EL MERCADO DE LOS JUEVES

Este jueves he subido al Mercado como cada semana, a las compras de costumbre,  además de a contemplar qué plantas nos trae hoy el amigo Jesús desde Plasencia, a nuestro mercado, al que no suele faltar. Y mientras admiraba las plantas, alguien me pregunta si había firmado, ¿? y me señalan la mesa donde un poquito mas abajo recogían firmas contra el traslado de este mercado a los barrios de abajo. Y como no quiero que se lo lleven  del centro, pues rápidamente me acerqué a firmar para unirme a la causa. Era Izquierda Unida quien recogía firmas para presentar al Ayuntamiento la propuesta de no trasladar de su ubicación este tradicional mercado abierto de los jueves.


Tras plasmar mi firma en la lista y sumarme al “no”, tuve la oportunidad de hablar de este asunto con algunos de los vendedores del Mercado, comprobando que ellos tampoco quieren que se les cambie de sitio ni creen conveniente que se segreguen unos puestos de otros, con lo que echan por tierra mi opinión sobre el tema, que más adelante les expondré.


Ellos, mejor que nadie, saben lo que conviene. De este cambio ya se viene hablando desde hace tiempo y puesto que les va en ello su economía, han tenido más que días para dar vueltas al problema y sopesar todos los pormenores que esta medida conlleva, llegando a la conclusión que los puestos deben permanecer todos juntos, o sea, en el mismo lugar, ya sean de frutas, verduras, carnes, pescados, embutidos, telas, confección, zapatería y demás artículos, porque de esta manera se benefician “todos”. Y de estar separados en distintos espacios, creen que supondría una molestia para los clientes tener que  recorrer varios lugares para realizar las distintas compras y entienden que esta incomodidad acabaría por cansar a la gente y mas temprano que tarde,  terminaría afectando directa y negativamente sus ventas.


Esto es lo que yo he creído entender de sus palabras esta mañana y por lo tanto me he venido convencido de que deben ser ellos mejor que nadie, quienes diriman y convengan con el Ayuntamiento la mejor solución para un asunto que puede tener mas importancia de la que parece, ya que a ellos afecta lógicamente más que a nosotros, que solo podemos aportar una modesta opinión que tal vez no se haya sopesado.


La que yo quiero proponer antes de que se tome una decisión, es la que me vino a la cabeza cuando se empezó a hablar de ello, la misma que he manifestado esta mañana con los que hablé, aunque a ellos, no les parece del todo bien por lo que tiene de segregación.  Es simplemente que se utilice la “plaza mayor” para los puestos que no se “perjudican”; y dejar la plaza de abastos exclusivamente para lo fresco: pescado, carne, quesos y embutidos, mientras que el resto, además de tener arriba mucha mas amplitud, daría atractivo a nuestra plaza mayor que está totalmente inanimada y no la viene nada mal, algo de ambiente de vez en cuando; por otra parte, esta medida no perjudica en absoluto al mercado, ya que ambas plazas están muy cerca una de otra y en el centro, con lo que no sería tan molesto por distancias, el acarreo de las compras para la gente.


La plaza mayor ahora sin coches, no reviste ningún problema para albergar cada jueves  este mercado, de la misma manera que acoge el medieval o la feria del queso cada año; es evidente que a la plaza conviene darla “uso” aprovechando que hemos conseguido quitarla de encima los coches;  y además, como todos sabemos, la plaza fue pensada, concebida y magistralmente trazada precisamente para “mercado“ con sus  portales para el pan, la verdura, el lienzo y la carne, pensados para proteger a la gente y  los productos, de la  lluvia. Y desde entonces y durante mucho tiempo después, como todos sabemos, en ella estuvo ubicado el mercado principal. Hoy en toda su amplitud, tendrían cabida aún más puestos, que según dicen, quieren incorporarse y no lo pueden hacer, por falta de espacio en el lugar actual, que efectivamente se  quedó pequeño. Esta idea me parece positiva, pues devolvería de nuevo a la plaza de abastos capacidad suficiente; ya que al pasar muchos de ellos a la plaza mayor, quedarían vacantes los habitáculos que ocupan para instalar nuevas cámaras para frescos. Eso sí, convendría  adecuar y modernizar esta plaza de mercado a las exigencias actuales de uso. Todo, menos desplazarla de su lugar de origen, como es el centro, y sobretodo teniendo la posibilidad de poderlo compatibilizar con el primitivo lugar: la plaza mayor, tan solo a un paso.


Por  lo tanto, yo creo que no hay que precipitarse. Y dado que el traslado no se ha realizado aún, entiendo que debe pensarse muy bien antes de tomar una decisión así porque sí. En mi opinión, el Ayuntamiento, antes de aplicarla, debería admitir y sopesar las firmas recogidas por I.U., en contra del cambio, además de tener en cuenta y consultar nuevamente la opinión de todos los vendedores, (aunque ya lo haya hecho anteriormente),  puesto que son los más interesados en desear que este popular y tradicional Mercado nuestro no sufra deterioro alguno sino, por el contrario, que pueda ampliarse y mejorar en calidades. Y es muy posible que, de ayer a hoy, puedan tener nuevas ideas que aportar, dignas de tener en cuenta.


Soy de la opinión, y la resumo en una frase o proverbio que acuñé hace tiempo y que repito con frecuencia, que: LAS COSAS, SE TOCAN PARA MEJORARLAS, O NO SE TOCAN.


Por lo tanto, hay que pensar muy bien si este cambio va a mejorar el Mercado o, por  el contrario, pudiera perjudicarlo;  porque si no se está seguro que lo vaya a mejorar en gran medida, será mejor NO TOCARLO, («ni enmendallo, ni meneallo»), que se decía antiguamente. No vaya a ser que tengamos que lamentarlo después. Tal vez sea mejor como dice el chiste: ¡Virgencita, que me quede como estoy! Pensémoslo, aún estamos a tiempo.

Javier Iñigo García


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