GALGOS O PODENCOS


No andábamos muy lejos en la columnilla publicada hace dos semanas cuando en tono algo jocoso se describían los movimientos que habían de pasar en la semana siguiente. No había que ser muy avezado en los asuntos económicos ni agudo analista de la situación para adivinar que algo importante se produciría en los días inmediatos.
Y se produjo. Rescate / intervención / préstamo al FROB o lo que sea, pero se produjo. Para entrar en análisis de definir eso que se ha producido, ya sí que se debe ser más avezado. O no, porque aunque se han dado mil nombres al hecho, aún no ha sido suficientemente explicado el suceso (que hoy anda uno un tanto chisposo con el juego de palabras). Porque suceder, lo que se dice suceder, algo ha sucedido. No sabemos muy bien qué, pero eso, que ha sucedido. Y los políticos han perdido la ocasión de que ejercer su locuaz pedagogía para explicárnoslo a la gente de a pie.
¿No decía Botín que los culpables de la situación eran los políticos? Pues toma, Jeroma, que ahora vienen los políticos, Europa entera, el FMI, el BCE y los EE.UU (que no falten las siglas que de lo contrario esto no es columnilla ni es nada) a decir que la banca es la culpable y es la que tiene una necesidad perentoria de ser rescatada. Y toma del frasco, Carrasco, que todos se han puesto manos a la obra para realizar tan delicado rescate.
¿Y a mí? ¿Quién me rescata? Pregunta aparentemente vacua que nos hacemos los ciudadanitos a juzgar por el grandilocuente discurso político. Pero vamos, que seguimos en la barra del equilibrio.
Vamos a comenzar por el concepto particular. Por la banca, que está más cercana (es un poner).


En mis tiempos de estudiantes (casi escribíamos en papiros) en nuestras aulas impartían lecciones más maestros que profesores. Que no es poca suerte. Aún conservo amistad con uno de esos maestros que, por su edad provecta, vive primorosamente cuidado en una residencia y con una mente preclara que ya quisieran muchos. Visito al maestro con cierta frecuencia y, si el tiempo es propicio, me toma del brazo y paseamos por un frondoso jardín. No hace muchas horas, cuando esto escribo, intercambiamos impresiones sobre la situación terrible de un alto porcentaje de la banca. Reclamaba yo, con cierta vehemencia, que los culpables de los desaguisados bancarios deberían ser juzgados y condenados si procediese, porque la banca no es un ente abstracto, sino que tiene nombres y apellidos.
- Te quedas corto – me señaló el maestro –. Los católicos nos ganan por la mano. En su sistema, para obtener el perdón no es suficiente con el arrepentimiento y el cumplimiento de la penitencia o condena. Van más lejos. Para obtener el perdón es estrictamente necesaria la restitución al perjudicadCurro Guadianao de lo sustraído.
Es lo que tiene ser maestro, que su discurso intelectual va siempre más lejos y más ligero que el del discípulo.
Y ahora vamos al concepto más general.
Y cuando recibía lecciones de tan ínclito maestro, entre los alumnos nos contábamos anécdotas, seguramente falsas, del nacimiento de los movimientos filosóficos que estudiábamos. Narrábamos sin ningún fundamento que el filósofo danés Sören Kierkegaard, padre del existencialismo, que trataba la filosofía del sufrimiento y de la angustia y que tanta influencia tuvo en otros grandes filósofos como Heidegger y los existencialistas franceses Camus y Sartre, tenía un defecto físico, que ignoro si es cierto o falso. El danés leía, no sin cierta crítica, las grandes teorías del padre de idealismo Friedrich Hegel, que tanto influyó en el materialismo histórico de Marx.
El danés, en su existencialismo, no se encontraba en la lógica y la estética del alemán y, angustiado, se preguntaba dónde colocaría su joroba en los maravillosos castillos ideológicos de Hegel.
Pues así andamos, preguntándonos dónde nos situamos en este galimatías de conceptos que nos arrean, en las diatribas de si estamos ante un rescate o una intervención en toda regla. Y, sobre todo, nos hacemos la existencial pregunta de que si esta situación tan complicada nos afectará a cada uno con más recortes y privaciones.
Y mientras los de arriba siguen discutiendo si son galgos o son podencos.

Curro Guadiana

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