EL TRAFICO NUESTRO DE CADA DÍA



Conducir por Trujillo se ha convertido en una habilidad de alto riesgo, a la vez que una prueba de paciencia que hay que superar cada vez que cogemos el coche.
A nadie se le escapa que el circuito urbano es sumamente complicado, más aún, a medida que vamos ascendiendo en coche hacia la plaza mayor y, no digamos ya, si decidimos llegar en coche a la Villa. Y cuando se es de Trujillo el riesgo es asumible, pero cuando se es de fuera, moverse en coche por la ciudad es casi imposible y desde luego nada aconsejable. Contamos con calles estrechas, tortuosas y un plan de circulación obsoleto y denostado que para nada atiende las necesidades de una ciudad del siglo XXI con las características de Trujillo.
Es cierto que ha aumentado el parque móvil de todas las ciudades y desde luego, también en Trujillo, donde no sería aventurado afirmar que en las últimas décadas se ha duplicado e, incluso, triplicado el número de vehículos que circulan por sus calles.
En la mayoría de los hogares ya no nos conformamos con un sólo coche sino que cada miembro de la familia tiene el suyo y, además, hay uno de alta gama reservado en el garaje para los viajes largos. También ha aumentado el número de cocheras, la mayoría protegidas con vados de estacionamiento, y las zonas peatonales, especialmente la plaza mayor, que a su vez provoca los fines de semana un caos circulatorio indescriptible, especialmente para los que vienen de fuera a visitarnos. Una mala experiencia automovilística tras la cual, raras veces se aventuran a querer volver a Trujillo y no digamos ya si, como muestra de amabilidad, nuestra policía local les regala con algún “souvenir” de 90 euros, como habitualmente hace con más saña que hospitalidad, para saldar el suplicio del visitante que se aventura a llegar a Trujillo en coche un fin de semana.


De todo esto, se ha percatado el gobierno de Alberto Casero, quien, nada más hacerse cargo de la alcaldía, se aventuró a anunciar la urgencia de elaborar un estudio “profesional” del tráfico rodado en la ciudad,con el único fin de poner fin al caos circulatorio que padecemos.
Pues bien, 15 meses después de su anuncio seguimos igual, sino peor, y el tan cacareado estudio, como ya nos tiene acostumbrados Casero, ha sido encargado previo pago de su importe a una empresa consultora foránea que se supone” profesional”. Pero no termina de llegar con lo que conducir en Trujillo sigue siendo una pesadilla.
Pero he aquí que, en el último pleno, la oposición finalmente se decidió a trasladar las justas quejas de los trujillanos que este verano han padecido estoicamente un acceso a la plaza mayor cortado por las obras de la calle Carnicerías, una restricción en la calle Merced que aún perdura, y una avalancha de conductores de los pueblos de alrededor que cada día han venido a Trujillo a hacer sus compras, tomarse las cañas o simplemente de paseo.
Con las mismas, el segundo jueves de agosto, dos policías locales recorrieron con sus libretas de multas los alrededores del “jueves” y se pusieron las botas. Hay que reconocer que estaban mal aparcados pero no producían ningún caos, con lo que en aras a la hospitalidad de la ciudad y teniendo en cuenta que estaban dejando su dinero en las tiendas y bares de la ciudad, muy bien se podría haber hecho la vista gorda.
En definitiva, que los ciudadanos están hartos de padecer el caos circulatorio de Trujillo y quieren una solución urgente. Parecen suficientes 15 meses para madurar un proyecto de remodelación del tráfico, de manera que el alcalde ha anunciado que antes de que acabe el año, el problema estará solucionado. Ahora bien, Casero ya ha puesto paños calientes al proyecto y ha advertido a los conductores que “luego no se vayan a quejar cuando haya restricciones y no se pueda aparcar en muchos sitios...”. Dicho esto así, es como si los conductores lo quisieran todo: conducir sin peligro por la ciudad y poder aparcar donde les venga en gana.


Tal vez, esta advertencia desvele que, por fin, van a peatonalizar el casco antiguo o que van a impedir definitivamente que la plaza se convierta cada día en un aparcamiento masivo cuando las madres vayan a recoger a sus niños al Colegio Sagrado Corazón, al tiempo que van a acabar con el “engañabobos” que supone para los visitantes de fuera, que aparcan confiados en la plaza junto los coches de las mamás y cuando ellas se marchan, se despistan y la policia local les da la bienvenida con 90 euros del alma.
También es posible que el proyecto prevea la creación del aparcamiento de zona azul en la plaza que, en su día, el PP apoyó e incluyó en su programa electoral a iniciativa de algunos empresarios de hostelería, o que se van a endurecer la ya abultada y desmesurada política de sanciones a los conductores.
Con tanta advertencia y tanto paño caliente, el ciudadano ya no sabe qué pensar y si es preferible que la cosa se quede como está. Dentro de poco, se verá, pero lo que sí es cierto es que los conductores noveles que aprueban el carnet de conducir en Trujillo deberían tener más puntos que otros, porque conducir por esta ciudad es una auténtica prueba de pericia y habilidad, más aún si se es de fuera.

Comments