LAS CIFRAS DEL PARO


Hace cinco o seis años, las cifras mensuales del paro nos producían estupor, asombro, disgusto. Eran traumáticas por las dimensiones que alcanzaban sistemáticamente. Demoledoras. Pero no menos que ahora. Lo que ocurre es que nos estamos acostumbrando a cifras tan terribles y casi nos produce un alivio la cifra real porque esperábamos más dramático el tema. Pero en fin, aquellos días en los que Manuel Pizarro clamaba en el desierto anunciando lo que venía y nadie le hizo caso, ya han pasado y ahora tenemos las cifras del paro de septiembre del presente año.
Así que vamos a las cifras del paro de septiembre. No pretendo hacer ningún análisis de experto, entre otros motivos porque no lo soy. Mi única intención es decir lo que hay en la calle, lo que vivimos los curritos de a pie, el que tenga la suerte de ser currito.
En el mes de septiembre han ingresado en el paro la horrible cifra de 79.645 personas. Y esa es la tragedia, que son personas, no son números. Es fácil maquillar esta cifra. El papel lo aguanta todo. Esta cifra es inferior casi en 20.000 personas a la que se produjo en septiembre de 2011, por lo que se puede decir que es una buena cifra. Una cifra desorbitada puede llegar a ser buena.
No obstante, sube notablemente sobre la cifra total de agosto. Es decir, se ha producido el paro estacional. Se termina el chiringuito veraniego y aumenta el paro. Efectivamente, paro estacional, y a esperar a que, si el tiempo no lo impide, vuelvan a abrir los chiringos en Semana Santa. Mientras tanto, a ver si hay suerte y encontramos algo que llevarnos a la boca.
Pero es más curioso si damos la vuelta a papel, puesto que todo lo aguanta. Si aumenta el paro porque se termina el período estacional y vacacional veraniego, es porque hace unos meses hubo contrataciones. Vamos a ver, en efecto, ha habido contrataciones. Pero, ¿de qué tipo? ¿de qué calidad? ¿con qué esperanzas han firmado los contratos los afortunados contratados?. Con ninguna, absolutamente con ninguna. Se trata de contratos temporales que no ofrecen ningún plan de vida a los contratados, que los sirve para tapar un agujero, como máximo, para ir al super durante esa temporada, pero de ningún modo para hacer un plan de vida, para poder mirar el futuro. Eso, queramos o no queramos, no es crear empleo, eso es dar la vuelta al problema para salir ante los medios con una sonrisa de oreja a oreja y echar toda la culpa, como siempre, a la pertinaz sequía que nos azota. La cifra es exacta, faltaría más, pero es maquillar el número para dar otro aire.


Otro tema importante es la utilidad, los beneficios y las ventajas de los sacrificios tan horrendos que se están imponiendo a la ciudadanía. No se ven resultados. Y el hecho es que en lo que va de año han ingresado en el paro 478.535 personas. El único consuelo que queda es que muchas personas que entran, salen de nuevo con otro contrato. Lo que corrobora que estamos hablando de contratos basura, que el empleo no es estable y que hay cinco millones de compatriotas que no pueden hacer un plan de vida.
¿Puede hacer alguien un plan de vida? Con la cifra de personas que dejan de cotizar a la Seguridad Social, parece imposible. Es decir, las arcas de la que se nutren pensiones y parte de la sanidad, se llenan cada día menos. O sea, que la única esperanza es que disminuya el número de jubilados y eso sólo se consigue de tres maneras: que se llegue a la jubilación con más años, que se computen más años para calcular la cantidad a percibir de pensión y, por último, que el número de jubilados disminuya de modo, digamos, natural. Que ya es decir.
Es cierto, más de la mitad de parados son beneficiarios de una prestación por desempleo en agosto de 2012. ¿Qué ocurre con los que no la perciben? “Sea usted paciente, amigo, que todo se andará”.
La interinidad en la función pública se ha terminado. Bueno o malo, vaya usted a saber. Y dos sectores muy afectados son la educación y la sanidad, de los que han ingresado en el paro 220.472 personas. Vamos a ver quién es el sabio que responde: ¿o sobraban o nos dan ahora peor servicio? Si sobraban, malo. Si mal servicio, peor. De maravilla.
Pero hay otra cifra que no cuadra. Pese a todo, los españoles somos de los europeos que más trabajamos. Más que países más competitivos y con menos crisis o sin ella. Trabajamos nada menos que una media de 1.690 horas al año y por persona, frente a los franceses que trabajan 1.476 y a los alemanes que trabajan 1.413. Vamos a ver, o son unos genios o les dan el trabajo medio hecho y terminado. ¿O tendrá razón Beteta en lo del cafelito?
Hay cifras que uno, en su ignorancia cada día más supina, ignora y que buscaré. Me refiero a los despidos producidos en ERE’s firmados y santificados por empresarios, sindicatos y autoridades. Porque lo que está claro es que las grandes empresas han tocado fondo en cuanto a nuevos contrataciones se refiere. Incluso aconsejan a algunas, como al Santander y a Telefónica, que se establezcan en cualquier país de la Unión Europea que no sea España porque tendrán mejores condiciones fiscales. Vamos allá.
Otra cifra dramática que se nos escapa a todos es la de los “parados en movimiento”. Uno es asiduo de polígonos industriales y de edificios de oficinas. Y con frecuencia se va encontrando con empresas que no tienen los bemoles de despedir a su personal con su indemnización correspondiente y sus papeles del paro. Pero además, no les abonan sus nóminas y llevan meses trabajando sin cobrar un euro y sacando adelante la producción. Y no hay medio legal de resolver esa situación. O si la hay, tiene que pasar por la voluntad del empresario y de las autoridades laborales. Y cada mes se comen el marrón y se produce el efecto de la pescadilla que se muerde la cola. Si se van es sin nada. Si se quedan, no hay despido. De esta tragedia inacabable, no hay cifras.
Prometo ser más optimista en la próxima columnilla. Y para cumplir con la palabra dada, haré una inexperta incursión por la célebre deuda y por los Presupuestos Generales del Estado. Y a quien Dios se la dé, que Pedraz se la bendiga o se la desbendiga, allá el señor juez, que lo que dice ya lo sabíamos todos.

Curro Guadiana
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