DEL TEDIO AL ESTRÉS


Trujillo ha pasado en unos meses de vivir una situación de verdadero aburrimiento cultural a vivir una situación de intensa actividad. Cada día parece más cierta la pretensión del primer mandatario municipal de convertir a Trujillo en un referente cultural de la región.
El trajín de actividades es incesante y lo mismo da que se trate de actividades deportivas, musicales o teatrales, todo es bueno para que la ciudad esté activa. Así, desde que estrenó la legislatura, el equipo de preside Casero ha organizado todo tipo de eventos: el Festival Internacional de Música que apuntó a lo más alto del panorama musical europeo en ciernes; una buena serie de campeonatos y finales deportivas; series completas de conciertos de temporada y festejos populares; certámenes de teatro, convocatorias juveniles, exposiciones de arte, feria del libro, etcétera.
Por otra parte, también es cierto que la suerte le ha venido de la mano al flamante equipo gobernante, pero con sólo con suerte no se suma el calendario de eventos que Trujillo tiene ya celebrado. En los tiempos que corren, invertir en cultura es casi un lujo, a la vez que una necesidad innegable y un derecho del ciudadano. Parece obvio que, en plena vorágine económica, Casero ha sabido conjugar, e incluso suplir, la falta de dinero con imaginación y con una gestión ingeniosa en pos de la cultura. Las propuestas culturales, con mayúsculas, tienen buena aceptación en el Consistorio si son novedosas, tienen calidad y son baratas o gratis, pero nada pasa al cajón de imposibles.
Los promotores culturales pisan alfombra roja en el Ayuntamiento de Trujillo y una de las últimas cesiones ha sido la iglesia de la Merced a Diputación para instalar en ella un centro de artesanía, que algunos califican como mercadillo subvencionado, y que poco beneficia a los artesanos locales. Todas las experiencias llevadas a cabo anteriormente en este sentido han sido un fracaso, y parece poco acertado que se entregue un edificio como éste para un fin que, de antemano, no suena bien y privando a la ciudad de un espacio multifuncional que tanta falta hace. Ha habido poca sensatez en este trueque a cambio de nada, más aun cuando hay otros espacios municipales que podrían haberse entregado para tal fin sin comprometer un uso que, en estos momentos, es esencial para la ciudad porque no hay otro.


Un paso más en carrera por la cultura ha sido la reciente entrega a la Consejera de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura del proyecto que se ha tildado como el “gran proyecto” de Trujillo para convertirse definitivamente en un referente cultural: la adaptación de la iglesia de la Encarnación (conocida popularmente como la iglesia de los Hermanos) en un auditorio.
Son varios los escollos que tiene que salvar, entre otros, el de la propiedad, que es de una fundación sin actividad pero sin extinguir, y el elevado coste del proyecto, cercano a 2 millones de euros. De otra parte, se ha sabido que el proyecto es innovador y que, de llevarse a cabo, sería un auditorio único en España por sus características de obra y por cómo mantiene los valores patrimoniales del templo.
La Junta de Extremadura lo está estudiando y ya se habla de actuaciones plurianuales para acometer la obra, e incluso, de intervenciones transversales de otras Administraciones. Pero todo parece indicar, que tendrá luz verde, si se logran superar las dificultades de gestión a las que se enfrenta.
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