EL AGUA, UN DEBATE URGENTE


La aprobación de una subida del 4,75 por ciento del suministro de agua en la ciudad ha hecho que en el pleno municipal correspondiente se pusieran de manifiesto una serie de cuestiones relativas a este bien escaso, que pone los pelos de punta. Basta recordar los “años sin agua” que padecieron los trujillanos hace dos décadas para que algunas cuestiones nos preocupen en exceso, aún sin llegar a la alarma social.
Una de las excelencias de Trujillo siempre ha sido “el agua de Santa Lucía”, que da nombre el pantano del mismo nombre que se halla ubicado en el corazón de las Villuercas y que se abastece del agua procedente de las lluvias y nieves, cuando las hay, de las sierras que la rodean.
Durante años, la conducción de agua que proyectó el ingeniero hidráulico Diego Pardo (que da nombre a una calle de la ciudad) ha sido el origen de los muchos problemas de suministro de agua a la ciudad.
Los 28 kilómetros de conducción que la separa de Trujiillo ha sufrido constantes remodelaciones, arreglos de fugas, sabotajes de los propietarios de las fincas que atraviesa que “robaban” el agua para abrevar al ganado, y un largo etcétera de problemas que ha hecho que el caudal de agua traído a la ciudad fuera suficiente, cuando había menos habitantes, pero a todas luces insuficiente con el paso de las años y el consiguiente crecimiento de población y su consumo, debido a las piscinas, riegos, industrias o lavaderos de coches, entre otros.
Ahora hemos sabido, que la anterior Corporación socialista “regaló” nuestro pantano de Santa Lucía a la Junta de Extremadura a cambio de algunas obras y arreglos, pero no hay ningún documento existente, ni el Ayuntamiento ni en la Junta, que lo atestigüe. Lo único cierto es que sigue figurando en el inventario de bienes municipal, si bien la gestión y el cartel que lo acredita son de la Junta, pero no hay nada firmado que lo corrobore.
Así las cosas, tenemos un pantano del que no disponemos y del que cada se nutre cada día más poblaciones. Hay que ser solidarios, pero esto tiene ya otro nombre. Nadie sabe ni cómo, cuando y a cuánto pagan el agua los municipios que se surten de ella.


El agua sucia de Trujillo que trata, depura y cobra la empresa Aquagest, es suministrada ya depurada a otros municipios que la empresa no gestiona. ¿Nos pagan el agua depurada que suministramos a otros? El portavoz socialista aseguró en el pleno que se suministra agua a obras y viviendas ilegales, lo cual pone en duda la obligada coordinación entre la Administración y la empresa para la concesión del suministro.
También se ha sabido que cada pueblo construye sus depósitos reguladores y las conducciones de agua a sus respectivas poblaciones a su libre albedrío o bajo escaso control. Alberto Casero explicaba asombrado cómo la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) está construyendo en la actualidad más ramales de suministro para nuevas poblaciones sin haber acometido antes el necesario recrecimiento del muro de la presa para que contenga mayor volumen de agua. Parece lógico que si aumenta el suministro aumente, al tiempo, el recipiente que lo embalsa.
También Casero explicó que la capacidad del embalse podría garantizar el suministro a nuestra ciudad por un periodo de dos años de pertinaz sequía. Pero, cada día, son maslos pueblos que consumen el agua de Santa Lucia y el anunciado y prometido por CHT trasvase de agua de la presa de Cancho Fresno (Logrosán) al Pantano de Santa Lucía no se ha llevado a cabo y ni siquiera han empezado las obras ni nadie sabe, si quiera, si empezarán algún día.
En los tiempos que corren en que el agua es un bien escaso, hay numerosas fincas distantes varios kilómetros del casco urbano, en pleno berrocal y más alla aún, que tienen suministro de agua potable para abrevar a su ganado y tienen su contador en la puerta de las fincas. ¿Es lógico eso?
Todas las viviendas ilegales de Belén tienen agua potable y pueden llenar sus piscinas particulares. Asimismo, fincas distantes del núcleo urbano varios kilómetros tienen también agua potable para el ganado en sus fincas.
Por todo, cabe preguntarse: ¿es así como administramos este bien escaso? Queda claro que el debate del agua solicitado por la oposición no sólo es necesario sino que es urgente, si es que se quiere poner freno a los desmanes que estamos cometiendo con el uso del agua.
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