EL PROCESO DE TRAÍDA DE AGUA POTABLE A TRUJILLO 

EN EL SIGLO XIX


El consistorio de Trujillo se adelantó al resto de poblaciones extremeñas en su afán por dotar a la ciudad de los servicios e infraestructuras necesarios y propios de una ciudad en desarrollo como era la traída de agua potable, cuya propuesta data del año 1864.
En sesión del Concejo en el mes de agosto del año 1864 se presenta a la corporación municipal una propuesta para la formación del expediente y proyecto para la traída de agua potable a la ciudad de los manantiales próximos a ella. En 1868 se celebrarán las sesiones de subasta para la adjudicación de las primeras obras de exploración. Dos años más tarde, en 1870, el ingeniero hidráulico natural de Madrid don Narciso Garrote y Fernández comienza a realizar los estudios necesarios para la conducción de agua a la ciudad. Realizados los trabajos de campo y tomados los datos pertinentes se procedió a la redacción del proyecto. A finales de dicho año, la Comisión de Obras Públicas daba su visto bueno al proyecto del ingeniero madrileño.
No obstante, la administración nunca pondría en practica aquel proyecto por su elevado
costo, ya que incluía la utilización de máquinas de vapor para la elevación del agua, lo que a juicio del ingeniero don José Sáenz no era necesario. En 1874 se propone realizar un nuevo proyecto para la traída de aguas desde la garganta de Santa Lucía. En los Libros de Acuerdos del Ayuntamiento de la ciudad queda constancia del proyecto sobre la conducción de agua a la ciudad presentado en 1874, según encargo del Ayuntamiento por el ingeniero don Manuel Pardo. En el año 1876 se aprueba el proyecto de distribución de agua.
En 1878 el Ayuntamiento tiene que abonar los gastos de redacción de un nuevo proyecto de traída de aguas. El Gobierno Civil acelera las gestiones.
En 1885 la Comisión de Obras Públicas presenta a estudio el proyecto elaborado por el arquitecto municipal para la distribución y abastecimiento de aguas por el interior de la población. A pesar de todo, dos años después aún no se había llevado a cabo el proyecto. A principios de dicho año la comisión de Hacienda presenta al ayuntamiento un informe sobre el proyecto de traída de aguas en el que expone la dificultades económicas para su realización. El Alcalde nombra una comisión para que se hiciera cargo del tema. Aunque el proyecto de abastecimiento de agua a la ciudad desde la garganta de Santa Lucía a 1.559 metros sobre el nivel del mar (entre Guadalupe y Navezuelas, canalización dista en un trazado de 78,5 kms.) estaba pendiente de informe por el Consejo de Estado, la administración municipal, siguiendo el consejo de la comisión decide anunciar en La Gaceta, que por entonces era el periódico de mayor difusión nacional, su deseo de contratar la obras a una empresa particular. La primera propuesta llegaría en el año 1891 por parte del ingeniero francés don Gastón Bertier, que por entonces vivía en Plasencia y era el representante de la empresa francesa que había abastecido de agua a París y a otras poblaciones europeas. Los considerables gastos que habían supuesto las empresas urbanísticas y arquitectónicas de la década 1880-90 imposibilitarían la contratación de las obras.
En 1896, comienza a surgir un paro generalizado en la ciudad por la escasísima cosecha recolectada. Ante tal situación se emprenden nuevas gestiones encaminadas a proporcionar definitivamente a la ciudad de servicios de agua potable con el fin de dar ocupación a los jornaleros en paro. Para ello, una comisión municipal se traslada a Madrid con el objeto de hallar fondos que invertir en los trabajos. Las gestiones de la comisión fueron positivas y en los últimos meses del años la corporación se ocupa de las últimas formalidades y trámites para el inicio de las obras, al mismo tiempo que solicitaba del gobierno permiso para proceder a la venta de algunos bienes propios para cubrir parte del presupuesto.
En 1896 el ingeniero don Luis Canalejas Méndez presentaba al concejo un nuevo proyecto para la conducción de aguas desde el mismo sitio que proyectase en 1874 don Manuel Pardo. Las obras, dirigidas por el ingeniero don Rafael Fernández Shaw, tendrían que sortear numerosos baluartes orográficos como el de los Zahurdones (Cabañas del Castillo), que cima que sería salvada con un túnel de 380 metros de longitud.
En el año 1897 se publica la subasta de las obras y se inician los trabajos para la construcción del depósito de agua con capacidad de 2.600 metros cúbicos (entran cada segundo 30 libros que suman a la hora 108.000 litros), que se ubicaría –sin ninguna lógica ni sentido estético en una ciudad patrimonial- en la Villa frente a la iglesia tardorrománica de Santa María. En el año 1898, se expropian algunos edificios con el fin de crear "en el espacio por ellos ocupado una plaza que armonizara con las obras que en la de Santa María se están ejecutando" con el fin de corregir la rasante de la plaza y construir un muro de contención. La Memoria sobre la distribución de aguas en la ciudad de Trujillo y Arrabal de Animas la redactaron los señores don Agustín Solís y don Prudencio Fernández de la Pelilla, en octubre de 1898. Al poco tiempo de publicarse la subasta de las obras, éstas se rematan a favor de don Facundo Guerrica en la cantidad de 1.619.536,24 pesetas. 
Aprovechando la circunstancia de haber sido entregado por el Gobierno la cantidad de 926.000 ptas. propició la realización del proyecto, y siendo Alcalde de la Ciudad don Modesto Crespo, se sacan a subasta las obras adjudicándose a los Sres. Guerrica y Compañia, que presidía don Facundo Guerrica y Echevarria, no sin antes haber realizado los exhaustivos estudios y comprobaciones la comisión nombrada por el Ayuntamiento y compuesta por los señores Pineda, Ingeniero Militar y Profesor del Colegio Preparatorio Militar de nuestra Ciudad; Sr. Berthier, Ingeniero de la Academia de París; Soubiron, Ayudante del Cuerpo de Caminos, y Sr. Civantos, Ingeniero Agrónomo, los cuales confirmaron después de minuciosos trabajos, y a pesar del estiaje excepcional que se venía sufriendo aquel año, que los cálculos realizados por el Sr. Pardo eran exactos, y por tanto, estaba asegurada en todo tiempo la existencia de aguas suficientes para las necesidades de la población. Se aseguraban la aportación de 25 litros por segundo, dando para el consumo de la población 180 litros por día y habitante, después que se aprobara una variante en la conducción, que acortando el recorrido aumentaba los 15 litros segundo, inicialmente comprobados, a los 25 como se ha dicho, además de este aumento de caudal se abarata el coste económico a casi la mitad de lo primitivamente consignado en el proyecto primitivo. Se calculaba la población de Trujillo, y Arrabal de Huertas de Ánimas, en aquel entonces en 12.000 habitantes con lo que los 25 litros/segundo aseguraban recibir agua suficiente para las necesidades, dejando todavía un buen margen para disfrutar en el futuro de este bien. Si en aquellos tiempo el Ayuntamiento tuvo que hacer grandes desembolsos, en una serie de obras de verdadera utilidad para la población: Colegio Preparatorio Militar, Depósito de Sementales, Mercado municipal y otras, también se presentaba la oportunidad de contar con medios económicos suficientes para llevar a cabo el abastecimiento de aguas potables; las Láminas del Estado, que solo producían el 3,5%, a más de otras 250.000 ptas que tenían en la Caja General de Depósitos, de las que también podrían disponerse mediante el oportuno expediente. El Ayuntamiento fue atendiendo las certificaciones de obras a medida que estas se iban realizando. Había de incrementarse en el coste las expropiaciones del terreno en que se hiciera la conducción, entre los que pueden destacarse la Marquesa de Santa Marta, en su finca Tagarnillar de Abajo; don Manuel y doña Manuela Artaloytia, que ceden sin remuneración su parte en la dehesa de Los Caballos; el Marqués de Lorenzana, en su fincas de Valdeposadas y Suerte de Escabrajillo, entre otros, aunque no faltaron los que quisieron aprovecharse de la necesidad de paso por su propiedades, exigiendo cantidades o condicionando el paso de las tuberías, con ánimo de beneficiarse de ello.
En Mayo de 1899, se acuerda por el Ayuntamiento la concesión de aguas al Arrabal de Huertas de Magdalena.
En los últimos días del mes de mayo de 1899 las aguas han llegado ya al campo de San Juan y al arrabal de Huertas de Animas, las obra fueron inauguradas el 1 de junio de 1899 siendo Alcalde don Emilio Martínez, que siendo anteriormente concejal bajo su mandato las obras recibieron un fuerte impulso. Trujillo y pueblos arrabaleros disfrutaron de un gran caudal de agua potable.
En el arrabal de Huertas de Ánimas se instalaron ocho fuentes y continuamente se alimentaba un abrevadero para ganados en este arrabal y otros dos en Trujillo, en el campo de San Juan. Las obras más importantes fueron -el citado túnel de 380 metros que fue necesario construir para salvar el collado de los Zahurdones, junto al pueblo de Cabañas, y las fuentes sifones de Berzocana y Garciaz. La conducción es obra de fábrica y tuberías de hierro, construyéndose además puentes de cantería en el paso de los ríos por Garciaz y Berzocana, más tres túneles de 381, 110 y 74 metros, para terminar en un doble depósito construido en la Plaza de Santa María, capaz de contener 2.487 metros cúbicos de agua. Los ingenieros don Rafael Fernández Shaw y don Eugenio Mancy, levantaron el plano de la población y señalaron las cinco grandes arterias por donde se distribuiría el agua y también el lugar donde se emplazarían las fuentes públicas para que el vecindario se beneficiase del agua. Estos grandes ramales discurrirían por las calles Tiendas, García de Paredes, Sillería, Hernando Pizarro y Afuera.
Por tanto, en Trujillo la obra de mayor trascendencia y utilidad que completó el tendido de las tuberías central para el agua, fue el alcantarillado de las calles por donde afluyen las letrinas residuales que se reúnen en un solo colector, que está en el campo de San Juan desde donde corre luego por vertiente abierta a la charca de la Albuera. En las calles, se instalaron pequeños colectores o sumideros para recibir las aguas de lluvia.
Las fuentes de ornato que se construyeron al realizarse estas obras en el año 1900, fueron dos. Una estaba en el centro de la plaza, era un artístico ejemplar de diecinueve caños, circular, el agua saltaba de sus caños. Este pilar fue desmontado en 1963 y fue colocado en el Campo de San Juan, volvería en los años 80 a colocarse de nuevo, pero había perdido su monumentalidad y su encanto artístico. La otra fuente de ornato que se construyó, estaba en el centro del Paseo de Ruiz de Mendoza. En estos tiempos han desaparecido totalmente. Todas estas obras de conducción de agua costaron al Ayuntamiento de Trujillo 1.600.000 ptas.
Comments