LA CALMA QUE PRECEDE A LA TORMENTA


Han pasado, apenas, 10 días de la toma de posesión del nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Trujillo y es costumbre política y periodística esperar a los 100 días para hacer una primera valoración de los nuevos inquilinos municipales. Sin embargo, los que nos ocupan han entrado de puntillas y sin el ruido propio de la entrada de un elefante en una tienda de porcelanas, y ya se nota; ya se han tomado decisiones firmes y contundentes.
Este gesto es interpretado por algunos como la calma que precederá a la tempestad que desencadenará la puesta en marcha de todas la propuestas que el PP ofertó a los ciudadanos en la campaña electoral, lo cual se traduce en un contrato sin letra pequeña que tendrá que cumplir inexorablemente.
Así, la nueva terna ha comenzado a ventilar el consistorio y no han tardado en llamar a cónclave al departamento de Turismo y decretar las primeras medidas, entre otras, la posesión y depósito de los tres “manojos de llaves” que abren y cierran todas las puertas. Era fácil suponer que al gerente de Turismo no le iban a gustar algunas de las disposiciones iniciales y, de hecho, no asistió a la citada reunión. Asimismo, todo indica que está “sujeta a quiniela” su continuidad o sus potestades al frente del ente turístico.
Otra de las consecuencias colaterales de la entrada del nuevo Gobierno municipal ha sido el despido inmediato de los asesores (interventor y letrado) de la anterior alcaldesa y queda saber si la secretaría (que es interina) será despedida o, más fácil, habrá que incentivar a quien quiera la plaza en propiedad y la reclame. En esta misma linea, el Chófer de la alcaldesa actualmente está encuadernando dossieres y ya no es el responsable del protocolo municipal; el Arquitecto municipal ya ficha a las 8 de cada mañana y la Secretaria también (al parecer, ninguno lo hacía) y es lógico este control a quien, desinteresadamente y sin cobrar en metálico, va a asumir “ad libitum” el puesto de arquitecto municipal en el Ayuntamiento de Ibahernando, a requerimientos de su flamante alcalde y pariente, José Antonio Redondo Rodríguez.
Por otro lado, ha habido reajustes en la ocupación de despachos y algunos “calienta sillones” han puesto sus posaderas en otro escenario y, casi con seguridad, con sus desmesuradas potestades algo más mermadas. También la Policía Local ha sido llamada a consultas y puesta a trabajar en un plan eficaz de seguridad ciudadana y una urgente reordenación del tráfico.
Cada concejal está aterrizando en su respectivo departamento y sin prisa, pero sin pausa, está ventilando el lugar. Igualmente se están viendo con demasiada frecuencia algunas “caras ajenas” moviendo papeles y ordenando chufletas, y que no deberían estar y sobre cuya presencia y desenvoltura por los despachos muchos esperan explicaciones o justificaciones.
Por su parte, y así las cosas, la oposición, aunque se atiene a la gracia de los 100 días, ya anda mandando “mensajes a navegantes” en prevención de las tormentas que se vaticinan en poco tiempo y que, sin duda, van a propiciar que se inicie el juego gobierno-oposición, es decir, que empiece el baile.
Lo que sí se han empezado a remover desde el primer día son las cuentas municipales, en un vehemente y urgente deseo y necesidad de conocer la verdadera situación de las arcas municipales. En principio, muchas actuaciones se están justificando bajo la benevolencia de la crítica situación económica del Consistorio, pero ese argumento no servirá mucho tiempo más. Urge una inmediata auditoria, externa o interna, que saque a la luz las inciertas maniobras económicas orquestadas por los que se acaban de marchar del Ayuntamiento. Mientras tanto, servirá achacar a la famélica situación económica las carencias de programa o la falta de continuidad en actividades que son ya casi tradicionales (posiblemente porque no haya habido más alternativas).
Es cierto, que la mala voluntad, el despropósito y la desgana han precedido la despedida de Blázquez y los suyos y que, ahora, los nuevos mandatarios están invirtiendo mas tiempo y esfuerzo en solucionar las “perlas” que han heredado que en sacar adelante sus propias propuestas e iniciativas. Tienen las manos atadas con el legado recibido y la capacidad de gestión es el único activo con que cuenta el equipo de Casero, a lo que tendrá que sumar ingenio y voluntad para sobrevivir tras los 100 días de gracia. La curiosidad y la expectación son muy grandes.
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