LO PEOR DEL DÍA DESPUÉS


Lo peor del día después es convencer a tu estómago a las diez y media de la mañana, que de carne asada nada, le das una fruta. A las doce cuando te pide una litrona, se la das de agua y a las cuatro en vez de un cochinillo asado, le metes medio kilo de espinacas. Después de todo eso cuando tu estómago te esta llamando de todo en voz alta, a eso de las seis cuando un calambuco le haría el estomago mas feliz del mundo, le metes un café "pelao".
Ya no me habla, tan solo manda de vez en cuando al que tiene por bajo, algo para que yo tenga que salir corriendo a ver a "Roca". Ya solo le queda la cena, verás cuando vea venir el verde otra vez qué mala hostia le entra de nuevo. Y es que pensándolo bien es normal que se cabree, después de diez días a tope de todo meterle esto pa dentro es para insultar a cualquiera. Pues nada tío, ya queda menos para Navidad, donde si por bien es, te volverás a pegar algún que otro homenaje y si no, tampoco pasa nada: puedes ir tirando del fondo reservado que es bastante amplio.
Lo que si te pido es que no me maltrates mandándome tanto a ver a "Roca", no se vayan a despertar las amigas tuyas esas que tan calladas han estado estas fiestas sin decir ni pío (ya era hora). De todas formas las seguiré sufriendo en silencio, es lo más sincero después de tanto homenaje. Cualquiera se queja por lo menos hasta los Santos, donde este año no podremos siquiera probar ni una sola castaña... De esas no, ¡mal pensados! Qué mentes mas sucias tenéis todos después de tanta cerveza, tanta ración, tanto baile y en definitiva tanto estar fuera de casa.


Qué pereza de tiempo nos viene ahora, el peor para tener tranquilo al estómago. Con lo buenos que están los membrillos, que todavía quedan; las aceitunas recién rajadas ya van cogiendo sabor en la tinaja donde el orégano y algún condimento más, van haciéndoles agradables al gusto. A los madroños les queda poquito también, las bellotas pintan algunas en las encinas y alcornoques, las castañas lo mismo y como somos tan solidarios con todos los frutos secos, nos gustan todos.
Mala época para la operación bikini, aunque en este tiempo la podíamos llamar “Operacion Papa Noel”, mejor dicho, “Operación Reyes Magos”, que el gordinflón no es de aquí.
Mientras escribo esto mi estómago vuelve a insultarme, seguramente echa de menos también el medio kilo de pipas saladas que todos los días le dábamos en las capeas entre calambuco y calambuco. Más de uno sin operarse los labios, lograba ponerlos como los de Carmen Lomana. La lengua lo agradece sin embargo, aunque ahora mismo esta "zopa", demasiado trabajo en tan pocos días para descansar de golpe y porrazo.
Me voy de nuevo a ver a ese gran amigo de las dos nalgas, que estos días ha sido visitado con más frecuencia y es que ya lo dice el refrán: "Como come el mulo, caga el culo".
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