VERANO DE 2011



El verano siempre se ha caracterizado por un descenso en la actividad cotidiana de las personas, tiempo dedicado al relax, a viajar, el descanso de los niños, juegos, piscinas, playas, siesta, trasnochar, en definitiva actuar de una forma muy distinta a como se viene haciendo durante todo el año.
Este año parece que este descenso de actividad no se produce debido, quizás, a la situación de crisis generalizada que sufrimos y que si no se remedia dará al trasto con más de uno. De hecho, ya son muchas las familias y empresas que están atravesando momentos muy delicados a la hora de afrontar los problemas que se van sucediendo, prueba de ello son el número de desahucios que se producen a diario y el cierre de empresas que cesan su actividad por la bajada tan extraordinaria del consumo interno y familiar.
Ajenos a los problemas a los que se enfrentan las familias y las empresas, que son el verdadero motor de la sociedad, se encuentra el devenir cotidiano que nos presentan los medios de comunicación, como si nos tomaran por tontos y nos dieran el chocolate del loro, una especie de fiesta nacional que quisiera tenernos ensimismados o abstraídos de los problemas a los que nos tenemos que enfrentar y que constituyen nuestra principal preocupación.
Los que tenemos la costumbre de leer la prensa diaria, con independencia de la cabecera que todos sabemos interpreta la noticia según sus criterios, nos produce hastío la falta de iniciativas que verdaderamente intenten paliar la situación que como mencionaba anteriormente viven las familias y las empresas; la crisis de los mercados en la que la prima de riesgo nos tiene acogotados, pendientes de un hilo para que no alcance el nivel cuatrocientos que suponga el riesgo de intervención Europea; la mala praxis del magnate de la comunicación Ruperta Murdoch en cuanto a las escuchas que de forma ilegal ha realizado uno de sus periódicos, en las que se ha visto involucrado hasta el propio gobierno Ingles; la corrupción que se ha producido en la SGAE en la que algunos de forma fraudulenta se han enriquecido a costa del canon que pagamos los españolitos; los trajes del Presidente valenciano, que traen de cabeza a más de uno y que no trae consecuencias de ningún tipo porque así es nuestra España; el rifirrafe entre Bono y Sebastian por el tema de la corbata de este último, y así podríamos estar hasta completar La Opinión; bueno hay una noticia que se ha entremetido estos días entre todo esto, y que cabe mencionar porque la considero quizás la más importante: la hambruna declarada al sur de Somalia por la Organización de la Naciones Unidas y que afecta a más de dos millones de seres humanos y en la que seguro tienen que ver los mismos que manejan los mercados, a esos que Jesús echó del templo.
Con todo ello la pregunta que nos asalta es: “¿y de lo mío qué?”, ¿qué pasa con los problemas cotidianos de los ciudadanos? Si verdaderamente alguien tiene la solución, ¿porqué no la pone encima de la mesa y lo arreglamos?, ¿porqué nos enfrascamos en discusiones estériles que no solucionan nada? ¿no será que nadie tenga esa solución tan ansiada y lo único que escuchemos sean cantos de sirena?”
No perdamos la esperanza, seamos constantes en la búsqueda del camino correcto para salir de esta encrucijada, nadie va a resolvernos los problemas por lo que tenemos que, a pesar de todo, encarar nuestro futuro con optimismo, con ganas y, sobretodo, con trabajo, algo de lo que por desgracia carecen muchos trujillanos y trujillanas. Ya habrá tiempo de hacer oposición (por si alguien se lo preguntaba). Ahora lo más importante, desde mi punto de vista, es dar respuesta a las demandas de las familias y empresas de nuestra ciudad.
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