DE IMPUESTOS Y OTROS DEMONIOS


Parece que cuando alguien se atreve a decir que hay que subir impuestos el personal se pone muy nervioso. Lástima que no seamos como esos países que cuando se suben los impuestos los ciudadanos y ciudadanas se ponen contentos, señal de que saben que no tendrán que gastar más en determinados bienes y/o servicios. El principal problema de nuestro país es que no existe relación entre los impuestos que pagamos y los servicios que nos presta el sector público. Y esto ocurre en cualquier nivel de la Administración, ya sea general, autonómica o local.

Sin embargo, somos muchos los que pensamos que aún hay margen de maniobra para recaudar más por la vía de ingresos y no proceder a recortar por la vía de gastos. Aunque cierto es que algunos gastos superfluos y suntuarios deberíamos de eliminarlos.

Hay impuestos, los llamados indirectos, que no tienen en cuenta las circunstancias personales de quien lo paga, esos cuanto menos se toquen mejor, pero hay otros que si tienen en cuenta las circunstancias personales de quien los paga, son los directos y en esos habrá que explorar si aún tienen nuestros gobernantes capacidad de incrementar la recaudación.

Nosotros pensamos qué, a nivel local, existe todavía margen para recaudar un poco más. Consideramos que el IBI de fincas rústicas está todavía en un margen muy bajo, se trata de un impuesto directo que es fácilmente modulable y nos permitiría recaudar un pellizquito, Consideramos que las entidades financieras pagan poco por los cajeros automáticos que usan la vía pública, al igual que las compañía de telefonía móvil por el uso del vuelo, y por supuesto queremos que todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que tienen construcciones ilegales en fincas rústicas tengan una contribución muy especial, pero que muy especial, muy especial. No podemos permitirnos que unos tengan reglas de juego distintas a los demás.

Estas y no otras, mi querido concejal Julio Bravo, son las aportaciones que desde la vía de los ingresos ha hecho este concejal... No vale decir que uno pide subida de algunas tasas, eso puede confundir sino se explica bien... En todo caso, es probable que sea un buen momento para proceder a revisar un buen número de ordenanzas fiscales que tiene nuestra ciudad, ahora bien eso no implica que vayamos a recaudar más, Seguramente nosotros propondremos que muchas, pero muchas, de las tasas que cobramos a los ciudadanos se reduzcan para aquellas familias que se encuentran pasando una situación difícil. Es decir que aclaramos que no pedimos una subida de tasas sino más bien una revisión y reorganización de las ordenanzas fiscales. Por aclarar...

Menos mal que nos queda “La Opinion”. Salud, república y buenos alimentos


Kin Paredes
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