TRUJILLO, LA CIUDAD DE LAS CULTURAS

Judíos y moriscos es la referencia de la diáspora, de la condena precipitada para una ciudad como Trujillo que contribuyó al esplendor de América. Su nombre corto y rotundo evoca todo un legado, una añoranza palpitante de los pueblos que reconocen la influencia mutua. Trujillo ungida por el silencio de los siglos, partida en dos por el sol y la sombra, por el casco antiguo y por la ciudad nueva, como el contraste de la luz de la sabiduría y la oscuridad de la intolerancia, bien representada por las ecuestre de Francisco Pizarro en su plaza mayor. Trujillo con su configuración curvilínea del Trujillo histórico, el último añadido a la ciudad intramuros con el aporte cristiano y defensivo al origen patricio, al esplendor árabe, a la opulencia cultural rica en sabios intérpretes cristianos. La piedra granítica siempre presente en sus monumentos, sus muros conforman el austero apunte de la vista. Todo Trujillo eterno se acaba aquí, en el barrio viejo, en la villa, donde se encuentra el cementerio de la Vera Cruz con sus cipreses. Su destino está unido a los monarcas, a los coronados que construyeron su propio destino con campañas de reconquista, amoríos fuera de norma y diatribas cortesanas. Del ovillo del silencio-ligero, nítido y blanco-sale una marca de leyenda y apellidos de abolengo que arranca por la puerta de Santiago, el emblema medievalista que entronca con el renacimiento de su Plaza, Trujillo y el Amazonas. Dos conceptos diferentes unidos por un solo hombre, como una alianza sacralizó matrimonio en Sevilla para engendrar misticismo y evocar glorias pasadas de los gruesos muros de Trujillo. Unos, muestran su agotamiento con el ladrillo fuera de sitio, a la vista, apurado; y otros lucen su pátina fresca de la cal pura, con dinteles de ocre, como sombra de ojos, perfumados por las flores y elegantes por sus prestadoras que abundan en la calle de las flores. Rejas floridas atravesadas por miles de secretos de aristocracia de escudo, renta y sangre; y de casas humildes, de vecindad, fama de unas calles pregonadas en romances y cantares por la estrecha calle del Arco del Triunfo, rebotando de pared en pared la leyenda de Alicia, volando por cerrojos y milicias, la trágica historia de odio, venganza y tradición. Un aire fúnebre, una luz sombría, viste de pena una calle de contrastes como dama altanera se elevan su nobleza gótica la histórica casa de los Bejaranos a la sombra de la Vera Cruz, un barrio popular, animado y de mucha tradición en otras épocas. Toda la belleza que encierra su historia vivida florece por la magia de la naturaleza en sus recónditos patios de vecinos, patios particulares. Por aquí se marcha Trujillo universal, vestido de pecados y cipreses hacia la eternidad.
Trujillo presume de su fortaleza histórica con el legado monumental del pasado, porque cada rincón es un capítulo de su edad eterna la ciudad tiene calles excepcionales por su belleza, curiosas por su angostura y perspectiva, silenciosas después de una época de esplendor. Y otras hermosas, sencillamente, porque van al gusto de cualquiera. Ésa es su grandeza. Calles en las que vivieron y pisaron árabes, judíos y cristianos.
Comments