CASERO: “NO VAMOS A BARRER BAJO LAS ALFOMBRAS, PERO SÍ A ABRIR CAJONES Y DECIR CON CLARIDAD LO QUE HAY EN EL AYUNTAMIENTO”

Algunos presagiaron en su día que Alberto Casero llegaría a ser un “enfant terrible” de la política. Su precocidad en esos corrillos le llevó a escalar con rapidez los diferentes niveles del poder con mayúsculas y tras su paso por Nuevas Generaciones se convirtió en un suspiro en el, probablemente, diputado más joven del hemiciclo extremeño. Probó con timidez y sin éxito la suerte en el ámbito local y cuatro años después, apoyado por una coyuntura política y social y avalado por la experiencia, regresa a la pugna municipal y arrasa consiguiendo una victoria electoral histórica, “pírrica”, que a nadie parece abrumar excepto a él mismo.
“La verdad es que estoy abrumado: el teléfono que no para de sonar, la gente que a cada momento me felicita y anima, los problemas de los ciudadanos que ya escucho y los que intuyo que voy a tener que enfrentar en unos días, todo esta situación ahora me supera”, comenta con humildad el futuro alcalde de Trujillo.
A pocos días de tomar posesión como alcalde, Casero asegura estar viviendo una situación parecida a la que viven los novios el día de su boda: que todo el mundo lo festeja y disfruta y ellos no se enteran de nada; sólo reciben felicitaciones. De lo que si ha tenido tiempo Casero y su grupo político es de analizar y valorar los resultados de estas elecciones y están convencidos de que la mala gestión socialista ha provocado este “voto de castigo”, al tiempo que ha favorecido su alternativa de generar ilusión y confianza “en un momento en el que los ciudadanos estaban cansados de la mala situación económica y pedían un cambio a gritos; no se puede negar la mayor: la crisis ha hecho que el Partido Popular haya barrido en estas elecciones”, argumentó.
De todos modos, y en honor a la verdad, Casero confiesa que no se esperaba este resultado, es decir, “si creía en en la victoria por mayoría absoluta, pero no con esta mayoría arrolladora pero, en verdad, no están las cosas para medias tintas” apostilló.
El que será flamante alcalde de Trujillo (el más joven de la historia de la ciudad con tan sólo 32 años) no es capaz de encontrar las palabras exactas para explicar la sensación de vértigo que está viviendo, y reconoce que aún no se ha hecho a la idea. “Siento toda la confianza que los trujillanos me han conferido, pero también soporto ya la enorme responsabilidad que pesa sobre mis hombros y la de mi equipo. Sé que el próximo lunes, día 13, iré temprano al ayuntamiento y en el mismo instante en que ocupe el despacho de la alcaldía empezarán a fluir problemas y cuestiones que habrá que resolver como si llevara alli toda la vida. Esta es una sensación rara y desafiante...”, comentó con gravedad.
Para el traspaso de poderes, el nuevo alcalde ha mantenido diferentes encuentros y reuniones con el anterior equipo de gobierno, capitaneado por Blázquez, y aunque la actitud ha sido de colaboración, sin embargo Casero dice que “el aire esta muy viciado en el Ayuntamiento” y que el colmo ha sido convocar un pleno para intentar aprobar con urgencia asuntos que vienen coleando desde hace años. “Esta actitud es el culmen de la dejadez, de dejar pasar, que han mantenido durante esta legislatura y que ha llevado a la ciudad al caos. Nosotros no vamos a ajustar cuentas con el pasado, pero vamos a dar a conocer los ciudadanos lo que hay. No vamos a barrer bajo las alfombras, pero vamos a abrir todos los que cajones para ver lo que hay y contárselo sin tapujos a los ciudadanos”, apuntó Casero.

Foto Chuty

Aunque esta lleno de optimismo y de ilusión, este joven político espera encontrar en el Ayuntamiento una situación económica calamitosa y es consciente de la dificultad de sacar adelante las 175 propuestas concretas que han ofertado en su programa electoral. “Gestión, esto es lo única herramienta que disponemos para llevar a cabo nuestro proyecto. Hay muchas cosas más que no hemos incluido en el programa porque éramos conscientes de que no podríamos cumplirlas por las situación económica del Ayuntamiento. Vamos a gestionar los recursos de que dispone el Ayuntamiento pero siendo muy serios. No se trata de un 'sí, pero...', se trata de gobernar con responsabilidad y no a cualquier precio”, comentó.
En este sentido, Casero ineludiblemente hace referencia a la situación de las arcas municipales y asevera que es urgente analizar el personal municipal, pues no es de recibo que haya 53 contratos en Fraude de Ley que habrá que normalizar, si bien antes hay que conocer a fondo la situación de todos los trabajadores, pero “no vamos a entrar como un elefante en una cacharrería”. Por otra parte, reconoce que van a tener que enfrentarse a situaciones difíciles y como ejemplo relata que los Campamentos de Verano no están organizados y ni siquiera han pedido a la Junta las subvenciones para ello.
Como asunto urgente, el nuevo alcalde cree imprescindible al realización de una auditoría porque necesitan saber cuál es la situación económica del Consistorio, “pero también cuesta dinero encargar una auditoría externa y no lo hay”. Asimismo, avanza que no va a tener asesores permanentes a sueldo aunque sí los necesitará puntualmente, pues aunque se supone que el Ayuntamiento debería tener de todo, faltan técnicos cualificados, “porque han llevado una política de contrataciones para conseguir votos y estómagos agradecidos e ineficaz para la gestión”. Avanza que necesitará el apoyo de expertos cualificados en Patrimonio y en Medio Ambiente, entre otros.
Y continúa Casero enumerando cuestiones que a su juicio son importantes, asuntos urgentes y carencias ineludibles que tendrán que resolver y sólo dispone de herramientas imprescindibles tales como la ilusión, la seriedad y muchas ganas de trabajar. Al hilo de todo lo anterior , concluye con una frase lapidaria: “los ciudadanos son los únicos protagonistas de la vida pública y no los políticos; son los ciudadanos los que te ponen y ten quitan un cargo; los que te dan los votos y te los arrebatan si no cumples”.