¡QUÉ BIEN HICIMOS!

En primer lugar he de reconocer que la columna que ahora escribimos no es solamente mía. He pedido permiso a mi buen amigo y coordinador, Pedro Escobar, para poder compartir este escrito con él y con todos aquellos que estéis interesados en leerlo.

El pasado 20 de Junio, tras un largo proceso de decisión, el Consejo Político Regional de IU tomó la decisión de abstenerse en la votación de investidura del Presidente de la Junta. El PP hacía valer sus 32 escaños frente a los 30 del PSOE y José Antonio Monago se convertía en el primer presidente no socialista de la autonomía extremeña.

Para IU fue una decisión difícil y casi traumática ¡Más de 17 horas de reuniones! y para la sociedad extremeña sorprendente e inesperada. También sorprendió fuera.

Desde el punto de vista de las consecuencias electorales, para IU fue una decisión muy arriesgada y a falta de la bolita mágica que anticipe el futuro, el acierto o el error, como siempre en política, sólo podrá saberse a toro pasado.

Quizá la costumbre, o la historia o el eco de unas siglas respetables y hasta gloriosas ¡socialista y obrero! habían atribuido a IU la obligación natural de apoyar incondicionalmente, por activa y por pasiva, al PSOE cuando éste queda en minoría; es preciso recalcar éste matiz, sólo cuando el PSOE quede en minoría porque en otras circunstancias, nunca se ha producido la “unión de la izquierda”.

Son tantos los miles de alcaldes, empezando por el propio Tierno Galván en Madrid hace mucho tiempo o Sánchez Monteseirín en Sevilla, hace nada, que lo han sido gracias al apoyo del PCE o de IU, que éste comportamiento ya no era noticia y había sido asumido como el natural y por lo tanto, previsible no solo por el PSOE que siempre contaba con esos votos de reserva, sino por la propia IU que tenía asumido su papel subalterno. Por ello, la decisión tomada en Extremadura rompía la historia, la costumbre, las previsiones naturales y provocaba la gran sorpresa.

No es difícil de entender que la aplicación automática de esa costumbre, en este momento en Extremadura, requería de IU grandes dosis de frialdad para que no se le atribuyera un comportamiento revanchista por los múltiples agravios y desdenes desde las mayorías absolutas del PSOE hacia IU, como el de la ley Electoral.

Era necesario además, una amnesia total. Era necesario olvidar no sólo las lejanas piruetas del PSOE como la del ingreso en la OTAN, el mayor engaño político jamás perpetrado, sino que nos pedían también el olvido de las piruetas más recientes, de los tres últimos años empezando por el plan de recortes sociales dictado por Sarkozy y Merkel, pasando por la contrareforma laboral, las medidas antisindicales, la fiscalidad regresiva o los recortes de las pensiones.

Era pedir demasiado, pero a pesar de todo no se descartaba el voto a Vara.

¡No podemos dar nuestros votos al PSOE después de…! Inmediatamente, como una reacción alérgica, surgía la respuesta, ¿Cómo vamos a permitir que gobierne la derecha? Otro rebote ¡El PSOE también es derecha, pero camuflada! Y la contra ¡Mirad lo que hace el PP en Madrid o en Valencia1! ¡El PSOE ha perdido por su culpa, no por la nuestra! y el toque final ¡Nos machacarán con el cuento de la pinza! … Y así sucesivamente, un debate largo, apasionado, con corazón y cabeza.

El proceso de consulta y el sometimiento de la dirección a la voluntad de las bases han sido un ejemplo de democracia horizontal y participativa pero aún así, en el seno de IU permanecían grandes dudas sobre el acierto de la decisión y cierta incomodidad para los que habiéndose pronunciado por la investidura a Fernández Vara han aceptado con un talante ejemplar, la decisión adoptada.

Pero la rueda de la política da muchas vueltas y es sólo cuestión de tiempo que las cosas se pongan en su sitio. El argumento de que PSOE y PP no se diferencian en los grandes temas y que coinciden en la política económica, fiscal, laboral, exterior …etc para no ser utilizado de forma simplista o recurrente y que pueda tener repercusión en el cuerpo electoral, necesitaba de una demostración más palpable y contundente.

Esa escenificación indiscutible ante toda la sociedad de las semejanzas entre el PSOE y el PP por fin se ha producido.

La última pirueta ¡por ahora! de Zapatero ha descolocado a propios y extraños, ha desconcertado a su partido que todavía traga lo intragable por disciplina e imperativos del calendario electoral y le hace un regalo impagable al PP que se ha apresurado a aceptar la propuesta de Reforma Constitucional para introducir uno de los principios básicos del liberalismo en la Carta Magna. Rajoy apenas va a tener que hacer trabajo sucio, ya se lo quedan hecho porque Zapatero se ha pasado al lado de los mercados y la banca. Rajoy y el PP están allí desde siempre. Ahora están todos juntos.

Hoy, a toro pasado y viendo el comportamiento que el PSOE de Extremadura tiene para con IU, sería mucho más fácil para IU-Extremadura tomar la decisión de distanciarse de los dos grandes partidos y por lo tanto abstenerse en la votación de investidura. Habría menos dudas para unos y menos incomodidad para otros. La decisión había que tomarla entonces y se tomó. La tensión, el debate y el insomnio fueron necesarios, pero alivia mucho poder decir: ¡QUE BIEN HICIMOS!


Comments