EL CARNAVAL HA MUERTO

 Una vez destruido el espíritu del Carnaval hay que hacer un sucedáneo que se aplicará por dosis temáticas a la tierna infancia, este año toca el V Centenario de Orellana… Personaje ejemplar.

 Hasta los pueblos más esclavos tenían su carnaval, era el escape anual del Pueblo, la crítica viva. En Carnaval valía todo y las gentes se manifestaban sin tapujos con sus disfraces, charangas y coplas muy directas, en Trujillo hasta se hacían capeas en la Plaza Mayor pero sin la intervención oficialista, los festejos y jolgorios eran llevados por paisanos entusiastas.

 Durante la dictadura franquista los carnavales estuvieron prohibidos y en Trujillo resurgieron en1981, el año de la Quinta´l Porro… unos cuantos nos juntamos y decidimos resucitar los carnavales, el secreto del éxito fue que todos y cada uno de los trujillanos aportaron lo que buenamente pudieron, tanto en dinero como aperos, camiones para echar la arena en la plaza, los carpinteros se encargaron del cierre y el que pudo se organizó su tablado, los oficios al servicio de la Fiesta.

 Todo el mundo se disfrazó, el entierro de la sardina en la Alberca fue un éxito, allí se soltaron todas las lágrimas de cocodrilo acumuladas con  tantas prohibiciones y no pasó nada que no fuera diversión y expulsión de escoria. Se hicieron bailes en el Mercado Regional con estupendas orquestas que se pagaron religiosamente y nos sobró medio millón de pesetas para el año siguiente. Nos sentimos libres.

 Después de 15 años sin capea las vacas volvían a subir de la calleja de los Cabreros hasta la plaza por el Arco de Sillería y no nos costaron un duro, los ganaderos participaron como el último vecino.

 Aquello duró tres o cuatro años hasta que el Excelentísimo Ayuntamiento se hizo cargo de la organización carnavalera que era la única manera de controlar a la crítica y al personal, así que el pueblo al ver como le quitaban su protagonismo pasó olímpicamente del asunto. Pa ellos.

 Y así terminó una historia que ahora quieren resucitar programada, como el Chíviri… esa ni es forma, ni es ética, ni era la Idea, mira que disfrazar a los niños de conquistadores. ¡Ya les vale!

¿Cuándo el Pueblo querrá tomar las riendas de su propio carnaval?

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