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Vía de La Plata

¿QUIÉN DIJO QUE LA “VÍA DE LA PLATA” ES SÓLO MÉRIDA-ASTORGA?

de Diego Miguel Muñoz Hidalgo

SOLICITUD: Si el trabajo de investigación que aquí se presenta cree que puede ser válido para esclarecer nuestra Historia (siempre revisable), REENVÍE ESTE ESCRITO A SUS CONTACTOS y adjúntelo en sus web y blogs. Que todos puedan tener la oportunidad de acceder a la información veraz e inédita que aquí se aporta. Seguro que se lo agradecerán.

 

 ¿QUIÉN DIJO QUE LA “VÍA DE LA PLATA” ES SÓLO MÉRIDA-ASTORGA?

Introducción a un estudio que intenta reparar un agrio y estéril entuerto historiográfico. 

 

       Existe un doble debate historiográfico del topónimo “plata” en el occidente peninsular: En primer lugar sobre sus variantes: “Camino”, “Calzada”, “Vía”, “Ruta” “de la Plata”; y, en segundo, sobre su extensión en este Eje de comunicación, debido a que en la antigüedad este nombre no abarcaba a todo el recorrido de este fenómeno viario y, además, siendo un itinerario con difícil acotación matemática de sus extremos (resultado de un ser vivo en continua evolución histórica, cual árbol con sus raíces y ramas).

 

       Últimamente, según lo académicamente correcto, se le pretende identificar con este nombre exclusivamente al tramo romano comprendido entre Mérida y Astorga. Mas, esta visión parcial, espacial-temporal, obedece a una serie de erróneas interpretaciones que hoy en día han sentado cátedra. Y es que esta denominación es el resultado de una evolución lexicográfica medieval (con cambios semánticos y fonéticos) y de una interpretación subjetiva popular con la cual, a lo largo del tiempo, se ha pretendido dar titulo a toda una realidad viaria en el occidente peninsular; un itinerario espacial y temporalmente mayor que la extensión que tuvo este topónimo en sus orígenes.

 

       Al respecto podéis profundizar en mi trabajo de investigación titulado: “Sobre el topónimo Camino de la Plata y el Eje S.-N./N.-S. del occidente hispano. Nuevas consideraciones, aportaciones y reflexiones” (Revista El Nuevo Miliario, n.º 11, Diciembre de 2010; suscripción y pedidos; también os lo envío en archivo adjunto en pdf).

https://docs.google.com/leaf?id=0B-eRIyNLnPQ9YWVhNTNkZTEtYTAxNC00ZmY5LTk0ZDgtN2U3Y2E3MDI3MjYw&hl=en

        En este estudio se incluyen cerca de una treintena de documentos históricos y mapas que hacen referencia a este topónimo al Sur de Mérida (algunas de estas fuentes han salido de las plumas de Alfonso XI, Cristóbal Colón o Lope de Vega), incluso mencionando con este nombre a esta vía de comunicación desde tierras andaluzas hasta las salmantinas como un cuerpo íntegro. Mi objetivo es aclarar una serie de equívocos en base a una documentación histórica poco conocida o inédita. Por ejemplo, para ir abriendo boca, aquí tienen un Mapa de 1579 en donde aparece mencionado el"Camino de la Plata", en referencia al tramo meridional de este itinerario. Es, hasta hora, la primera representación cartográfica en la Historia en donde se menciona este topónimo y, por tanto, el primer mapa en donde se denomina así a este Eje S.-N./N.-S. del occidente peninsular. Una prueba que desmonta el concepto espacial Mérida-Astorga.

 

       En este trabajo demuestro que este “camino real” (que sigue en su mayor parte el itinerario romano que se forjó en este corredor geográfico a lo largo de todo el occidente hispano) era conocido desde el siglo XIV bajo el nombre de “Camino de la Plata”, entre Sevilla y Mérida. Posteriormente esta denominación se extendió, en el Renacimiento español, desde Cádiz hasta Salamanca.

 

       En el siglo XIX comenzó a denominarse como “Vía de…”, también desde tierras andaluzas hasta las salmantinas. En realidad este último término (en relación a la palabra latina “vía” o camino, por el gusto aquí a sus restos arqueológicos del mundo clásico y a sus monumentales elementos de ingeniería romana) fue un uso moderno, con afán cultista o academicista,

 

       Posteriormente, en el siglo XX, el topónimo popular "de la Plata" se extendió desde Salamanca hasta Astorga y Gijón, puesto que en realidad era un intento de la sociedad de dar nombre a la totalidad de este histórico fenómeno viario (no sólo romano), que ha vertebrado el occidente peninsular desde la prehistoria hasta nuestros días, y desde las costas andaluzas hasta las cantábricas, consolidándose paulatinamente su final septentrional (este último tramo, un ramal secundario romano, ya fue citado por el Anónimo de Rávena en el s. VII, en base a fuentes del s. III o IV). Así, bajo el nombre, “de la Plata” se comenzó a popularizar viejos trazados hermanados entre sí: Calzada Romana, Camino Real y Cañada Ganadera; que transitan, juntos o coincidentes, hermanados en un sólo cuerpo o entorno viario.

 

       En la segunda mitad del siglo XX, y como “Ruta de…”, comenzaron a denominarse: 1º)- a cada una de las modernas infraestructuras viarias (carretera, línea férrea y autovía) que han ido surgiendo, directas herederas de esa realidad viaria secular; y 2º)- a este corredor geográfico que abarca o que contiene la suma de todos estos trazados. Es decir, el nombre “Ruta de la Plata”, aún siendo en parte un cuño moderno (al igual que “Vía”), no es una invención o artificio, como algunos afirman de forma despectiva; responde, por evolución natural, a un intento globalizador de dar título a este histórico Eje meridiano de comunicación que ha sido una realidad y constante durante milenios; una corriente caminera en continuo cambio pero dentro de un mismo y múltiple paisaje cultural, de uno a otro extremo del occidente peninsular (incluso como un río cuyos sedimentos históricos van prolongando su desembocadura).

 

       Por lo tanto, los que digan que la “Vía de la Plata” (al menos el uso de este nombre) es sólo Mérida-Astorga, con una visión meramente parcial, espacial-temporal, exclusivista (es decir, en un ámbito físico restringido, y focalizándolo tan sólo en un tramo de la calzada romana, obviando otros tramos y otras épocas), siguen una interpretación que no se corresponde a la documentación histórica (que aporto en mi estudio) en donde la denominación "de la Plata” se demuestra su inicio en territorio andaluz, concretamente desde tierras de Cádiz, con una clara continuidad hacia el Norte de Mérida como un cuerpo íntegro; topónimo que lo encontramos en relación directa con el itinerario romano y con el camino real. Es decir, Mérida no es “arranque”, sino “consecuencia” del tránsito de un primitivo itinerario pre- y protohistórico que aprovechaba aquí un vado estratégico del Río Guadiana, luego calzada romana que aquí se consolidó en un monumental puente, surgiendo una ciudad para su control: Emerita Augusta; un paso obligado que continuó teniendo una gran importancia geopolítica y económica hasta nuestros días. Hasta tal punto fue importante el trasiego aquí de una a otra orilla, que este itinerario cimentó la actual ordenación territorial de todo el occidente peninsular.

 

       El origen de este error historiográfico partió básicamente de una mención que hizo el sabio Nebrija, profesor en la Universidad de Salamanca, sobre este recorrido en su faceta de calzada romana. A principios del s. XVI, con la pretensión de hallar la medida del “pie romano”, realizó un estudio centrándose en los numerosos miliarios de esta calzada en el tramo Mérida y Salamanca (y cuyo cómputo, o “miliario 0”, partía de la ciudad emeritense por ser capital político-administrativa deLusitania). Recogiendo la tradición popular citó a este trecho con dicho nombre (aunque en latín:argentea), pero obviando mencionar que al Sur de Mérida también continuaba denominándose“Camino de la Plata” (¡desde un siglo y medio antes!), y ligado también con restos de calzada romana que proseguía en dirección Sur; tramo meridional que estaba fuera de su estudio al ser escaso en miliarios. Así, autores posteriores tomaron su escrito como referencia geográfica sin percatarse de este hecho, viendo al enclave de Mérida como origen o “arranque” de este camino hacia el Norte. Este descuido, equívoco o interpretación historiográfica, dio lugar a una visión parcial que se ha ido enraizando hasta nuestros días. Así vemos cómo esta errada visión ha sentado cátedra recientemente en universidades, enciclopedias, tribunas políticas, wikipedias…; un alambicado y espinoso entuerto que aquí humildemente pretendemos reparar (ardua tarea de un David frente a doctos Goliats).

 

       Por tanto, en respuesta a aquellos que (con buena fe pero de forma excluyente) defienden el uso parcial del nombre “de la Plata” entre Mérida y Astorga (a veces como un coto privado), podríamos decir lo siguiente: siendo puristas, sería un agravio comparativo, una incoherencia, un acto ilegítimo… el denominar así al tramo Salamanca-Astorga, cuando en la antigüedad medieval y renacentista no era conocido con tal nombre (aún formando parte de este mismo Eje viario); y el negarle, por otro lado, el derecho de llamarse así al tramo Sur de Mérida, que fue precisamente de donde provienen los documentos más antiguos y más numerosos en diversidad tipológica de sus fuentes (geográfica, administrativa, epistolar, literaria, etc.), en estrecha relación con el trazado del itinerario romano que provenía de la provincia romana de la Bética (documentado en fuentes antiguas y con restos arqueológicos), luego Camino Real en el medievo; tramo meridional y época ésta (y no en la romana) en donde se originó el nombre: “Camino de la Plata”.

 

       En resumen: el uso del nombre “Camino de la Plata” nos llega de las fuentes medievales del siglo XIV, entre Sevilla y Mérida; para luego extenderse, en el Renacimiento Español, hasta Cádiz y Salamanca; y en el siglo XX, como “Vía”, “Cañada” o “Ruta”, hasta Astorga y Gijón. Estas denominaciones obedecen a un sentir popular de dar nombre: 1º)- a una realidad viaria singular, única y múltiple (sea como calzada, camino, cañada, carretera…), en continua evolución, fruto de cada momento histórico y con necesidades diversas; y 2º)- a un entorno natural o corredor geográfico en donde se inscriben la suma de sus diversos trazados fosilizados, antiguos y modernos, hermanados entre sí; con lo que podríamos hablar del “Corredor de la Plata” (al igual que el “Corredor del Mediterráneo”, etc.).

 

       Espero que este trabajo de investigación que os presento, “Sobre el topónimo Camino de la Plata y el Eje S.-N-/N.-S. del occidente hispano”, vaya zanjando un agrio y estéril debate, y nos ayude a comprender el poliédrico fenómeno de este camino múltiple que va más allá de lo romano y del estrecho territorio que algunos, en base a erradas premisas, pretenden encorsetar (incluso con actitudes impositivas, beligerantes, insultantes y nada científicas, obviando deliberadamente la documentación que aquí se aporta).

 

       Y es que debemos ser conscientes que precisamente gracias a la suma de sus numerosos, diversos y bien conservados valores y crisoles artísticos y medioambientales, es hoy un itinerario histórico y natural universal; un múltiple paisaje cultural que ha de ser reconocido en su conjunto comoPatrimonio de la Humanidad.

 

       Además, el corredor viario “de la Plata” nos ofrece un envidiable recurso social para nuestra calidad de vida, y un excepcional recurso económico para fijar la población rural y para promocionar lo mejor de su territorio, dentro de un modelo de desarrollo sostenible respetuoso con nuestros valores patrimoniales.

 

       En conclusión: El topónimo “de la Plata” se originó en el medievo, por lo que la traza romana no ha de monopolizar este nombre. En este sentido, por un lado, debemos reconocer, proteger e impulsar cada uno de sus trazados (calzada romana, camino real, cañada ganadera, carretera, ferrocarril y autovía; estando abiertos a la revisión histórica); y, por otro, debemos tener una visión globalizadora de este recorrido, sin exclusiones ni localismos, como un ser vivo que a lo largo de la Historia ha ido esculpiendo y forjando este ancho y extenso cauce viario; un corredor geográfico que es hoy un camino para nuestro Futuro.

 

 

Diego M. Muñoz Hidalgo

(Escritor e historiador).

(Telf.: 606-19 45 82, diegobeturiense@hotmail.com )

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