¿Estamos o nos vamos?

Por Belén de Miguel


La verdad es que yo soy la primera, que en determinadas ocasiones me hago esta pregunta, y en muchas ocasiones la respuesta que a mi misma me hago es un: “que lástima, no hacemos ná de ná”.Pero la realidad, cuando hago un análisis algo más profundo es otra, porque las cosas nunca son ni blancas, ni negras, sino más bien suelen tener toda una escala de grises. De esta escala de los colores intermedios, y también porque no, algo tristes es de lo que quiero hablar. Quizás somos pocos en IU Trujillo, quizás seamos silenciosos, quizás desde esta izquierda hayamos estado pendientes de nimiedades, tal vez preocupados por el empleo en Trujillo, por las contrataciones en el Ayuntamiento, por las subvenciones a las Asociaciones, por el arreglo de calles, porque el urbanismo en los nuevos ensanches sea ordenado y habitable,  quizás, porque no decirlo, hemos mirado hacia otro lado en alguna cuestión como la que plantea en su carta a «La Opinión» Juan Sánchez-Escobero.

Es obvio para todos que en los alrededores de Belén se ha desarrollado una urbanización, pero no es tan obvio el que este lugar sea SOLO «La Moraleja de los Sociolistos». Si arañamos un poco, nos encontraremos con pequeñas casitas de campo, segunda vivienda de un clase realmente obrera a la que la sociedad del progreso la niega la posibilidad de disfrutar de un «cachito» de campo, clase que no se conforma con visitar los bares de la ciudad en los fines de semana, sino que decide trasladar a los suyos al campo, y todo esto con la condescendencia del ayuntamiento, sí. Pero digo yo: «¿dónde estáis todos esos críticos? Sentados cómodamente en el sofá del  salón de vuestra segunda vivienda, absolutamente legal, porque afortunadamente tenéis recursos económicos suficientes para poder permitiros comprar una finca de 8 hectáreas (que es el mínimo urbanizable en rústico en la Ciudad de Trujillo) y haceros una casita totalmente legal».

Y esto no quiere decir que desde IU Trujillo apostemos por un urbanismo caótico, nos preocupa que no se haga nada, pero yo critico desde la acción diaria, desde la calle, bien recogiendo firmas para que el Mercado Franco concedido a esta Ciudad en el año 1465 por Enrique IV, no sea trasladado a las afueras de esta, bien realizando talleres infantiles gratuitos en San Lázaro para poner en valor  el maravilloso espacio de ocio que tenemos, bien acompañando al movimiento anti-nuclear y anti-cementerio extremeño en cada uno de sus actos. Este es el trabajo, y esta es la realidad: “somos los que somos y estamos los que estamos”.

Es muy bonito transformar el mundo, sobretodo desde aquellas posturas cómodas que les da a algunos la vida, cómodas por la falta de riesgo, cómodas porque no se cuestionan el llegar a fin de mes, cómodas porque comprometen y cuestionan a otros sin hacer el mas mínimo ejercicio de auto-examen. Gracias Juan, me has ayudado a hacer un ejercicio de recordatorio de quienes somos y porque estamos donde estamos.


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