JOSÉ SOLANO Y BOTE, EL MARQUES DEL SOCORRO, CAPITÁN DE FRAGATA




El linaje Sanabria fue uno de los más antiguos de Trujillo, donde se emparentó con la alta nobleza local. La casa Solar de los Sanabria, sita entre las calles San Antonio y Alvarado fue comprada, con facultad real, por don José Solano Bote en el año 1794. Había pertenecido a don Gonzalo Sanabria Calderón, regidor de Trujillo en el año 1604, era hijo de Rodrigo de Sanabria y de doña María Calderón, y se casó con su prima hermana doña María de Sotomayor. Aún se observa airoso el escudo esquinado sobre el grandioso balcón de esquina de la mansión. Es un escudo de campo partido que luce por armas un grifo coronado y contornado, al que acompaña una estrella en el cantón siniestro del jefe (linaje Agüero), después la S de Gutiérrez de Sanabria coronada que se acosta por dos leones afrontados que se empinan a sus flancos; el blasón se timbra con una celada con doble penacho de plumas, de lambrequines y se acola de una cartela.
Don José SOLANO Y BOTE, nació en la localidad de Zorita en el año 1726 y falleció en Madrid, 1806. Marino español y primer marqués del Socorro, consiguió la plaza de guardia marina en 1742 y terminados sus estudios navales se embarcó en el labio soberbio perteneciente a la escuadra del Mediterráneo, mandado por Juan José Navarro futuro marqués de la victoria participó en el combate naval que tuvo lugar en el cabo Sicié el 22 de febrero de 1744 con la armada inglesa del almirante Matews. Por su actuación en aquel echo, fue ascendido a alférez de fragata y posteriormente escogido como uno de los oficiales que acompañarían a Jorge Juan en sus viaje por Inglaterra y Rusia con el fin de estudiar los adelantos de la ciencia naval y organizar su respectivas marinas.
Mereció sucesivos accesos hasta lograr el título de capitán de fragata en 1754 fecha en que pasó a América del sur como comisario nombrado por el rey con el objeto de asistir a la demarcación de límites de entre España y Portugal, al norte del Marañón. Tras siete años de notable servicio, fue promovido a capitán de navío en 1761. Al año siguiente, tras declararse la guerra con Inglaterra, se le encarga el mando del navío Rayo, sin embargo poco después se firma la paz y es nombrado gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela.
Adoptó medidas con fin de evitar y perseguir el contrabando llegando a apresar en un breve espacio de tiempo ciento tres embarcaciones contrabandistas y desalojando a los ingleses de las costas de Caracas.
En 1770 es promovido al gobierno y a la capitanía general de la isla de Santo Domingo presidiendo su real audiencia. En 1773 fue ascendido a Brigadier de la Armada. Concluida la designación de limites con los franceses, que ocupaban el oeste de la isla , solicito licencia para continuar sus servicios en la Armada, siendo promovido a jefe de escuadra 1779.
En este momento, estalla la segunda guerra de Carlos III con los ingleses siendo destinado a la escuadra de Antonio Arce salió con ella del Ferrol, y reunida con la francesa, penetro en el canal de la Mancha contribuyendo a encerrar en los puertos a las escuadras inglesas, apresando además al navío ardiente, de setenta y cuatro cañones al año siguiente, se le confío el mando de una escuadra de doce navíos destinadas a América septentrional y a las Antillas, con el propósito de custodiar un numeroso convoy. Con suma habilidad, desoriento a las divisiones y cruceros ingleses que le acechaban, entrando en La Habana sin dificultad. Allí prestó sus servicios en la conquista de las Floridas y en la toma de Panzacala.
Fue ascendido a teniente general en 1782. Tras la finalización de la guerra en 1784. Carlos III le concedió el título de marqués del Socorro. Regresó a España siendo nombrado consejero de Estado. En 1790 Carlos IV le confirió el mando de las fuerzas navales que se alistaron rápidamente en los Departamentos de Cádiz y Ferrol. Con esta armada prestó notables servicios, influyendo en la política internacional de aquel entonces y en la paz que luego se concluyó en Gran Bretaña.
Regresó a Madrid, donde se le otorgó la Gran Cruz de Carlos III, permaneciendo allí hasta que de nuevo comenzaron las hostilidades con los ingleses. En 1796 se le confía el mando de la escuadra de América. En agosto del mismo año, salió de Cádiz con su escuadra, y con ella, destruyó los establecimientos ingleses en las ensenadas de Bull y Chateaux, arrasó las islas de San Pedro y Miquelon y quemó y echó a pique más de cien buques mercantes británicos. Volvió a España con sólo cuatro navíos y se trasladó a Madrid, donde en 1802 se le dio un encargo: pasar a Nápoles para traer a Barcelona a la prometida del príncipe Fernando y al prometido de la infanta de España Isabel de Borbón. Fue ascendido a capitán general de la Armada y continuó en Madrid como consejero de Estado.

JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO

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