ALBERTO CASERO: RADIOGRAFIA DE UN ASCENSO IMPARABLE

- “Si no pudiera atender el Ayuntamiento no dudaría en dejar el Senado porque mi compromiso y aspiración siempre ha sido como alcalde de Trujillo”.


22/11/2011
“Tranquilo e ilusionado” afronta el futuro Alberto Casero tras haber conseguido un puesto en la Cámara Alta como senador por la provincia de Cáceres y del que tomará posesión el próximo día 13 de diciembre en Madrid. A este joven trujillano, con tan sólo 33 años, todo parece haberle salido bien en su meteórica carrera política: tras debutar en Nuevas Generaciones del PP, escala puestos dentro de su partido hasta llegar a la máxima aspiración política regional: la Asamblea de Extremadura. Allí permaneció 8 años y ocupó el puesto de secretario provincial del PP, pero todo el mundo sabe que en política el que no tenga currículo en el ámbito municipal no completa su formación ni hace carrera.
Así, y tras 8 años como jefe de la oposición en el Ayuntamiento de Trujillo, en las elecciones del 22-M Casero consiguió alzarse con la alcaldía con unos resultados demoledores y se hizo con 9 de los 13 concejales, al tiempo que su partido se aupó a la presidencia de la Junta de Extremadura.
Cinco meses después, el presidente Monago decidió que la lista al Senado por el PP la encabecen alcaldes y, de la noche a la mañana, Casero es designado como número 1 al Senado por Cáceres y vuelve a ganar las elecciones.
Todo parece salirle bien, políticamente hablando, a Alberto Casero, quien no se inmuta cuando oye esa afirmación, sino que, por el contrario, asegura que está “tranquilo, con esa tranquilidad que asume quien ha cumplido su deber, e ilusionado y con inquietudes porque la situación es difícil y es un 'ahora o nunca' ”, explica.
Podría decirse que está abrumado por al responsabilidad y le duele cuando alguien le pregunta si va a poder con todo: ”no quiero que nadie piense que algo ha cambiado, porque si hay que abrir los sábados el Ayuntamiento se abre; y si es cuestión de horas que nadie se preocupe porque estoy dispuesto a estar aquí las horas que haga falta pero, desde luego, nadie podrá decir que no ha podido hablar con el alcalde porque no está”, afirma rotundo, al tiempo que asegura que también los concejales tendrán que asumir su responsabilidad y ejercer su cargo.
De todos modos, el alcalde insiste en que tiene la capacidad suficiente para atender las dos cosas “y si no pudiera, no dudaría en dejar el Senado, porque mi compromiso siempre ha sido Trujillo”. No obstante explica que sólo tendrá que estar en Madrid dos días cada dos semanas al mes, es decir, cuatro días al mes “pero si hay algo urgente en Trujillo no me importa ir y venir en el día”, apunta.
El futuro senador aclara que no tiene ninguna sensación de marcharse. “Yo sé que soy alcalde los 365 del año y no quiero desentenderme de mi puesto como alcalde de Trujillo. No voy a restar horas a mi gestión como alcalde. Sería como traicionarme a mi y a la gente que ha apostado por mi. Eso no va a ocurrir nunca”, indica.



ESPECULACIONES
Suele ocurrir que a las cosas sencillas y sin artificio siempre alguien busca las vueltas. Este principio de Murphy ha tenido mucho eco en los bares cuando se comenta el chascarrillo: “es que Casero ya sabía que se iba al Senado antes de ser alcalde y por eso se bajó el sueldo, porque sabía que iba a cobrar 4.000 euros en el Senado y así quedaba bien con el pueblo”.
Argumenta Casero que el no ha pedido nada a su partido; que lo único que pidió es encabezar la lista a la alcaldía de Trujillo y nada más. “Ni había estrategia de partido ni yo sabía nada, ni siquiera he participado en las decisiones y tampoco me han pedido opinión. Poco antes de hacerse público, el presidente de mi partido, José Antonio Monago, me lo comunicó y yo lo pensé muy mucho hasta que decidí aceptar porque entendi que era bueno para Trujillo”, cuenta el alcalde y añade: “he valorado mucho la decisión y lo he hecho con tranquilidad. Sólo puede estar tranquilo quien no busca nada, pues el que busca está nervioso por si salen o no sus pretensiones. Yo estoy ilusionado pero sereno”.

Es lógico que Casero políticamente no tenga, de momento, mas ambiciones que la de ser alcalde de Trujillo, porque parece sensato pensar que si hubiera pretendido otro cargo lo hubiera conseguido dada su buena posición en el partido y sus ocho años como diputado. Aun así, no tiene la sensación de haber ganado nada pues, según comenta, “no tengo el afán ni asumo el concepto de vencedor; tampoco creo que haya vencidos, sólo tengo afán por trabajar y de intentar que los demás estén bien. También otras veces he sido perdedor, porque he estado ocho años en la oposición, pero no tengo espíritu de competitividad. Es una responsabilidad que asumo y que, sinceramente, creo que puedo asumir”.
BENEFICIOS PARA LA CIUDAD
Hay múltiples ejemplos en el panorama político español de políticos que simultanean cargos de alcalde con presidencias de Diputaciones, con el Congreso o Senado, y Casero no será ni el primero ni el ultimo en simultanear una alcaldía con la Cámara.
Hay quienes afirman que el hecho de que el alcalde sea senador será perjudicial para Trujillo. Los candidatos al Senado por el PSOE, y el jefe de la oposición municipal, no se han cansado de pregonar lo negativo que será para Trujillo el que su alcalde simultanee su puesto con el Senado, e incluso, llegaron a calificar de “indecente” su pretensión.
Pues Casero opina lo contrario. Cree que la Cámara Alta es un de los núcleos de poder, donde los ministros están a la mano y donde el acceso a los secretarios de Estado y otros responsables políticos es directo y sin filtros. “Estando allí dejaré de ser uno de los más de ocho mil alcaldes españoles que a diario llaman a los ministerios pidiendo algo. Desde luego, no voy a pedir nada que Trujillo no se merezca, pero sí todo aquello que sea necesario para la ciudad y que dependa del Gobierno central. Es bueno estar cerca de los núcleos de poder, porque se maneja más información y tengo mucho que pedir en Madrid en materia de cultura y turismo, especialmente entre otras cosas, porque esos ámbitos son decisivos para Trujillo”.
Casero afirma no entender como la oposición socialista dice que aceptar el cargo de senador es indecente, y más aún que lo diga María Curiel “que no tuvo reparos en dejar el Ayuntamiento cuando la ofrecieron una dirección general en la Junta de Extremadura y se marchó sin contemplaciones, y ahora viene diciendo que yo quiero hacer carrera política”, concluyó.

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