VOLVER A EMPEZAR

Estos comicios municipales me han dejado buen regusto a pesar mis reservas con la filosofía a reinar. De entrada se siente que después de  tantos años Trujillo volverá a tener gobierno y eso ya de entrada es bueno, el nuevo alcalde parece que tiene buena disposición para los capítulos de turismo y patrimonio, fundamentales para el futuro de la Ciudad como lo son la limpieza y el cuidado de jardines. Trujillo debería volver a ser aquella ciudad llena de árboles que deleitaron nuestra infancia. Sería el mejor regalo para propios y visitantes.

El Berrocal hay que declararlo zona protegida y no solamente porque nos pudiera interesar de cara a nuestras aspiraciones de Patrimonio de la Humanidad con Monfragüe y Plasencia, esta última bien que ha sabido proteger para este evento su berrocal de Valcorchero… no solo por ello, por nuestra propia dignidad ya que en el Berrocal Trujillano está la historia de la Ciudad desde antes que fuese ciudad. Es un jardín además de arqueológico, ecológico y de urgente necesidad de protección.

La Villa tiene un desaguisado de cables de tal calibre que solamente se equilibra con las porquerías y abandono de nuestras callejas coincidentes con el recinto villano. Las estelas romanas que hay en el patio de armas del Castillo, clavadas en los muros como jesucristos testimoniales, me parece una barbaridad por la erosión que a la intemperie les producen la lluvia, la caló y frío, arreciitas tienen que pasar el invierno las pobrecitas, con lo bien que las teníamos en la Casa de Pizarro.

Trujillo necesita un museo histórico donde presentar con orden nuestra historia e ir recogiendo los nuevos materiales, debería haber un centro de estudios trujillanos dedicado a recoger y cuidar el pequeño patrimonio que se pierde en colecciones privadas y que acaba desapareciendo a la primera herencia que aparezca. Muchos darían sus piezas y sus libros si tuviesen garantía de supervivencia.

Y ese Centro de Estudios Trujillano no debe estar exiliado en las banlieres que ha de estar en la Plaza, en el Palacio del Marqués de la Conquista, sería el mejor y más digno uso a un edificio que lo está pidiendo a gritos. Yo estoy seguro que al propietario le gustará la idea si todo se plantea con Orden y Ley.

Soñar no cuesta dinero pero si los sudores de la insistencia, siempre soñé un Trujillo culto y lo que planteo es fácil.

Pues nada y sabiendo que los Reyes Magos no existen seguiré trabajando con la historia de mi ciudad, porque os aseguro que cada vez es más mía y no me importaría compartirla.

Alberto, bienvenido a esta, tu alcaldía de Trujillo y que sea para bien de toda la comunidad.

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