ASPYAM BUSCA REFINANCIAR UNA DEUDA CERCANA A LOS 40.000 EUROS PARA MANTENER ABIERTO EL CENTRO
- El edificio es de propiedad municipal y no se puede utilizar como garantía en una operación bancaria

La entidad depende en un 95 por ciento de las ayudas y subvenciones porque no tiene recursos propios, y la cuota de sus socio llegan a representar el 1 por ciento de sus ingresos, motivo por el que no pueden subsistir sin el apoyo institucional. El retraso de las subvenciones ha generado un déficit estructural y les ha llevado a agotar la póliza de crédito que tiene suscrita.

27/0772012
La situación de la Asociación de Padres y Amigos del Minusválido (Aspyam) es límite e insostenible. En los últimos meses, algunos de sus responsables habían hecho declaraciones que anunciaban una situación complicada, pero el informe económico del cierre de ejercicio de este año, presentado hace unos días, es demoledor y pone al descubierto el déficit estructural que padece la asociación y que impide casi mantener sus puertas abiertas.
El economista Joaquín Paredes, tesorero de la organización, hizo público en la última asamblea un informe económico en el que quedaba patente que “gastamos más de lo que ingresamos, y que ha habido recortes en los ingresos pero no se han recortado los gastos”, explicó, lo cual ha generado un déficit estructural de 30.000 euros que no se podido sufragar con la póliza de cŕedito que tiene suscrita, ya que este año está ya agotada debido a que la subvención de la Junta de Extremadura ha llegado con 3 meses de retraso.
Según Paredes, el gran problema es que la entidad depende en un 98 por ciento de la subvenciones públicas y no posee recursos propios, pues la cuota de los socios (18 euros al año) apenas si llega al uno por ciento de los presupuestos, con lo que “sin el apoyo institucional es imposible funcionar”, advirtió, al tiempo que puso de manifiesto la necesidad de buscar vías alternativas de financiación, tales como acudir a subvenciones y programas no controladas, es decir, aquellos en los que no sea necesario pagar un porcentaje extra o ejecutar un gasto obligatorio.
“Si no recortamos gastos será imposible mantener el centro abierto y las subvenciones que recibe Aspyam conllevan obligaciones de contratación. Se han perdido usuarios en los últimos años, pero el personal sigue siendo el mismo porque las subvenciones te obligan a ello, con lo que, en resumidas cuentas, los usuarios son menos y la plantilla es la misma; se recortan los ingresos y se mantienen los gastos”, indicó Paredes.
A su juicio, es necesario y urgente acometer un plan de ajuste. Los gastos de personal suponen un 70 por ciento del presupuesto y los gastos de electricidad y transporte el 23 por ciento, “pues la Junta nos obliga a recoger y llevar a los usuarios a su domicilio y no pueden compartir el transporte escolar, con lo que el gasto de gasolina es disparatado. Otro tanto ocurre con la electricidad, cuya factura se dispara en invierno, debido a que la calefacción utiliza un sistema de acumuladores de energía”.

BUSCAR SOLUCIONES
Actualmente, los responsables de Aspyam intentan buscar la fórmula para refinanciar la deuda, que es cercana a los 40.000 euros. en este sentido, la concejala de Hacienda, Inés Rubio, se ha ofrecido a participar en la búsqueda de soluciones y analizar una posible intervención del Consistorio al respecto. No obstante conviene recordar que el Ayuntamiento ha realizado importantes inversiones en el centro y que participó en la construcción de una residencia, que permanece cerrada en la actualidad y en la que se invirtieron más de 100.000 euros.
Por su parte, el responsable de las finanzas de Aspyam está convencido de que es imprescindible llevar a cabo una profunda remodelación del funcionamiento del centro y “negociar su conversión en un centro concertado de la Junta de Extremadura, como un colegio, y que funcione sin subvenciones, pues en estos momentos la Junta financia en torno a un 50 por ciento del presupuesto y resto procede de convenios con otros programas oficiales”, dijo. Asimismo recomendó la inmediata puesta en marcha de campañas de captación de socios, una subida de las cuotas y aumentar considerablemente la implicación de los padres y tutores en el funcionamiento diario del centro, asumiendo tareas concretas.
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