UN GRITO A LOS POLÍTICOS

Las profesiones que más respeto y admiro desde siempre son la de médico y la de educador; así me gusta llamar a los maestros, profesores, etc.; soy consciente de que los padres/madres somos los primeros educadores y que esta responsabilidad no es transferible; pero también soy consciente de que con la ayuda de los educadores se completa la obra de la educación. Hace años tuve la ocasión de participar en un programa de radio local, en calidad de padre de alumno, para hablar de los educadores y, al explicar mi punto de vista, hice una clasificación de ellos que abrió un largo debate y produjo polémica; por lo visto, porque más de uno se dio por aludido. La clasificación fue: vocacionales, profesionales y circunstanciales, explicando y razonando tal valoración.

Hoy vuelve a surgir en mí este recuerdo reflexionando sobre los políticos. De verdad ¡que cansado estamos de los Políticos! Nunca de la Política. La Política la hacemos todos y a diario, viviendo en sociedad y la sociedad la formamos la persona y nuestro entorno, respetando las leyes, viviendo con dignidad, trabajando con la ilusión del progreso… por tantas cosas.

A los que dicen ser políticos los llamo “gestores públicos” y tienen la obligación, por muchas razones, de ser honrados, trabajadores al máximo, responsable de sus actos y un largo etcétera; pero el poder y el dinero fácil corrompen con facilidad (llamo dinero fácil al dinero de todos manejado por unos cuantos).

Por eso, GRITO a los “gestores públicos” (políticos) y les pido, en nombre mío y de mi entorno a los vocacionales: que tenéis que seguir trabajando sin descanso, con honradez y eficacia. Decidiros de una vez a crear un sistema de control preventivo, público y transparente sin importaros que os afecte. No esperéis a que la justicia resuelva. La justicia se mueve por denuncias y las denuncias son hechos consumados casi siempre. A los profesionales les pido también, en nombre mío y de mi entorno, que el tiempo que estéis en la gestión pública, os acerquéis a los vocacionales, apoyando al máximo toda iniciativa positiva y trabajando codo con codo con ellos, no miréis el reloj, no escatiméis esfuerzos.

Los circunstanciales, merecen un punto y aparte. A éstos les exijo, en nombre mío y de mi entorno, que se marchen enseguida; que no corrompan más. Es canallesco por vuestra parte que se pueda comprobar que nos engañáis y nos robáis sin escrúpulos. También es canallesco por vuestra parte que nos deis como golosina, para adormecer, tanta basura de cotilleo y baja calidad mientras vosotros os dedicáis a insultar sin ningún respeto al contrario en ideas, sin hablar y comprometerse nunca con los proyectos viables en formas y fechas. ¡Ya está bien! ¡Fuera, fuera y fuera!

Vamos a seguir votando y participando en la sociedad mientras sigamos creyendo en la Democracia (es el sistema menos malo de los conocidos). Los vocacionales y profesionales tenéis que decidiros en cambiar las leyes electorales, aunque se tuviera que tocar la Constitución. Deben y tienen que ser listas abiertas de personas. No se pueden hacer listas cerradas y a dedo. Se debe conseguir abrir un proceso de listas abiertas y seleccionar a las personas que se presenten voluntariamente, con títulos académicos o sin ellos, y que pasen por una criba natural de transparencia y eficacia públicamente, para que estén entre los vocacionales y profesionales.

Me gustaría que todo lo expuesto sirva de algo, sobre todo, si llega a los afectados y se entra en debate. Sea por volver a ilusionarnos con las personas y los programas que los partidos nos presenten. Lo pide un sencillo pensionista, casado, padre de cuatro hijos y abuelo de dos nietos, que nunca estuvo, está, ni estará afiliado a partido alguno y quiere que salgamos de este desencanto en el que nos tienen metido los “políticos”.



JOSE ANTONIO MORENO PAREDES

D. N. I. 75984816S


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