GUERRA Y PAZ


Cada día que pasa estoy más convencido de que me he confundido de sociedad. Quizás hubiera sido más feliz naciendo varios siglos antes visto lo visto, aunque al paso que vamos, quizás rememoremos aquellos años de nuevo. Años en que no existía dinero y si el trueque. Años en que las religiones disponían de todo y sobre todas las cosas, incluidas las personas.
Esto último a día de hoy sigue sucediendo y la mitad de las guerras que siguen en pie, son gracias a dichas religiones, las cuales en ninguna de sus biblias, “coranes” o cualquier otro libro, apoyan el uso de la violencia.
Uno que a la hora de educar a sus hijos, ante preguntas de porqué una guerra o para qué sirve una guerra se queda casi sin palabras que contestar. Imágenes en cualquier telediario, sea la hora que sea. Muertes, violencia a tutiplén y los peques preguntándose y preguntándote el porqué de aquello. Niños llorando, algunos han perdido a sus seres queridos, otros son ellos los que han resultado heridos y todo por las malditas guerras.
Esto no es muy difícil de explicar si te pones un día a ello. La mitad de los conflictos son por ganar territorios que no les pertenecen, eso les queda claro a los peques si los explicas que alguien quiere quitarte tu casa y tu para que no lo hagan, te lías a tiros. Pero entonces ellos muy hábiles, te preguntan que si vienen los de los bancos a quitarnos nuestra casa, que por desgracia están cada dos por tres también en los telediarios, podemos y debemos hacer lo mismo. Llegados a ese punto en donde te han desmontado toda tu explicación, te vuelven las dudas y no sabes qué ejemplo ponerles.
Lo más socorrido es sacar el tema de la religión o incluso ponerles el ejemplo de los radicales en las manifestaciones, incluso en los partidos de fútbol, donde siempre hay alguna trifulca por no ser del mismo equipo. Aunque de eso, a liarte a tiros va un mundo, pero ¿qué ejemplo ponerles mejor que ese?



Difícil, pero más difícil es aun cuando desde sus colegios y sin preguntar a nadie, les llevan a ver una exposición del ejército español. Parece mentira que desde un colegio, donde se celebra el día de la paz, con multitud de actos, se les lleve a ver esta exposición. Y no solo se les lleve a ello, sino que encima vienen con el cerebro lavado, alucinados de que les han dejado disparar, incluso les han explicado todo lo que hace falta llevar en caso de ir a una guerra, a ellos se lo han dicho en un tono más suave. Salir al campo les han dicho y se quedan tan panchos…
Los maestros dirán que han ido a ver el planetario, cosa que también han hecho. Pero de ver las estrellas y enseñarles el universo a pegar tiros en el salón de al lado, va un mundo. Una vez en casa señores profesores, que no les quepa ninguna duda de que en el planetario no se han quedado con nada de lo que les han explicado, por lo menos mi hija. Ella venia alucinada solo de la historia del ejército, que si sabían lo que costaban los trajes que tienen los soldados, lo que les dan de comer en caso de estar en el “campo”, lo que pesan las armas. “Las armas” si señores, les han enseñado las armas con las que se matan vidas humanas, incluso les han dejado disparar con ellas en un simulador y ahora cuando vienen a casa alucinados de lo que han presenciado, a los padres nos queda la difícil misión de decirles que eso no es tan bonito como se lo han explicado. Que el ejército está construido para defender al país en caso de guerra, para matar a gente si es necesario, que te enseñan a ser un súper viviente en caso de dichas guerras. Que lo bonito que era todo en la exposición que han visto, es todo mentira. Que en una guerra no es todo tan bonito como te lo han contado, ni mucho menos…
Algunos dirán que también hacen misiones humanitarias, si, pero van con armas y si un chaval quiere saber cómo ayudar en alguna de esas misiones, es mejor explicarles cómo funcionan las cientos de ONG que existen. Estas, si van sin armas a los conflictos jugándose la vida más que un soldado y sin ser reconocidos sus méritos.
¿Por qué no una visita a una ONG y que les expliquen lo que de verdad hay alrededor de una guerra?
¿Quién ha dado permiso para que niños de diez años tengan que ir a pegar tiros? ¿No sería más justo pedir una autorización a los padres para ir a dichas exposiciones? ¿Está al tanto el consejo escolar de estas visitas? ¿Los profesores están conformes con hacer dichas visitas? ¿Es obligatorio el ir a ellas? ¿Tendrá algo que ver la nota a final de curso con dichas visitas?
Cuando llegue el día de la paz y les hagan construir palomas de papel o incluso soltarlas, espero que les cuenten y les enseñen que ese acto es todo lo contrario a la exposición que visitaron aquel día y en la que tanto disfrutaron. A lo mejor ese día en vez de soltar las palomas, prefieren coger un arma y liarse a tiros con ellas. Al fin y al cabo es lo que les han enseñado, ¿o no?

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