¿QUÉ MAS SE PUEDE PEDIR?



Sales de casa un cuarto de hora antes de empezar a currar, no sabes lo que es un atasco ni una caravana, lo más que te puedes encontrar camino del trabajo es un coche de frente y otro delante de tí. Llegas al curro y ves correr a un par de conejos refugiándose de tu coche, este año se ven menos por culpa de la poca lluvia caída hasta el momento. Sigues hacia la obra y ves alguna “coguta” arriesgarse cerca de tu coche a que las des un susto; ahí están con sus moños bien peinados y sus cantos mañaneros, ¡qué felices son!
Te bajas del coche y respiras el aire, al que nunca le damos la importancia que tiene, y a lo lejos se oye un mochuelo que se le ha hecho de día sin darse cuenta. Hace fresco, aunque en el mes que estamos debería de hacer más, pero este año el ciclo parece ser que será de sequía. Es una pena ver tantos meses el campo con el mismo color, se echa de menos el verde otoñal de la hierba creciendo, pero pronto lo veremos.
Enciendes la radio, tu fiel compañera en el trabajo y escuchas las noticias del trafico: diez minutos hablando de los atascos de las grandes ciudades y tú sin saber lo que es ver cinco coches seguidos y piensas: ¿cómo puede esa gente aguantar día si y día también esas caravanas? Preguntan por las carreteras de Extremadura y siempre dan la misma respuesta: normalidad absoluta en todas y cada una de las carreteras de la Comunidad.
Levantas la vista para ver el amanecer y te quedas prendado de los colores tan raros y a la vez flipantes que se ven alrededor del sol. Un zorro atraviesa a lo lejos el camino, seguro que va en busca del refugio para dormir un rato después de una noche ajetreada de caza, detrás de los conejos y alguna gallina despistada que su dueño olvido recoger.
Afinas un poco el oído y se oye algún ruido raro en el cielo: son las primeras grullas que pasan hoy y este año me estoy dando cuenta de que vienen en grupos poco numerosos; vienen muchas pero muy desparramadas, ¿será culpa de las pocas lluvias también? Sinceramente, no lo sé.
Escucho el ruido de un coche a lo lejos, es el vecino de finca que viene a echar de comer a las vacas, la rutina diaria. Al verle venir, un grupo de avutardas, que lleva todo el año con nosotros por allí, levanta el vuelo. Es impresionantes verlas de cerca, son enormes. Estas yo creo que no emigran, aunque la verdad que este año tienen poco que comer.
A eso de mediodía, al intentar ver otro bando de grullas que vienen con su escandalera habitual, diviso un grupo de buitres haciendo el rondo, pienso que alguna oveja o ternero ha fallecido. La verdad es que cada vez el hombre le pone más difícil a esta especie su futuro. ¿Quién se ha inventado eso de recoger el ganado muerto y no dejarlo en el campo para que estos animales y otros muchos se puedan alimentar? ¿Es higiénico el que pase ese camión por las poblaciones dejando ese olor tan desagradable y esa cantidad de moscas que pegan unos muerdos acojonantes?
Al lado de los buitres veo una pareja de cuervos. Días atrás escuché en la radio que son las aves más fieles que hay, cuando uno de los dos fallece, el que queda vivo le guarda el luto al fallecido y no vuelve a juntarse con ningún cuervo más. ¡Qué curioso el mundo animal!
Las tardes se pasan volando y se suele ver algún lagarto que otro; en la fecha que estamos y todavía se pasean por allí, pero ya les queda poco a ellos y a sus primas las culebras, esas que solo dejan sus “camisas” de recuerdo para los humanos.
La pareja de “primillas” que el año pasado crió en el Palacio se dejan ver poco; el año antes una pareja de “chovas” les quitó la hornilla en la que tenían el nido, pero el año pasado volvieron a recuperarlo y fueron capaces de criar a sus pajarillos.
Antes de empezar a recoger la herramienta y la radio escucho decir que “hoy en Madrid se ve la nube de contaminación mejor que nunca, como no llueva pronto no se qué vamos a hacer”... Yo, mirando al cielo respiro profundamente con los brazos abiertos y vuelvo a pensar, ¡qué suerte tenemos por poder vivir aquí! Y me vuelvo a preguntar cuando me monto en el coche camino de casa, ¿qué más se puede pedir?

Marcos Suero "Pandereta"
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