LAS EXPECTATIVAS RACIONALES


Desde hace algún tiempo tengo ganas de explicar porqué lo que pensamos que va a ocurrir es importante para asimilar lo que ocurre en este momento. Vamos, que si pensamos que algo va a pasar, lo que realmente hacemos es incorporar ese pensamiento a nuestra conducta actual. Eso en economía tiene un nombre y se llama “Expectativas Racionales”.

Lo curioso del caso, es que las expectativas racionales funcionan tanto para lo bueno como para lo malo. Cuando hace unos días decíamos: “Seguramente España será rescatada”, en el fondo todos, en nuestro interior teníamos claro que eso iba a pasar. Eso, entre otro muchos factores, explica porqué la economía sufrió tantas turbulencias en la semana pasada. Anticipamos los hechos y modificamos nuestra conducta según esa anticipación. A eso es a lo que algunos llaman la inteligencia de los mercados. Claro que cuando nos hablan así, casi pensamos que los mercados son entes supranormales y no nos damos cuenta de que los mercados están formados por personas, como usted y como yo, de carne y hueso, aunque seguramente con menos escrúpulos que nosotros, bastante más dinero y mucha ansia por tener cada vez más. Y eso hace que la cosa no funcione correctamente.

Sin embargo, cuando las expectativas son positivas y consideramos que todo va a mejor, se produce el efecto positivo, y parece que vuelve a haber luz en el túnel, que el sol brilla con más fuerza, y vamos,que la economía funciona mejor. Pero, a veces, tenemos la sensación de que hay personas, gobiernos o gobernantes, que no están interesados en dar ilusión a los ciudadanos, sino que prefieren darnos malas noticias y tenernos más bien acongojados y sin ilusión por vivir.



El problema de las expectativas es que no son tan realistas, ni tan racionales como parece, ya que su fundamento se encuentra sobre una base poco sólida. Se trata de lo que creemos que va a pasar, no de lo que realmente pasará, osea, que seguimos construyendo castillos en el aire. Pero si vamos a hacerlas caso, mejor optar por la vía de las positivas, al menos nos hacen tener ilusiones y como dice el dicho “De ilusión también se vive”

No se explica que a nuestros hijos, y nietos les estemos ofreciendo un futuro ennegrecido, no es de recibo que no les demos ilusión, o al menos que se la vendamos. Ya casi que no nos sirve eso de “Hijo estudia para que el día de mañana tengas una mejor profesión que tu padre”.

Para los que nos dedicamos a esto de la educación, máxime los que enseñamos economía, lo estamos sufriendo en nuestras carnes, y ya se nos hace hasta difícil convencer a los alumnos para que se vayan a las facultades de Económicas a estudiar.

Claro que yo utilizó la técnica de generar expectativas positivas, de meter ilusión y acabo siempre diciendo “Chicos este mundo necesita gente como vosotros, gente capaz de solucionar los problemas con ilusión, ganas, esfuerzo, y sobre todo mucha, pero que mucha alegría”. No se si al final les servirá de algo, pero por generar expectativas positivas que no quede.

Salud y buenos alimentos.


Kin Paredes

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