TURGALIUM


EL PRIMER TEXTO ESCRITO

El primer texto escrito encontrado en Trujillo lo descubrió el franciscano Joaquín Rodríguez en el siglo XIX publicado en su libro “La Vettonia” de cuya obra se conservan dos ejemplares, uno en la Biblioteca Nacional y el otro en la biblioteca de la fundación Santa Ana de Almendralejo.

 Yo tuve en mis manos el manuscrito original y después consulté el ejemplar de la Biblioteca Nacional, desgraciadamente el manuscrito me desapareció misteriosamente en Benidorm allá por los años setenta y algo.

 Me puse a estudiar la piedra y nada se me aclaraba, por aquellos tiempos mi conocimiento de los viejos alfabetos era muy limitado y dejé correr mi imaginación sacando conclusiones relativas de lo más pintoresco. En 1986 enseñé en Ibiza los Siete Signos a un druida (que decía él), se llamaba Ra y cuando vio los Signos se traspuso entrando en trance, con los ojos cerrados sacó de un bolsa los siete signos y me contó una historia increíble de runas druídicas… Actualmente sabemos que es una inscripción pre-fenicia y en ello andamos.

 Por los años 1972 en una de las muchas correrías que nos hacíamos con Manolo Rubio, descubrimos el castro de Almoroquí y en medio dos estelas, una inscripción que a mi me pareció ibérica y un idolillo, Manolo dijo que eso eran tonterías… el caso es que al año siguiente Manolo las entrega al Museo Provincial de Cáceres y las publica su director el amigo Miguel Beltrán Lloris (con él me inicié en inscripciones ibéricas), era efectivamente una inscripción pero no ibérica exactamente que lo era tartésica, como otra en Cañamero y la de Siruela que fuimos Miguel y yo para controlarla y publicarla de urgencia evitando emigraciones tontas al Museo Nacional. La piedra está en Badajoz.

 Pocos años después descubría las estelas del Carneril y de pura casualidad, me llevaban en auto-stop y el auto tuvo que hacer una parada en la finca, mientras el conductor hacía sus asuntos descubrí las estelas allí mismo en una pared. Las llevé al Museo de Cáceres donde figuran como Carneril I y Carneril II. Posteriormente descubrí las de Zarza de Montánchez, San Martín de Trevejo y hace un par de años la de Cabañas de Castillo que se encuentra en una casa particular de Trujillo.

 Aunque Trujillo cuenta con estas estelas del Carneril, en sus comarcas inmediatas aparecieron otras en Torrejón el Rubio, Almoharín, Alburquerque, Brozas, Ibahernando, Logrosán, Madroñera, Robledillo de Trujillo, Salvatierra de Santiago, Santa Ana de Trujillo, Solana de Cabañas, Cabañas del Castillo, Valencia de Alcántara, Zarza de Montánchez, San Martín de Trevejo, Hernán Pérez y los Foios (Portugal).

 La mayor concentración de estelas decoradas orientalizantes está en la provincia de Badajoz, remarcadas en La Siberia con las de Capilla y Cabeza del Buey, en Capilla encontramos el mismo carro de las estelas pintado en un abrigo. Al Sur de Badajoz se dispersan hasta el Guadalquivir en menor escala. Las de Badajoz y el valle del Tajo son el meollo de esta cultura.

 Volviendo a las inscripciones tartésicas encontramos una tercera, pintada en el abrigo de Monfragüe que como el carro de Capilla hacen frontera con el arte rupestre esquemático extremeño.

 En el Berrocal de Trujillo he visto un crisol de hachas y muchas de las escorias que encontramos son producto de pequeñas  fundiciones de bronce, hay estaño, plomo y hasta oro y plata en muchas vetas de este territorio.

 A finales de la Edad del Bronce surge Trujillo como factoría fenicia pero veamos cómo y dónde vive su gente:

 El Berrocal que rodea el Cerro es el hábitat natural, las gentes viven dispersas en pequeñas agrupaciones de clan son los descendientes de una gran cultura megalítica que con el descubrimiento de los metales sumarán a su actividad agropecuaria el oficio de la mina. Adoran al Sol y a la Luna, hacen sacrificios a sus dioses en aras talladas en sus grandes canchos graníticos casi siempre orientados astronómicamente.

 La llegada de mercaderes del Sur va enriqueciendo la vida en estos lugares y al mismo tiempo se genera una información que acarreará nuevas gentes y las lógicas fricciones. No sabemos si fueron fenicios pero por su grafía (ver los Siete Signos) estas gentes que establecieron en el Cerro el templo a Mercat (Heracles, Hércules) que nos marca la tradición debían venir de Oriente Medio. Eran un ramalazo viajero de los Pueblos del Mar que a finales del Bronce llegaron a España. 

La Leyenda dice:

Hércules me edificó

Julio cesar me rehizo

Sobre cabeza de zorro

En este monte virgillo.

 Los fenicios acostumbraban a poner en los cimientos de sus edificios representativos un animal totémico y en el caso de Trujillo está claro que eligieron a un Zorro, perfecta representación del comercio. Virgillo es la vigilancia de las estrellas, también se refiere a las Pléyades. Muchos de estos pueblos además de ser originalmente mesopotámicos tienen una fijación con las estrellas que asocian a los dioses que llegaron en tiempos remotos, lo tienen escrito en sus tradiciones pero este es otro tema.

 Los fenicios eran muy respetuosos con los indígenas a los que reconocían la propiedad del terreno por ello es muy probable que alquilaran o compraran al vecindario el terreno conde ubicaron el templo y la factoría. La ciudad mercado estaba naciendo y acabó llamándose TURGALIUN, en un principio debió llamarse simplemente TUR, de AT-UR que es la ciudad (UR) de Dios (AT), el galiun vendría después con la llegada de otros pueblos pastores ¿galaicos? que mal llamamos celtas o tal vez no y el Turgalium fuera simplemente el original fenicio en simbiosis con el pueblo indígena de aquel momento.

 Los fenicios trujillanos se encontraron con el mundo de las estelas decoradas extremeñas que nos han señalado sus armas, las espadas son como las que aparecen en Cerdeña, los escudos con escotadura en V como los encontrados en Huelva y su dibujo del los tres círculos concéntricos ¿se corresponden? con los tres recintos de la ¿mítica? ciudad de Atlantis, la escotadura en V sería el puente que une los tres recintos y sus tres puertos con la canal al mar, así lo describe Platón en sus diálogos (Timeo y Critias). Yo creo que son estelas tartésicas y su dispersión configura esta tierra pues prácticamente aparecen en toda Extremadura, al occidente de este campo estelario peculiar las estelas difieren aunque son culturas hermanas, me refiero a las portuguesas del Tipo I, a las nuestras Almagro las define del Tipo II.

 Conviven muchas y distintas gentes y por ello los castros se fortifican para defender el ganado, la minería es uno de los capítulos económicos importantes del momento, hay  pequeñas fundiciones y un mercado de minerales controlado por Turgalium.

 En un próximo capítulo sintetizaremos un poco la cronología del Turgalium prerromano.

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