EDITORIAL


Urbanización «La Moraleja» de Belén

INTENTAN CONVERTIRLO EN HOTEL RURAL

A quien no se haya paseado por el Valle de Papalbas recientemente, hablar de «La Moraleja de Trujillo», como vulgarmente se conoce a la urbanización formada por medio centenar de casas ilegales en Belén, le parecerá algo nimio.

Sin embargo, recorrerla y profundizar en su realidad, es algo que pone los pelos de punta e invita a remitir, sin más, el asunto a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx), para que actúe de oficio.

Resulta que un heredero-propietario de terrenos rústicos en Belén que, además ostentó el cargo de edil en el consistorio trujillano, puso a la venta sus amplios terrenos heredados en este valle, los cuales parcelados y a un «precio moderado por la categoría obrera», consiguieron hace unos años acaparar la atención del proletariado trujillano. Así, sin preverlo, puso al alcance de los nuevos ricos trujillanos la posibilidad de conseguir el «sueño del proletario medio» o del «nuevo rico socialista sin pretensiones», como los suelen llamar por estos lares: tener una segunda vivienda de recreo en un territorio campestre y paradisíaco cercano a Trujillo.

CON TERRAZAS ALMENADAS Y BANDERA ROJA

Así se creó «La Moraleja» de Belén: una urbanización formada por mas de medio centenar de casas o chalés, según la tipología constructiva, a todas luces ilegales, porque ni tienen permiso del ayuntamiento, ni tienen servicios corrientes de agua o electricidad y, lo más importante, ni siquiera tienen alcantarillado. La mayoría de ellos tienen construidos pozos ciegos a donde van a parar sus residuos y que, ni siquiera, son legales, porque incumplen la normativa de este tipo de pozos, los cuales deben ser vaciados y limpiados anualmente. Esto quiere decir que, en la actualidad, hay vertidos incontrolados de estos residuos al Arroyo Caballo y al Río Merlinejo.

Es un caos que ha sido consentido por Redondo Rodríguez y su equipo de asesores en materia de Obras y Servicios, entre ellos, su primo el arquitecto municipal. Así las cosas, cerca de 50 propietarios se pusieron a construir sus chalés de fin de semana en el Valle de Papalbas, un territorio que por sus condiciones y cualidades debería estar protegido, y en el que 50 hábiles (¿?) propietarios, alentados por la permisividad y la especulación fomentada por el Gobierno socialista municipal, capitaneado por Redondo, han hecho irreconocible este territorio y han generado unas consecuencias hasta tal punto insalvables que, difícilmente, podrán ser reparadas en las próximas décadas, a no ser que se demuelan todas estas construcciones ilegales.

Los casos más notorios son las construcciones del espectacular chalet de Serafín Catalán Abreu, ex concejal del Ayuntamiento de Trujillo y ex alto cargo de la Junta de Extremadura, o de Víctor, un conocido instalador electricista de Trujillo, y que, curiosamente, son vecinos de esta urbanización ilegal de Belén.

Todos estos propietarios, algunos de los cuales podrían ser sorprendentes para los lectores si diéramos a conocer sus nombres, están ahora agarrados al «clavo ardiendo» del anuncio del presidente autonómico, Guillermo Fernández-Vara, quien haciendo «tabula rasa» ha remitido una Proposición de Ley a la Asamblea de Extremadura para legalizar este tipo de construcciones, al parecer, miles de ellas que están diseminadas por toda Extremadura.

Si esto prosperase, la legalización de esta urbanización ilegal supondría que el ayuntamiento tendría que urbanizar y proporcionar servicios a todas estos chalés ilegales conseguidos y construidos a bajo precio. Algunos de ellos, incluso, con pretensiones de ser convertidos en Casa Rural de alto nivel y, por tanto, con derecho a optar a las subvenciones de la Junta de Extremadura.

Estos  gastos correrían a cargo de todos los ciudadanos de Trujillo y sus propietarios podrían, finalmente, escriturar y legalizar estas construcciones y terrenos, a precios de oro y especular con ellos a su libre albedrío.

El gobierno socialista actual no ha dicho absolutamente nada a cerca de esta cuestión, presumiblemente, porque es algo que les sobrepasa y confían en que la propuesta de Fernández Vara prospere en la Asamblea y les ahorre un problema gordo.

La oposición tampoco ha dicho nada sobre el asunto ni se ha posicionado al respecto; se ha limitado a preguntar por esta cuestión y punto. También les viene grande solucionar esta patata caliente e intentar agradar a propios y a extraños

Cabe preguntarse si serán valientes y si lo incluirán en sus programas electorales de estas Elecciones Municipales.

LA URBANIZACIÓN ILEGAL Y EL REGATO










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