DECLARACIÓN DE INTENCIONES



A medias con mi amigo y compañero Alejandro Nogales, quien espero sea otra vez Diputado en la Asamblea de Extremadura, hemos elaborado un pequeño texto  que hoy quiero compartir, solamente algunas partes, con todos vosotros.  Seguramente muchos de vosotros también os veáis reflejados en algunas de las ideas. Hace algún tiempo, en mi época de estudiante, me toco hacer un trabajo sobre un libro de un sociólogo alemán, “Max Weber”, el libro se llamaba “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Tras su lectura y análisis llegue a pensar que era posible la existencia de un mundo capitalista gobernado por la ética, pero el tiempo me ha hecho reformar mis convicciones y hoy asumo firmemente que no existe en la actualidad esos que algunos llaman “Capitalismo con rostro humano”, que todavía está por crear y que seguramente si no nos ponemos a ello no será posible.

En tiempos de crisis es cuando con más necesidad que nunca hay que dirigir la mirada a lo permanente, a los valores. Es el momento de hacer frente a quienes dicen que la respuesta a la crisis nada tiene que ver con la ideología, porque son éstos quienes pretenden continuar con un modelo insostenible, haciendo pagar el coste de la crisis a los ciudadanos más débiles, a los trabajadores, los pensionistas, los parados. Frente a ellos, tenemos que poner en valor la política y los principios ideológicos que nos sustentan.

Cuando el descrédito de los políticos es una realidad incontestable es necesario acabar, sin excepción y con todos los medios a nuestro alcance, con la falta de eficiencia o despilfarro en la ejecución de las políticas públicas, en este sentido debemos  gestionar lo público desde el mayor rigor y austeridad. La búsqueda de la mayor eficacia, eficiencia y calidad de los servicios públicos será permanente, la excelencia no es un territorio exclusivo de la empresa privada. Cada vez más existe una conciencia ciudadana de que los servicios públicos deben cumplir con elevados niveles de calidad.

Por ello, los  que aspiramos a gestionar los asuntos públicos lo  debemos hacer desde un compromiso ético que, por otro lado, engarza con la demanda social que una sociedad democrática exige y espera. Compromiso que va más allá de lo que es el estricto cumplimiento de las leyes, por eso nuestra actuación se guiará, por propia convicción, por los principios éticos y normas de conducta que forman parte, de siempre, del ideario de la izquierda.

Y, entre ellos, queremos destacar  la transparencia en la gestión. Las acciones y las decisiones que se adopten deben llevarse a efecto de la forma más abierta posible. Adquiere especial importancia la publicidad de las cuestiones de orden económico y, sobre todo, las referentes al régimen retributivo.

La imparcialidad es otra cualidad fundamental que tiene que presidir la actuación de los cargos públicos.

La búsqueda permanente de estos valores en la gestión de los asuntos públicos  es el  compromiso de ejemplaridad en el ejercicio de la responsabilidad política. Los cargos públicos ejercen una doble labor; por un lado, representarán con dignidad y eficiencia a sus conciudadanos y, por otro y no menos importante, trabajarán en la profundización de la democracia, en su fortalecimiento y en la consolidación de los valores que le son inherentes, para sentar las bases de un futuro, que no debe ser lejano, en el que los políticos seamos, de nuevo, un referente ético para la sociedad.

Estamos convencidos que solamente así le pondremos rostro humano a la gestión política y a la gestión pública.

Comments