15 DE SEPTIEMBRE DE 2012



Esta fecha pasará sin duda a ocupar uno de los sitios mas privilegiados de mi memoria por lo vivido en el día de ayer. Era la primera vez que acudía a una manifestación de este tipo, quizás por ser la que más se ajustaba a mis reivindicaciones, fuera de sentimientos partidistas, los cuales hace tiempo que no comparto al cien por cien con ninguno de los partidos que tenemos en la actualidad.
Lo de ayer era otra cosa, gente de toda índole, médicos, policías, bomberos, maestros, funcionarios públicos, obreros, jubilados, pero sobre todo parados, parados de larga duración y sin ningún atisbo de arreglo por ningún lado. También había autónomos que, por supuesto, están siendo maltratados al igual que todos los demás trabajadores. Aquí no se salva nadie de esta manera tan absurda de gobernar. El capitalismo nos ha llevado a esta situación y nadie se ha dado cuenta de ello hasta que ya ha sido tarde, muy tarde diría yo. Por el malestar que vi ayer en mis propias carnes, puedo asegurar que el pueblo está harto, muy harto de estos gobernantes que tenemos, tanto de los que mandan, como de la nefasta oposición, que hace cuatro días iban preparándoles el terreno a los que venían detrás.


Sin duda, lo que menos me gusta de estas manifestaciones son los seguidores acérrimos de partidos y sindicatos, gente que aunque estén muertos de hambre por culpa de sus “jefes”, siguen apoyándoles a muerte. Así no se puede, si usted lleva bajo el mandato de estos señores nueve meses en el paro, es que algo no va bien; no puede usted seguir apoyándolos como si le fuera la vida en ello. ¿No se da usted cuenta de que si todos hacen lo mismo a ellos se la va a seguir trayendo floja su situación laboral?
Salga usted a la calle y manifiéstese, que le oigan todos los políticos y sindicatos: que no estoy de acuerdo con ustedes, que no están haciendo las cosas bien a pesar de llevar militando en su partido toda mi vida. ¿Por qué no me puedo desmarcar de ellos? ¿Tengo que comulgar obligatoriamente con sus ruedas de molino? Pues no, lo siento. Yo hace tiempo que me baje de su barco, porque este barco le dirigen siempre los mismos patrones y siempre virarán el barco hacia donde ellos quieran, a pesar de que hay marineros que no les gusta ir a ese lugar. Salta del barco y sigue nadando, que hay chalecos salvavidas para todos, no te cierres en la bodega del barco a esperar lo que pasa, que el resultado ya le sabemos antes de que termine la regata. ¿Que no sabes lo que puedes hacer para saltar? Lo primero no esconderse, tienes que salir a la calle y dejarte ver, no me vengas con que no podemos hacer nada, el conformismo es nuestro mayor enemigo y ellos lo saben y se regocijan de ello. Vamos a empezar defendiendo lo público, pero haciéndolo bien, no me valen los que toda la vida se han aprovechado de sus puestos, eso ha pasado a la historia, vamos a defender el empleo, porque sin trabajo no hay vida, el capitalismo nos ahoga y sin embargo, seguimos comprando en las cadenas de supermercados grandes, las que manejan a su antojo los precios y los productos. Esa es una buena forma de revelarnos, hacerles boicot y no aparecer por ellas.
De lo que me di cuenta ayer después del baile de cifras por parte de todos, los convocantes y los gobernantes, es la cantidad de mentiras que nos dicen todos los días, ya lo han tomado como otra ley y se quedan tan panchos cuando las sueltan. Unos que sesenta mil personas y los otros, que más de un millón de personas. Ante tal diferencia esta claro que seguramente que los dos mienten, pero les da igual. Los que salen fortalecidos son los gobernantes de la Comunidad de Madrid. Gracias a estas manifestaciones tan multitudinarias, inflan los comercios y bares de la zona, los cuales están encantados de que cada quince días, vaya alguien a manifestarse.
No hay que olvidar que después de nuestra manifestación , se autorizó otra de la Falange como ya pasó en la final de la Copa del Rey, toda una provocación en toda regla que todo el mundo pasa por alto. El día que por desgracia se líe una gorda, luego buscaremos responsabilidades en políticos que se lavarán las manos, como lo hacen hasta ahora, como si no hubiera días al año para permitir dicha manifestación.
Si me preguntas que saqué en claro ayer, solo te puedo decir que según llegamos al pueblo me sentí a gusto conmigo mismo, con el deber cumplido de haber saltado de ese barco en el que me querían retener. Ahora puedo decir que conmigo no contarán jamás para estar callado y conforme, prefiero que me tachen de rebelde antes que de conformista acabado y abducido por estos patrones, a pesar de que a día de hoy, sigo en el paro.
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