arquitectónicos propios del estilo gótico, cuando en el resto del país se está asistiendo a un renacimiento de formas artísticas depuradas.
La puerta principal del arco carpanel, enmarcado por un alfiz. La misma forma de construcción la observamos en la iglesia conventual de San Pedro de Trujillo, posiblemente, la mano de los Becerra estén presentes en ambas construcciones.
El interior es muy amplio, nave rectangular dividida en cinco tramos y cabecera ochavada. En el lado del Evangelio está la sacristía que se alza sobre la cripta, construida para tal fin, como es el caso de las iglesias trujillanas de San Martín y Santa María la Mayor, para acomodar la sacristía al nivel del pavimento de la iglesia. La cripta se cubre con bóveda de cañón y la sacristía con bóveda de crucería y terceletes, exactamente, la misma cubierta que tendría el presbiterio, lamentablemente desaparecida. Se accede a la sacristía por una sencilla puerta enmarcada con pilastras que sostienen un frontón apuntado donde campean las armas del obispo D. Gutiérrez Vargas Carvajal. Las cuatro paredes de su interior aparecen rodeadas por una cenefa que recoge motivos religiosos esgrafiados: decoración geométrica y vegetal en la que se incorporan angelotes con las alas explayadas y dos temas principales, el escudo dominicano sobre cartelas, entre figuras afrontadas que emergen de cuernos enroscados y el Calvario, en un marco arquitectónico a base de columnas estriadas que sostienen un entablamento de formas caprichosas a base de molduras y motivos vegetales, Jesús en la Cruz y a ambos lados Juan (el discípulo amado) y la Virgen María. Es de estilo plateresco, pero con formas un tanto arcaicas, sobre todo, en el tratamiento de los pliegues y actitudes de personajes.
Tenemos otros dos ejemplos muy semejantes, el de la iglesia de Santiago de Trujillo, que repite un esquema compositivo muy parecido, el otro esgrafiado está en la iglesia de la Vera Cruz, de Trujillo, hoy día en ruinas.
La iglesia de Santo Domingo conserva muy poca riqueza artística, desde el punto de vista escultórico y pictórico que llenó las capillas y los espacios vacíos de dicha iglesia parroquial. En el lado del Evangelio se conservan pocos restos de un motivo religioso con la técnica del fresco: la Asunción de María a los cielos acompañada por los querubines o ángeles que ayudan a subir. Es una escena tratada de forma muy popular, lo cual atestigua la mano de un artista local, de poco renombre.
Sobre la sacristía se alza la torre, que no llegó a superar la altura de la iglesia, como estaba proyectada, La espadaña se abre en doble arco peraltado y se remata con un entablamento con triglifos y metopas, y en el frontón triangular, pirámides y bolsos en los extremos.
Deseamos que con este artículo se conozca aún más la obra artística de Francisco Becerra, lamentamos no poder ofrecer más al respecto, dado el estado ruinoso en que se encuentra la iglesia.

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