FRANCISCO SANZ: “SÓLO PODEMOS PRESERVAR EL PATRIMONIO DE TRUJILLO A TRAVÉS DE LA EXCELENCIA Y EL CONOCIMIENTO”


El responsable de la Oficina de Patrimonio en Trujillo es, probablemente, uno de los estudiosos e investigadores que más ha profundizado en la configuración, color, texturas y trazado de la ciudad en la Edad Media y el Renacimiento, cuyos distintos aspectos ha plasmado en los 6 libros que tiene ya publicados. Es la única persona que se ha atrevido a hablar de “excelencia” y “conocimiento” como únicas claves para preservar el patrimonio de la ciudad.

A. Guerra. 5/06/2012.
Francisco Sanz es, a sus 35 años, muy capaz de diseñar y dirigir un plan certero suficiente no sólo para poner en valor todo el potencial patrimonial de Trujillo sino también para proteger y dejar intacto el legado “que debemos transmitir a nuestros hijos y a las generaciones venideras”. Una larga conversación con este joven “historiador de la arquitectura” -como el mismo define-, de vocación investigadora y docente, pone de manifiesto su pasión por la ciudad y, a medida que profundiza en aspectos más concretos, no queda ningún género de dudas sobre la efectividad de su plan ni de sus intenciones profesionales.
En su corto periodo como responsable de la Oficina de Patrimonio en Trujillo ha acometido con éxito importantes proyectos, como las obras de reparación de la coracha del castillo o las obras de recuperación de la Capilla de Reposo, en las traseras del templo de San Martín. Ha sido el autor y mentor del proyecto de creación de un Taller de Empleo destinado a formar desempleados en oficios de albañilería tradicional ya perdidos. Desde que comenzó su trabajo al frente de dicha oficina, no ha parado de remitir informes sobre decenas de cuestiones patrimoniales urgentes y es asesor permanente de la alcaldía en esta materia, aunque no ha participado en la redacción y desarrollo del proyecto que incluía a Trujillo a ser declarado Patrimonio de la Humanidad.
Sanz se doctoró en Historia del Arte tras investigar y estudiar a fondo la arquitectura y el urbanismo de Trujillo en el siglo XVI y pocos como él conocen las hechuras y secretos del Trujillo medieval, si bien reconoce que queda mucho por hacer “no sabemos ni la cuarta parte de cómo ha ido evolucionando la ciudad a lo largo de la historia”, pero sabe cómo hacerlo y lo que es más certero: sabe por dónde habría que empezar a estudiar y a investigar.
Recientemente ha sido nombrado director de la Oficina de Patrimonio de Trujillo y eso le concede un buen número de créditos para poner en marcha un plan deseado vehementemente durante generaciones por los trujillanos y basado en dos premisas claras y concretas: poner freno a las agresiones hechas al patrimonio de la ciudad y mantener intacto lo que conservamos.
Sanz está convencido de que se ha agredido más al patrimonio de la ciudad en los últimos 20 años que en el último siglo, y eso que parecía tranquilizador tener al frente del consistorio a un alcalde historiador “pero un título universitario no concede la sensibilidad necesaria para valorar el patrimonio”, comenta, al tiempo que enumera los desaguisados mas sobresalientes hechos en actuaciones como la Plazuela de Guadalupe o la del Azoguejo, en la Torre del Alfiler o en la Plaza Mayor, “que ha sido el peor de los desmanes cometidos por el anterior gobierno, imponiendo un criterio totalmente equivocado y despreciando el proyecto de Pons Soroya, que respetaba los espacios, colores y texturas originales de la plaza mayor”. En este sentido, lamenta que lo que más se ha perdido en el último cuarto de siglo “es la sensibilidad de los ciudadanos y la concienciación colectiva hacia nuestro patrimonio, justo lo que debemos conservar y transmitir”, apunta Sanz.
Buena muestra de ello son las cada vez más abundantes obras y construcciones ilegales que han proliferado por la ciudad, especialmente por el recinto monumental, y que nadie ha sido capaz de frenar. En opinión del responsable del patrimonio trujillano, debería crearse un comité de expertos “a los que se debería escuchar con atención”.
El anuncio de la redacción de un nuevo Plan de Ordenación Urbanística ha sido una buena idea, dice este joven experto, quien reconoce que es algo muy complejo que requiere mucho esfuerzo y que “debería ser ágil” y adaptado a una actividad y necesidades cambiantes.
Pero la gran pregunta es sencilla y directa: ¿qué se debería hacer con el casco monumental? La respuesta igualmente en elocuente y concreta: “limpieza y policía urbana”, contestó. Y es que para el responsable de patrimonio es necesario “limpiar” en el más amplio sentido de la palabra y controlar cualquier actuación en el patrimonio con el único fin de preservarlo.

A su juicio es necesario un Plan Director de la Muralla “si se asume que las políticas de Patrimonio deben ser acordadas y deben comenzar por el conocimiento”, explicó Sanz, quien también reclamó dinero para excavaciones. “La historia del arte no se entiende si la arqueología de subsuelo y encaminada a la lectura de paramentos, y es el único medio para poder llegar a tener un diagnóstico concreto sobre la situación de nuestro patrimonio y aplicar un tratamiento eficaz. Todo lo demás son parches”, indicó con rotundidad.
Considera que la alcazaba de Trujillo es un monumento de primer nivel a nivel nacional y que es uno de los testimonios más valiosos de la época islámica e hispanomusulmana, “y jamaś se ha excavado; no sabemos que hay debajo del patio de armas y seguro que ahí están algunas de las claves del origen de la ciudad. Puede haber algo importante de la época islámica y estamos hablando de invertir, en principio, muy poco dinero euros. Esto tiene muchas posibilidades y sería rentable desde dos vertientes: la del conocimiento y como atractivo turístico”, abundó.
Sanz tiene muy claro que hay que utilizar el ingenio y buscar ayuda y fondos que permitan llevar a cabo un “diagnóstico” del casco monumental. “Necesitamos que nos ayuden, que vengan investigadores a Trujillo, para lo cual podrían firmarse convenios, por ejemplo, con la Escuela de Estudios Árabes de Granada o con el Instituto del Patrimonio Cultural de España. Son instituciones que avalan y dan relevancia a los proyectos de investigación y, a la vez, aportan fondos para ello”, apuntó.
Algo parecido ocurrió con el retablo de Gallego de la iglesia de Santa María, que acaparó la atención de técnicos, gracias a Pilar del Castillo, que vinieron a Trujillo a investigar y a recuperar las tablas, con lo que no sólo quedó la restauración sino también enseñaron la metodología a los expertos y técnicos locales.

ESCUELA DE OFICIOS
Una propuesta necesaria sería la creación de un grupo interdisciplinar formado por un arquitecto, un arqueólogo, un historiador del arte, un químico y físico y un experto en comunicación que trabajando en conjunto, elabore y prescriba la “receta o tratamiento” que se debe aplicar al casco monumental de Trujillo para su conservación. “Siempre a través del conocimiento”, reiteró Sanz, quien reclama para la ciudad la creación de una Escuela de Oficios, similar a la que ya existe en León, que reúna a los mejores especialistas en el uso y tratamiento de la piedra, carpintería de armar, morteros y cales, y formen a profesionales y especialistas en esas materias, al tiempo que enseñan trabajando y restaurando un edificio singular.
“Se trata de convertirnos en referente de la restauración en España y formar especialistas, que no hay”, insiste Sanz y su receta es sencilla: “ lo urgente es buscar la excelencia y el compromiso con honestidad y capacidad de mirar hacia el futuro”, concluyó.


PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Recientemente se ha sabido que Trujillo no contaba con el informe positivo de las entidades evaluadoras de la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Un proyecto que empezó a forjarse en 2002 y que ahora resulta no estaba bien planteado en su forma ni en sus contenidos.
El responsable de Patrimonio en trujillo declaró no sentirse defraudado sino que, por el contrario, afirma haber sacado una lectura positiva de todo el proceso y es que la experiencia ha servido para concienciar a la sociedad civil sobre le valor de nuestro patrimonio. En su opinión, las versiones al respecto son sesgadas en tanto o se analice en profundidad los informes emitidos por la comisión evaluadora.
Aunque no he tenido nada que ver en la candidatura ni en el proyecto, Sanz se siente “un poco decepcionado, porque era bueno para Trujillo, pero están documentadas las tropelías que se han hecho en los últimos 20 años en Trujillo y que impiden que Trujillo obtenga una declaración universal”, comentó.
Lo que sí tiene muy claro este experto es que Trujillo, por sí sola, es una joya del patrimonio mundial, que es “un valor universal , con el título de Patrimonio de la Humanidad o sin él” y que queda un trabajo duro por delante de “diagnóstico y tratamiento, una labor en la que predomine el valor turístico y la comunicación promocional, y todo esto sólo se puede comnatr con profesionales”, apuntó.
“Tenemos que remar todos en un mismo sentido”, afirmó con rotundidad.





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