¿RESCATAMOS?



Hay días que verdaderamente es mejor no levantarse, claro que quedarse en casa oyendo las noticias tampoco es que sea una de las mejores opciones que a uno se le pueden plantear. Veamos, todo tiene su explicación. Yo siempre alardeo de tener una de las mejores profesiones que puede haber, la de docente, dedicarse al noble arte de enseñar es una tarea siempre gratificante, aunque en días como hoy uno esté un poco “dolido”.

Hoy un compañero de Trabajo me comentó: “creo que vas a tener que dejar de enseñar esa oscura ciencia que es la Economía, total no dais ni una y para lo que sirve...”. En situaciones normales yo hubiera debatido de broma con él, pero resulta que en ese momento acababa de salir de una clase donde un alumno me había hecho la pregunta interesante del día: “Profe, ¿por qué tenemos que rescatar a Bankia si se hunde y no a la empresa de mi padre que esta que se cae?


Como buen profe de economía traté de explicar la importancia que el dinero tiene para la economía, lo necesario que es, lo que favorece los intercambios, aquello de que si no hubiera dinero estaríamos como en la Prehistoria, con lo del trueque y esas cosas.

Yo notaba que según iba dando mis explicaciones la cara de mi alumno se iba torciendo más y más. Aproveché el momento para hablarles de lo importante que es la responsabilidad social de las empresas, aquello de las buenas prácticas empresariales, el buen trato con clientes y empleados, el respeto al medio ambiente, el evitar los fraudes al fisco... pero en ese momento volví a los bancos, a Bankia y me acordé de que iba la pregunta, así que puse a Bankia como ejemplo de lo que no hay que hacer.

En todo caso, seguía en mi cabeza la pregunta del alumno: ¿por qué no a la empresa de mi padre, que está que se cae?. Y sinceramente me quedé sin respuesta, entre otras muchas razones, y eso es lo bueno que tiene la economía, porque no existen verdades absolutas, y si alguien dice que a la banca no se le puede dejar caer, que son los motores del sistema, habrá que decirles que no es cierto, que si no se cumple, pues que se caiga, que cuando tienen pingües beneficios no se acuerdan de sus clientes y no les rebajan las cuotas de las hipotecas, o les quitan comisiones o les suben intereses, pero cuando tienen pérdidas motivadas por una mala praxis, nos exigen que socialicemos las pérdidas. Así que al final acabé reclamando que socialicemos también la empresa del padre de mi alumno y le ayudemos a salvarla.

Y si alguien cree que esto es el sueño de una noche de primavera, que se acuerde de lo que hizo el gobierno Islandés ante la primera gran crisis financiera y bancaria de su país. Lejos de inyectar dinero al sistema y salvar a los bancos con miles de millones de euros, decidió que suspendieran pagos, garantizó los depósitos de los islandeses y decidió que no pagaran sus deudas externas. Claro está que desde que decidimos entrar en Europa y jugar la “Champions League” de la Economía Europea con el euro, nos comemos nuestros mocos y los que Alemania nos impone.

Esto de tener que apelar a la sensibilidad del corazón de la Merkel, o la llegada del Hollande de turno me pone negro, con la falta que le hace al padre de mi alumno que le rescaten, que por cierto tenía sus cuentas, paradojas del destino, en BANKIA.

Salud y buenos alimentos.


Kin Paredes

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