LOS NIÑOS DEL DOMUND


Sabido es ya por todos la solidaridad que siempre ha existido en el pueblo de Huertas. Este rasgo nos viene de muchos años atrás, aunque nunca he sabido bien el porqué, quizás venga de haber pasado tantas calamidades nuestros antiguos, que más de una y dos veces nos contaban el hambre que pasaban en el pueblo, mientras un par de kilómetros por encima, les sobraba pan para las gallinas y ganado.
A la mujer que me contaba eso, se le caían un par de lágrimas por sus mejillas arrugadas por el paso del tiempo y por las penurias que la vida le había hecho pasar. ¡Qué injusticia! decía, a la vez que se sacaba el pañuelo de la manga de la chaqueta, para limpiarse las lágrimas.
Luego con el paso de los años, nos hemos ido jactando de seguir siendo solidarios. En multitud de colectas ahí estaban siempre los Huerteños, que sin alardear mucho, iban llenando los cepillos eclesiásticos aunque muchos no creyeran que su dinero llegara a buen fin, y con la mano un poco agarrotada seguían soltando sus limosnas. Estaba claro que les movía el resquemor al acordarse del hambre pasada por sus mayores y que ellos no estaban dispuestos a dejar pasar a nadie. La memoria histórica es muy importante en nuestra vida, aunque algunos la hayan perdido totalmente.
Cuando llegaron los años boyantes en los que nadie, absolutamente nadie, pasaba ninguna calamidad en nuestros alrededores, en lugar de dejar nuestras costumbres, empezamos a mirar fuera de nuestras fronteras, y decidimos alargar un poco más la mano y depositar nuestras limosnas en esos lugares tan necesitados. Era reconfortante tener noticias de aquellos sitios y ver en qué empleaban nuestros dineros sobrantes, y nos volvíamos a sentir orgullosos de nuestra actitud.
Hoy, casi sin enterarme han vuelto a hacerse eco de nuestra solidaridad en el pueblo y en un instante han logrado recaudar unos 800 euros, como el que no quiere la cosa. Sabiendo en la época que nos encontramos y que la mayoría de los donantes no están sobrados ni mucho menos, es lógico que desde este periódico me haga eco de tal noticia, se lo merecen sin duda alguna.


Mis preguntas a los cuestadores sobre el paradero de ese dinero no han tenido muchas respuestas, algo lógico por otro lado, si se tiene en cuenta la cantidad de destinos que hay hoy en día donde invertir en nuestra ciudad. Es difícil que te digan solo un sitio.
Unos dicen que si es para las obras de la piscina de Trujillo, que con un poco de suerte, estará para septiembre, como los exámenes de los que han cateado en junio. Otros dicen que si para las pastillas de cloro del “pilón” de Huertas, que por lo visto están por las nubes, como el petróleo más o menos. Otros opinan, que los viajes del señor alcalde a Plasencia tan continuos hay que costearlos entre todos, que en un futuro nos alegraremos de dichos viajes. Los más “dañinos” comentan a viva voz, que el dinero irá a parar a los bolsillos de los policías, que se ven negros para cobrar y la mejor manera que tienen de hacerlo, es coger los cepillos y salir por las calles igual que los niños del “Domund”. Claro está que es porque esa medida nunca ha fallado en Huertas, porque ves las huchas rulando por el pueblo y salen al encuentro de los habitantes... ¡como para darlas de lado!
Alguno de los donantes al saber a dónde va a ir a parar su dinero, se ha querido echar atrás con la donación, pero los niños del Domund le han contestado que “Santa Rita, Rita, si vas mañana a pagar, algún eurillo te quitan”.
Yo cuando he llegado, las huchas se las acababan de llevar, “me cachis en la mar”, aunque me han dicho que no me preocupe, que mañana si quiero, a eso de las dos o dos y media, estarán puestos otra vez en la puerta del “Pilón” de Huertas y es que, pensándolo bien, qué mejor sitio para pasar los cepillos que ese.
Verano, una piscina sola abierta para 10.000 habitantes, poco sitio para aparcar…..blanco y en botella, multa, digo ¡Bingo!

Marcos Suero "Pandereta"

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