CASERO ANUNCIA QUE HABRÁ DESPIDOS A PRIMEROS DE AÑO Y QUE LA SITUACIÓN FINANCIERA MUNICIPAL ES INSOSTENIBLE
- En su balance anual, la futura Relación de Puestos de Trabajo y los los Presupuestos de 2012 centran la gestión del Gobierno para los próximos años

29/12/2011

El panorama de Trujillo para el próximo año está pintado de negro “porque realmente es así porque Trujillo no es una isla en medio de un océano de recesión económica y de un crecimiento previsto de una décima para 2012”. Alberto Casero lo ha repetido una y otra vez en la comparecencia con los medios de comunicación para hacer balance del año que termina: de seguir así, el Ayuntamiento tendría que cerrar por quiebra técnica en dos o tres años. Y es que las cuentas no fallan: mantener mensualmente el Consistorio nos cuesta 439.000 euros, de los cuales 350.000 euros (unos 60 millones de las antiguas pesetas) cuesta pagar la nómina de personal, Seguros Sociales e IRPF de los trabajadores; y el resto, menos de 100.000 euros, para pagar los gastos corrientes de agua, luz, teléfono y servicio de recogida de basura -que cuesta casi 60.000 euros mensuales de los que actualmente se paga sólo la mitad porque no hay para más- y que se han recortado al límite. Así, cada mensualidad el ayuntamiento apunta más de 200.000 euros en al “Debe”, es decir, arrastramos una deuda de 200.000 euros mensuales que va engrosando cada mes porque es la diferencia entre lo que se gasta y lo que ingresa.

Todos los ayuntamientos cuentan con una tabla de salvación que son los ingresos que el Estado les hace por su participación en los tributos estatales y que, en el caso de Trujillo, cada día se ven mas mermados porque la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) se ha cobrado en diciembre las multas con que sancionó al consistorio trujillano en la anterior legislatura por el vertido de residuos tóxicos y por las subvenciones del AEPSA de dos años que tiene que devolver por causa de una “mala gestión y dejadez” del gobierno socialista que degeneró en graves irregularidades de las mismas. En resumen, que el Ayuntamiento de Trujillo tampoco puede contar con este ingreso estatal.
Por tanto, la situación es la siguiente: una sobrecarga de personal, y por lo tanto, de nómina insostenible en el ayuntamiento trujillano, con 250 trabajadores, de los cuales más de 50 tienen contratos en Fraude de Ley y, en algunos casos, podría llegar a costar hasta 76.000 euros su despido debido a su antigüedad. Un flaco capítulo de ingresos marcado por un notable recorte en la actividad del ladrillo (licencias de obras), y en muerdo considerable en la participación en los Tributos del Estado por multas y sanciones, lo que arroja un saldo de 200.000 euros de déficit mensuales. Esa cifra llevaría a la institución municipal a una quiebra técnica en tres años.
Ante esto, las medidas más urgente adoptadas por el gobierno popular han sido el recorte de los gastos “hasta los límites máximos que se pueden recortar”, unos presupuestos austeros para 2012 que serán aprobados a finales de enero y donde ya aparecen cantidades destinadas a la amortización de puestos de trabajo (indemnizaciones por despido) como tercera medida de urgencia.
“Este ayuntamiento, a día de hoy, parece una gestoría en donde se tramitan nóminas, seguros sociales y declaraciones de IRPF del personal. Yo sé que el despido es una medida dura, pero es inevitable para poder subsistir y que nadie piense que es una medida de fuerza, sino de subsistencia y debemos asumir esa responsabilidad”, aseguró apesadumbrado el alcalde, al tiempo que se se quejó del tiempo y esfuerzo que requiere “desenmarañar y regularizar” situaciones caóticas generadas por el gobierno socialista, entre las que enumeró, por ejemplo, la entrega de las viviendas de V.P.O. de Belén o la apertura del nuevo Mercado de Abastos: “Este alcalde no va a vender humo; lo primero es poner orden en la gestión municipal porque avanzar en cualquier cuestión significa una verdadera lucha y esto no es pesimismo: es la verdad. Esta ciudad necesita estar viva y la realidad es que no hay fondos para casi nada”, explicó.

PROYECTOS DE FUTURO
A pesar de la gravedad de la situación, Casero hizo un esfuerzo, al tiempo, por transmitir ilusión y algo de optimismo y se mostró convencido de poder convertir a Trujillo en un referente turístico y cultural de primer orden en base a los proyectos que su equipo está gestando. A su juicio, la ciudad posee una ubicación privilegiada desde la que se distribuye el turismo por el resto de la región y eso concede a la ciudad un potencial único que debe aprovechar y para lo cual se está redactando un plan estratégico y de excelencia turística que combine patrimonio, historia, gastronomía y paisaje con la cultura en mayúsculas.
Asimismo habló de la oportunidad de transformar y comercializar los productos agroganaderos de alta calidad de la zona y aprovechar el valor añadido de dicha transformación como elemento revitalizador de la economía.
En la lista de prioridades del alcalde trujillano figura la creación de una gran instalación cultural que permita la celebración de actividades culturales de calidad en invierno, dado que en verano la ciudad dispone de suficientes espacios y escenarios al aire libre. “Es lo que necesita la ciudad urgentemente: o bien, la remodelación del teatro Gabriel y Galán o bien, la conversción de la iglesia de la Consolación en una gran auditorio. En este sentido, han venido técnicos de la Consejería de Cultura a valorar las instalaciones y ya hay proyectos bastante avanzados, si bien en un encuentro reciente con el obispo de Plasencia, éste se mostró no partidario a que la iglesia no esté dedicada al culto”, explicó.
También anunció por la puesta en marcha de un plan estratégico de revitalización de la industria y el comercio local, que contendrá beneficios y exenciones fiscales para las empresas que se asienten en el Polígono Industrial y para el comercio local.

AÑO DE EMOCIONES
Para Alberto Casero, el año 2011 ha sido “intenso de emociones, de tremenda satisfacción y de sensación del deber cumplido”. Aunque todos los proyectos pivotan en torno al presupuesto de 2012 a punto de aprobarse y estigmatizados por la falta de fondos y la crisis, la cartera de cuestiones pendientes del alcalde esta repleta de proyectos de gestión y reitera la prioridad: ”lo más urgente es poner en orden en la casa, que había mucho desorden y así es difícil trabajar”. Por lo demás, siguen vigentes las aspiraciones de mejorar el servicio de limpieza; de peatonalización del casco histórico; el plan de mejora y ordenación del tráfico, la reparación de la muralla y el desarrollo de un plan director; las lineas de colaboración con la Unex; la inminente inclusión en la Red de Juderías de España y en la Red Ibérica de Ciudades Amuralladas; el “reposicionamiento” de Trujillo con otras instituciones y la recuperación de las relaciones con embajadas y estamentos iberoamericanos de cara a convertir a Trujillo en sede del Organismo de relaciones con Iberoamérica; la puesta en marcha del ambicioso plan “Trujillo, horizonte 2020” en materia de desarrollo turístico, cultural, patrimonial y medioambiental; la redacción del Plan General de Ordenación Municipal o la posible declaración de Trujillo como Paisaje de Interés Cultural por parte de la Unesco.
“Si alguien se lleva la sensación de que todo pinta negro, que se la lleve porque es verdad. Pero también tenemos proyectos para convertir a Trujillo en una ciudad viva y que recupere todos los colores que ha perdido en los últimos años”, concluyó diciendo.


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