LOS RECORTABLES O EL JUEGO DE LAS MARIQUITITAS


Seguro que muchos de los lectores se acordarán de los tradicionales juegos de recortables que tan famosos se hicieron hace años, y como olvidarse de las famosas mariquititas, si, esos recortables que comprábamos y que no eran sino un muñeco semi-desnudo al que, en función del recortable que adquiríamos, le vestíamos de una forma o de otra. Sinceramente, esa es la sensación que muchos tenemos en la actualidad. Parecemos muñecos en manos de quien nos gobierna y nos coloca el traje que mejor les conviene.

Esta moda del recorte no es nueva, si bien es cierto que ahora parece que se está agudizando un poco más. No sabemos si son imperativos que vienen de la vetusta Germanía, o es simplemente esa moda liberal que parece invade la península Ibérica, el caso es que venga de donde venga el muñeco parece que se queda desnudo, y con poca ropa, que quien nos gobierna ahora considera que estar abrigado no está de moda, y como no gusta el traje, quien nos gobernaba antes se echa a la calle a pedir que vuelvan ellos que su traje era más cómodo. ¡Menuda panda!


Las cosas que antes se criticaban y nunca se harían, ahora se dice que si es por el bien común se tendrán que hacer. Subiremos el IVA, nacionalizaremos Bankia....etcétera. Y todo ello por España. Y digo ¿qué es España sino el conjunto de todos y todas los Españoles? Y no estamos ya un poco cansados de tanto adelgazamiento y tanto recorte. Si ya casi no tenemos agujeros en el cinturón, si éste nos da la vuelta.

Ha llegado el momento de otras cosas, de otras políticas, de otra forma de entender la vida, las relaciones económicas y por supuesto la política. Es hora de rebelarse, de forma pacífica, tranquila, sin aspavientos, pero de rebelarse. Es hora de no perder aquellas cotas de bienestar que en su día se consiguieron con el esfuerzo de muchos y muchas trabajadores. Es hora de no tener privilegios sólo para unos pocos, es hora de contribuir, de gestos solidarios, de repartir más, de acumular menos, de pasar de un estado del “medio-estar” a uno del bienestar. De recuperar valores que nos permitan vivir mejor aunque sea con menos, de poner encima de la mesa que no asumiremos recortes en bienes esenciales que mejoran la vida de los ciudadanos y ciudadanas, y de denunciar los despilfarros, que los ha habido y muchos. Es hora de socializar no sólo las pérdidas sino también las ganancias. Es hora de poner en valor todo lo bueno que tiene lo público, que para eso es de todos.

Evitemos entre todos que esa mentira repetida cien, mil, o un millón de veces, de que lo público es malo se convierta en verdad. Si hacemos de lo público lo mejor, será dos veces mejor, entre otra cosa porque es de todos.

Es ahora cuando hay que reclamar la inversión pública como motor de desarrollo, es ahora cuando la educación pública debe dar la talla y decir que es buena, y es ahora cuando la sanidad ha de demostrar que es de las mejores del mundo. Y lo son por una sencilla razón, por que es pública, es decir, es de todos. Por eso ¡¡NO A LOS RECORTES. SI A LA RACIONALIZACION Y LA INVERSIÓN PÚBLICA!!

Salud y buenos alimentos


Kin Paredes


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