Hasta hace poco más de un siglo la campana del Concejo sonaba al anochecer anunciando que se cerraban las puertas de la ciudad, era el Toque de Queda. Las murallas tenían un paseo de ronda por donde la guardia vigilaba y controlaba la seguridad de la cerca hasta que amanecía el día y se abrían de nuevo las trece puertas, entrando los campesinos con sus mercancías o los viajeros buscando cobijo después de las mil aventuras sufridas al osar penetrar por aquellos peligrosos parajes, dominados por partidas de bandoleros con diversas cataduras et con tanta seguridad caminera como la propia agudeza en la faldriquera más que en la espada.


Trujillo además de ser refugio en el camino era lugar de trato, que no se pasaba impunemente por aquellos andurriales, pagando un canon a la organización de la noche se tenían muchas posibilidades de atravesar los riberos del Tajo por Monfragüe sin recibir ningún sobresalto, las 14 leguas y media que separan Trujillo de Plasencia eran muy solitarias pero también el sistema, único de peaje que con el nacimiento de la Guardia Civil comenzó a decaer.

Todos estos románticos tiempos pasaron a la Historia, ya no hay Toque de Queda y la campana se conserva como pieza de museo en el patio del Palacio Municipal, las murallas abandonadas al igual que sus viejas casonas arruinadas son un nuevo producto de especulación al revalorarse en la segunda mitad del siglo pasado mientras los próceres municipales cerraban sus sentidos permitiendo barbaridades en las restauraciones patrimoniales y cesiones del mismo patrimonio municipal por cuatro perras, como han sido el viejo Hospital de los Descalzos y la Casa Rectoral de Santa María la Mayor, ambos palacios vendidos a particulares por cuatro monedas, un millón de pesetas por edificio...

Pero estos desmanes ya los tengo asumidos al menos el Duarte al fin de su vida ha sido generoso, pero no con la Ciudad que por otro lado tampoco le trató con la debida gentileza. Semos asín. Ahora que hemos perdido tantas joyas de nuestra historia, peligra el histórico recinto de nuestra muralla que en el lienzo Norte tiene una brecha bien cojonuda, desde hace casi un año... y que si flores a María, como están en proceso de cambio se lo deben dejar al siguiente para que siga dejando, sin dejar nada que le produzca el más mínimo esfuerzo.

Como veis por la foto el comprador del terreno donde ha levantado un edificio de dudosa legalidad ocupa el espacio de los adarves y su paseo de ronda que son propiedad municipal. La muralla se acabó de reventar por las raíces de un árbol sembrado por el nuevo inquilino propietario de su casa y habría que verlo, el árbol lo colocó en terreno público por todo el morro, el mister.

Ante estos sucesos entiendo que ha llegado el momento de reclamar estos adarves, restaurar la muralla entre el Castillo y la Puerta de Coria, de momento, que hay que llegar hasta el Espolón que también es Patrimonio Municipal. Comprendo que la intimidad del señor Gartón sufrirá un pequeño escalabro al ver como pasan impunemente nuestros turistas ante sus propias narices, pudiendo sorprenderle en 'desavillé', pero como buen inglés sabrá aprovechar la coyuntura poniendo una tienda de helados en sus jardines, al mal tiempo una nevera si arrecia la caló.

Yo se que para los nuevos traficantes de Seguros de Paso por Monfragüe que han cambiado de barrio les van a suponer luengas pérdidas si se pone en marcha la maquinaria municipal necesaria que ponga la ley en su lugar descanso después del desentuerto general pero o se limpia de zánganos y aseguradores el cotarro o seguiremos viendo pasar los dineros del Turismo por la tele regional de Mérida mientras reza el gori-gori el Arzobispo Mitrado de Toledo que Dios le guarde muchos años si nos entrega Guadalupe.

Pero es que no se dan cuenta que Trujillo ha un potencial que necesita romper su propia maldición, tiene magia de sobra y belleza oculta que hay que saber exponer a la luz del Sol para que deje de ser una ciudad privada de su propia dignidad.

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