DOÑA MARGARITA DE ITURRALDE ARTEAGA. BIENHECHORA DE TRUJILLO, FUNDADORA DEL COLEGIO “SANTIAGO Y SANTA MARGARITA”

Hija predilecta de Trujillo, Doña Margarita de Iturralde, nació a mediados del siglo pasado en un pequeño lugar de la provincia de Santander, GIJABA, pero su afincamiento en Trujillo hizo de ella una trujillana de pro y Trujillo entregó parte de su vida y de sus posibilidades económicas.
Tan numerosas son sus obras que sería prolijo enumerarlas, pero no podemos por menos de señalar algunas de las más significativas en los diferentes planos que la vida ciudadana de aquellos tiempos llegaron a preocuparla: Previsión, asistencia, educación, fueron los hitos que marcaron el fin de cada obra que realizó. Escuelas, Comedores, Viviendas, asistencia a enfermos, etc.
Primeramente quisiéramos aclarar, que en contra de lo que muchos creen, Doña Margarita de Iturralde, no llegó a crear ni fundó al “Asilo de las Alberguerías”, como se le conoce, aunque su verdadero nombre sea Asilo de “San José y Santa Margarita”, quizás de aquí la confusión. No cabe duda de que sin ella difícilmente se hubiera puesto en marcha, pues ella fue la que aceleró la construcción y llegó a conocer su inauguración en 1924, de la Fundación que creada por su hijo político D. Mariano Díaz Quijano y Arteaga, legó a su esposa Doña Jacoba y ésta encargó a su madre como póstumo deseo.
Si en la forma lugar del Asilo de las Alberguerías no intervino Doña Margarita, quiso de todas formas dejar algo en él que perpetuara su nombre y en 1.º de octubre de 1925, destinó un capital de 46.900 ptas. para dotar una Escuela que funcionara dentro del Asilo, encargando de su dirección a una de las Religiosas que regían la Fundación. A esta Escuela acudían diariamente los niños de la finca “Las Alberguerías” y otras próximas llegando a contar con hasta 35 alumnos a los que además de la adecuada enseñanza, proporcionaba material y preparación religiosa hasta su Primera Comunión.
Esta Escuela estuvo funcionando hasta principios de 1975, en la que la vida de los campos se transformó y empezaron a funcionar los transportes escolares.
También esta señora dotó el capital suficiente para reservar dos plazas en el sanatorio antituberculoso de Valdelatas, cerca de Madrid, la tuberculosis era por aquel entonces enfermedad difícilmente combatida y verdadero azote para enfermos y familiares.
Todos los trujillanos conocen la barriada de casas, que a sus expensas se construyeron en la carretera de Plasencia, a la salida de la población. Cada una de estas magnificas viviendas costaron alrededor de 5000 ptas. y el 19 de marzo de 1929 fueron entregadas solemnemente a la sociedad de socorros mutuos de Trujillo, para que esta la distribuyera entre sus asociados.
Careciendo de vivienda apropiada para sus servidores la Parroquia de San Martín, restauró y acondicionó para vivienda del Párroco la antigua iglesia de La Sangre, cerca de la plaza Mayor, invirtiendo en estas obras 25.000 ptas. ( Hay que considerar que a principios de siglo las pesetas tenían diferente valor, el jornal de un obrero se cifraba alrededor del poco más de una peseta diaria).
No se puede dudar que la obra mimada de Doña Margarita fue " su Colegio" que en terrenos del antiguo Colegio Preparatorio Militar, creó para la educación de niños de Trujillo y su comarca. Funcionó este colegio sin estar debidamente reglamentado, ya que quiso adecuar los edificios y reparar la iglesia de la Encarnación que estaba completamente derrotada. Esta iglesia que compró a parte del resto de terrenos y edificios costó 30.500 ptas. En 20 de septiembre de 1920 se legaliza la escritura de fundación y reglamento para su funcionamiento, encargando la dirección a los padres Agustinos de El Escorial. El capital fundacional fue de 1.061.300 pesetas nominales en Deuda Perpetua Exterior 4%.
En 4 de febrero de 1930 quiso aumentar este capital en 125.000 pesetas. Deseó que este colegio se denominase de Santiago y Santa Margarita, dotándoles además del capital fundacional, que en aquellos tiempos era de alguna importancia,
con los edificios, iglesias y mobiliario, que tanto en el colegio como en la iglesia era valioso y de gran calidad, todavía pueden verse muebles y ornamentos sagrados, que demuestran la preocupación por darle y dotarle del mejor que aquellos tiempos podía adquirirse.
El colegio se adaptó sobre parte del Colegio Preparatorio Militar, como ya hemos dicho, y levantando sobre dos lotes contiguos que compró el Ayuntamiento de Trujillo. La extensión de estos lotes es de 4759 metros cuadrados y 48 centésimas. La finca se valoró en 40000 ptas. incluyendo en esta cifra los anejos.
La carga de la Fundación son: enseñanza en clases diurnas y nocturnas, conservación del edificio, mobiliario y material de enseñanza y los demás anejos a la educación religiosa de los niños. En el día de la Primera Comunión se le regalaba el traje y el calzado a los que lo precisaran, sirviéndoles un desayuno a ellos y sus familiares.
También eran obligación de la Fundación el sostener el culto de la Iglesia, creación de una mutualidad escolar, premios de estímulo para aquellos alumnos que lo merecieran, llegando a proporcionarles becas para los estudios de 2ª enseñanza o carreras de las entonces llamadas cortas: correos, telégrafos, teneduría de Libros, catastro, etc.
Dentro del colegio funcionó un comedor escolar que facilitaba gratis la comida de mediodía a los alumnos que lo solicitaran. Este comedor fue dotado con 100000 ptas. independientes del capital funcional y la renta era la que permitía estos gastos. Proporciona comida a 50 alumnos, durante el curso escolar costaba unas 4500 ptas. La Mutualidad Escolar proporcionaba una dote a los alumnos al cumplir los 20 años, que permitían acometer los gastos de boda o iniciar un pequeño negocio. Se nutría de las aportaciones de la Fundación y de las cuotas de los niños.
Las clases en el colegio comenzaron en el año 1920, pero hasta el 20 de mayo de 1923 no fue solemnemente inaugurada y bendecida la iglesia y edificios, efeméride recogida con toda minuciosidad por el desaparecido semanario trujillano "La Opinión".
No se puede dudar que gran parte de la ingente obra creada Dª Margarita de Iturralde quedó desfasada, pero otras todavía perduran, entre ellas el Colegio, en la actualidad sede del Colegio-Cooperativa “Paz Orellana”.
Con anterioridad este edificio estuvo primero regentado por los padres Agustinos, patronos y únicos responsables de su funcionamiento hasta que durante la Guerra de 1936, tuvieron que renunciar a él por carencia de personal. Ante estos hechos se formó un Patronato, bajo la presencia del Sr. Obispo de Plasencia, el Arcipreste de Trujillo y un familiar de Doña Margarita de Iturralde, que encargaron en 1942 a la Congregación de Hermanos de las Escuelas cristianas la dirección y profesorado del Colegio. También por carencia de Religiosos los Hermanos de San Juan Bautista de la Salle tuvieron que dejar su dirección, cuando un grupo de padres de alumnos y beneficiados del colegio, se erigieron en Cooperativa de Padres de Alumnos y beneficiados del Colegio, como Cooperativa de Alumnos y con el visto bueno del Patronato, que cedió el uso del edificio y de las instalaciones, ofrecieron la dirección a los padres Claretianos de la provincia Bética, que aceptaron desde entonces se impartieron las enseñanzas de Preescolar, E.G.B y Formación Profesional, siguiendo la normativa de la LGE de 1970, en las ramas de Automoción y administrativo.
No cabe duda que para llegar a mantener la actual situación del Colegio –ya dentro de la LOGSE con el Colegio Cooperativa “PAZ ORELLANA”, han tenido que aunarse muchos esfuerzos y sumar muchas colaboraciones de trujillanos anónimos, pero de lo que no cabe duda es que es obra querida por todos y que entre todos, tengamos o no hijos allí, debemos defender, ya que en sus clases recibieron educación cívica y religiosa, tantos trujillanos y personas que trabajamos en Trujillo que pecaríamos de desagradecidos si cada uno de nosotros, en nuestro plano o situación no hacemos lo posible y lo imposible, como ha sucedido hasta ahora, para que este Colegio no desaparezca a pesar de los tiempos difíciles que nos toca vivir.
Fallecida doña Margarita de Iturralde y Arteaga en Trujillo, el día 5 de marzo de 1933, sus restos fueron inhumados en el panteón familiar de “Las Alberguerías”, hasta el día 26 de septiembre de 1982 que a iniciativa del Arcipreste D. Florián Rodríguez Pizarro, Cooperativa de padres y Dirección del colegio, se trasladaron sus restos al mausoleo que ella misma mandó construir en la iglesia del Colegio, donde reposarán definitivamente.
Y allí bajo su amparo y protección, continua su obra "El Colegio" para que padres e hijos de Trujillo, participen de ella y la potenciemos para que perdure en el tiempo, mejorándola en lo posible día a día y de esta forma continúen beneficiándose todos los trujillanos y los alumnos / as de poblaciones cercanas y en gran medida no se pierda por así decirlo nuestra propia identidad.
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