¡CUÁNTOS AÑOS ENGAÑADOS!


Basta con darse una vuelta por Trujillo y sus alrededores, por el Ayuntamiento, por algún parque o jardín y ver cómo se mueven ahora los trabajadores del Ayuntamiento. Todos son súper puntuales ahora, ya casi ninguno se da de baja, pocos ves en horas de trabajo en el médico y todo esto ha tenido que arreglarse gracias a la salida del consistorio del partido que, por lógica, apoya a los obreros. Pero del apoyo y tolerancia, a la burla y el desenfreno no va nada y eso es lo que ha estado pasando durante muchos años: obreros que solo iban a por el sueldo; encargados que no habían visto un plano en toda su vida; oficiales que solo sabían hacer “pasta” con una hormigonera, ni siquiera sabían usar el legón, y si no les llevabas una hormigonera, se sentaban y pasaban de hacer “pasta” a mano, esperaban los días que fueran necesarios hasta que les acarreaban la dichosa máquina.
Han sido muchos años viendo cómo trabajaban en muchas calles, aquellos bocadillos de hora y media, regados con vino y cerveza a tutiplén, total, no se iban a caer de ningún andamio, puesto que los trabajos eran a ras de suelo; algún tropezón en alguna zanja y quince días de baja. También los había que recién entrados querían desempeñar su trabajo como ellos sabían, pero veían como los más antiguos veteranos los enseñaban a echar el freno a la hora de trabajar; obras que se podían hacer en un mes y que, por “hache o por b” se tardaban en acabar seis meses; cuánto dinero despilfarrado sin que nadie supiera estar a la altura de las circunstancias y alzara la voz para defender el dinero de todos los ciudadanos.
No sé si tuve la suerte o la desgracia de trabajar para el Ayuntamiento por 4 días. Fue una visita de los Reyes a Trujillo y nos buscaron para desalojar dos o tres habitaciones del Parador de Turismo y montarlas con los muebles que traían los Monarcas, (manda huevos, que no se puedan acostar en camas distintas a las suyas). Estábamos cinco o seis obreros y yo era el más joven, tenia dieciocho años recién cumplidos y era un autentico pardillo, al lado de hombres hechos y derechos que ya les asomaban los pelos del pecho por fuera de sus camisas. No sé cuál de los cinco compañeros era más “perro” de todos, me daba vergüenza ajena, ver cómo cada porte que daban con una silla o sillón, se sentaban tres y cuatro veces por el recorrido hasta donde teníamos que poner los muebles. Mientras ellos bajaban un sillón, yo daba tres portes, quizás por pardillo o por estar concebido de otra forma, y fueron los cuatro días más largos que a mí me han parecido en algún trabajo. En todos los años que llevo trabajando nunca me ha pasado nada parecido.
Cuando me volvieron a llamar pasada la visita de los Reyes para volver a colocar los muebles en su sitio, yo me negué a ir a trabajar, a pesar de la bronca de mi padre que me insistió una y otra vez, que por que no iba a ir, si estaba en casa parado. Pues preferí dejar de ganar ese dinero antes que pasar la vergüenza que pasé desmontando aquellas habitaciones. Por cierto, algunos de aquellos “obreros” siguen hoy en día en el Ayuntamiento y los otros, entran y salen de él.
Cuando entró el Partido Popular días atrás en el Ayuntamiento, hubo más de un conocido que me dijo: “¿Qué crees, que porque entren estos van a cambiar los obreros del Ayuntamiento su forma de trabajo? La lleváis clara si os creéis eso”. Y yo no me pude reprimir y tuve que contestarle y dije: “solo con que estos que han entrado sean capaces de hacer cumplir a los obreros su jornada laboral integra, estaremos ahorrando un dineral todos los meses al consistorio”.
No creo que sea muy difícil poder comprobar los resultados en tiempo recordé. Hay que decir a los obreros que tengan la suerte de trabajar algún día para el Ayuntamiento, ya sea de jardinero, albañil, socorrista, animador o limpiadora, que quienes pagamos somos los ciudadanos de a pie y que si se ríen de ese trabajo y ese sueldo, se estarán riendo del dinero de sus padres, hermanos, tíos o sobrinos; que ese dinero le ponemos entre todos y que cuanto mayor rendimiento le podamos sacar, más contentos estaremos todos.

Marcos Suero “Pandereta”

Comments