RESCATE


Preguntemos a la gente a qué jugaban de pequeños. Seguro que muchos dirán que jugaban al “rescate”. Para jugar al “rescate” se necesitan al menos tres personas (países) pero será más divertido si jugáis al menos diez personas. O mejor si son 15 (todos con algo en común: una moneda única, el euro).
Se necesita bastante espacio (extensión de los países, vamos, algo así como Europa) para jugar porque hay que correr. El que se la “liga” (Alemania, que es la poderosa) tiene que perseguir a los demás hasta cogerlos de la camiseta (apoderarse de todo su poder financiero).
Una vez atrapado el jugador, pasa a ser la víctima del que se la “liga” que se lo llevará a “casa”. La “casa” suele ser un banco (nunca mejor dicho) o un poyato o una farola, en donde se tendrá que quedar, ahí sentado con la mano extendida, hasta que venga alguien a salvarle (tocándole la mano e inyectando una cantidad considerable de dinero en su sistema bancario) o hasta que el que se la “liga” traiga a todos los demás a la casa (seguro que si la Merkel se afana lo conseguirá pronto, ya vamos varios...).


Si el que se la “liga” trae a otro compañero, este compañero tendrá que agarrar la mano al primero y así ir haciendo una cadena humana (una cadena de países, una cadena de trofeos para los poderosos).
Si uno de los compañeros toca en la mano al último de la cadena, los libera a todos (versión improbable en la época que nos toca, ya que el que se la “liga” no tiene competidores, ni tan siquiera Hollande lo va a intentar). Y el que se la liga tiene que empezar a atrapar a todos otra vez.
El juego termina cuando haya llevado a todos a “casa” (es decir, cuando de una vez seamos la Europa que los poderosos consideran).
No hay nada mejor que los juegos de niños para explicar la realidad de las cosas.
Salud y buenos alimentos.

Kin Paredes
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