LARY LEÓN, EL TESÓN DE UNA SIRENA

Existen historias de superación personal que llegan de una forma directa al corazón. Lary, una niña que nació sin brazos y sin piernas, cautiva con su sonrisa, con su capacidad de superación personal, con su naturalidad y su alegría. Tiene la capacidad de hacer fácil, lo difícil. Ella misma ha contado su testimonio en el libro que lleva por título: “Lary, el tesón de una sirena”.

Por Curro García de Guadiana. 14/07/2012.

Es el título del libro recién publicado y escrito por Lary León. He de reconocer que desde que hace ocho años comencé a trabajar en el mal llamado Tercer Sector, he conocido a mucha gente entregada, dedicada al bien ajeno con un tesón inigualable. Pero al conocer a Lary, se dieron dos circunstancias raras, casi erradicadas: el tesón por los demás y su tesón personal, el tesón de una sirena que te taladra de cariño con su viva mirada negra, profunda y brillante, que todo es más fácil desde su franca sonrisa, que todo es más amable, incluso lo más duro, desde su voz clara y nítida.
Con Lary, como colegas y amigos, es fácil la comunicación y puedo asegurar que me viene espontánea la sonrisa cuando veo el número de su teléfono reflejado en la pantalla del mío. Me alegra el día, me insufla ganas de seguir solucionando problemas humanos y sociales, muchas veces intrincados y dolorosos. Para Lary, triunfar, llegar a lo más alto, es disfrutar de lo que haces. “Si haces tu día con convicción y amor, has triunfado y siento profundamente que he triunfado”. Con su tesón, es quizás más fácil triunfar.
Lary está convencida de que todo pasa por algo, que nada es casualidad y menos desgracia. Incluso se aprende de lo que nos asusta, porque todo cobra sentido.
Cuando nació fue una sorpresa para todos. Comenzaban a hacerse las primeras radiografías, pero nadie pensaba que el futbolista que esperaban fuera, en realidad era una sirenita, con sus alitas y sus piernas como cola. Sus padres, asustados, no sabían cómo reaccionaría la propia Lary. Pero ella, con sus ojillos brillantes, les decía que no se preocuparan, que serían unos padres estupendos. Y así fue: se dejaron llevar por Lary.
No tuvo que superar nada, vuelve a sonreír. Nació así. No tuvo que superar la pérdida del brazo o de la pierna. Por eso no se considera una heroína que deba escribir un libro para narrar su experiencia. Sólo lo ha hecho porque considera que puede ayudar a otros a pasar un mal momento de su vida.
Hace todo con naturalidad, como lo ha hecho siempre, y no duda en pedir ayuda cuando lo necesita, ni se avergüenza de ello. El libro no es la historia de su superación, sino el homenaje a sus padres y a todos los que la rodearon durante su infancia. Y también a los que comparten su día a día. “Mi libro es gracioso, y me gusta la idea de pensar que soy como soy porque en otra vida fui una sirenita”
De pequeña pasó mucho tiempo en el hospital. Nació con el limbo de la cadera invertido y tuvo que ser intervenida varias veces para que esa cadera soportara su cuerpo sobre una pierna ortopédica. Los médicos aseguraban que nunca se levantaría de una silla de ruedas. Pero consiguió andar, y bailar, y correr y viajar por medio mundo. Y operación tras operación. El muñón derecho crecía más rápido que la piel. Año tras año.
De pequeña quería ser locutora de radio (y en este punto la mirada de Lary en más brillante y abierta). Jugaba con su hermano a hacer programas de radio y se inventaban anuncios. Y decidió cumplir su sueño.
Quisieron convencer a sus padres de que asistiera a un colegio especial. Pero se matriculó en el mismo colegio que sus hermanas mayores. Y en presencia de Lary, sus padres dieron instrucciones a la directora de que fuera tratada de la misma manera que las otras niñas.
- ¿Qué es ser diferente? ¿Qué es ser normal? – me pregunta Lary, ahora más seria.
Al contrario, las compañeras de cole de Lary, intentaban escribir con el pie, como ella, o hacer cantidad de cosas al “modo de Lary”.
Llegó la universidad, y terminar periodismo. Y las primeras prácticas de radio en Benidorm, su lugar de veraneo, y los primeros pasos en una televisión comarcal.
Tras cinco años en Benidorm, vuelva a saltar a Madrid. Y comienza como reportera en Antena 3, en diversos programas en los que nunca había soñado. Otra superación: la profesionalización como cualquier reportera. Aunque yo aseguro que como la mejor reportera.
Al terminar uno de esos programas, es requerida por Carmen Bieger, directora de la Fundación Antena 3 y también buena amiga de este plumilla que hoy se atreve con tan gran personaje. Y la encargan, nada menos, que crear el programa de Asistencia Sanitaria destinado a niños hospitalizados. Y crea Fan 3, canal de televisión destinado a esos mismos niños, con programas muy especiales que tratan de responderles a preguntas que se hacen esos mismos niños: ¿Qué me está pasando? ¿Por qué estoy ingresado? ¿Qué me espera hoy?
- Es magia, ¿verdad? – me pregunta Lary.
En este menester lleva casi seis años, y es donde nos cruzamos, el motivo por el que nos conocemos. Es raro: Lary y yo somos colegas de distintas fundaciones, y sin embargo amigos.

Parte de los ingresos de este libro de Lary (que recomiendo vayan corriendo a comprar en una librería. Yo me lo leí de un trago) van destinados a los talleres de ortopedia que la Fundación Vicente tiene en Anantapur (India). La Fundación Antena 3 ha realizado una edición especial de mil ejemplares que se han entregado a otros tantos padres de niños hospitalizados y a los que será de gran ayuda. Y bien cierto es que el equipo de Fundación SEUR nos sentimos muy satisfechos de haberlos transportado.
No es raro que ante este milagro, esta dedicación, Lary rechace muchas propuestas y ofertas de trabajo. Y los de que de algún modo trabajamos con ella la estamos muy agradecidos. La colaboración, la consecución de objetivos comunes, la satisfacción de saber que llegas, porque donde uno no da más de sí, está Lary para cubrir mis deficiencias. Aunque no lo note, aunque ella no se haga notar. Siempre está detrás Lary dando el empujón definitivo, realizando el esfuerzo ante el que los demás nos acojonamos.
Cuando esto se publique, Lary andará por esos mundos de Dios con el amor de su vida y coautor del libro, Javier Bergado. Y cuando vuelva y lo lea, me dará mil veces las gracias. Pero desde aquí, Lary, quiero que sepas que el agradecido y agraciado soy yo. Por haberte conocido, por trabajar juntos, por oír tu voz casi a diario, porque eres la clave de la comprensión de tantos y tantos niños que te quieren como te queremos otras muchas personas.
Besos una vez más, Lary.

Comments