EL AYUNTAMIENTO MUESTRA EL ANTIGUO CENTRO DE SALUD CON «LUZ Y TAQUÍGRAFOS» PARA ATESTIGUAR EL DETERIORO
Parecía un hospital robado y nunca mejor dicho. Cuando esta mañana las concejalas del Ayuntamiento de Trujillo, Visitación Rojo y Manuela Ortega, han abierto las puertas del antiguo Centro de Salud a los casi 30 representantes de las asociaciones trujillanas y al prensa, para mostrarles el estado del edificio que hace menos de un mes acaban de recepcionar, los suspiros y lamentos eran unánimes. A todos nos parecía el escenario de una película de miedo; nadie podía creer que los vándalos y sinvergüenzas de esta ciudad hubieran campado allí a sus anchas y que el resultado fuera desolador.

El Ayuntamiento de Trujillo ha requerido «luz y taquígrafos» antes de asumir el centro, para que fueran testigos del lamentable estado de un edificio que, en poco más de un año (desde el 19 de enero de 2000), ha sido el campamento de niñatos y mozalbetes que se han dedicado a destrozar todo lo que se ponía ante sus narices, a hacer fuegos con lo primero que tenían a mano y a ser vándalos de primer orden. Los testigos hemos podido comprobar cómo estos sinvergüenzas han jugado a la «guerra de guerrillas» con los extintores, por lo que todo el suelo esta lleno de espuma seca; han jugado con todo el mobiliario existente y a ver quién lo destroza primero; han cogido hileras de sillas de espera de color verde, ancladas en el suelo y, tras arrancarlas de cuajo, las han empotrado en las cristaleras y ventanas, o como han jugado con las jeringuillas usadas, con el peligro que eso conlleva, y han invertido el tiempo en clavarlas en sillones de piel, e incluso, en caber fuego sobre las fotocopiadoras. Entre juego y juego, los vándalos de Trujillo han tenido tiempo para defecar en casi todas las dependencias.


En este paisaje desolador, prensa y testigos de cargo hemos asistido asombrados, sin dar crédito a tanta maldad, a la apertura de este antiguo Centro de Salud, ahora en manos del Ayuntamiento, al tiempo que lamentábamos la dejadez del Servicio Extremeño de Salud por dejar allí material de valor; la incoherencia de haber dejado tiradas cientos de fichas de personas con nombre y apellidos, y su historial de vacunaciones, o los cientos de tarjetas sanitarias desparramadas por el suelo, en el momento actual en el que tanto se valora la protección de datos o el recorte de gastos.


Todo parece un cementerio de muebles, despachos, mobiliario en perfecto estado de uso… Un caos, en definitiva.

Ni siquiera la concejala, Sisi Rojo, se ha atrevido a culpar de nadie de esta dejadez y desinterés, peor sí ha dejado bien claro que el ayuntamiento no ha podido hacer nada porque no era el propietario. «Podíamos haber procedido a vallar, sellar y proteger este edificio a poco que el SES hubiera sugerido o propuesto algo; pero no dijo nada en su momento. Así las cosas, el Ayuntamiento no tenía opción para hacer nada, ni siquiera para poner medidas de protección porque no tenía la propiedad ni la cesión.

Ahora las cosas han cambiado y aunque la concejala se pregunte «porqué los vándalos se han dedicado a destrozar todo; si es por hacer daño al Ayuntamiento o por divertirse. Lo único cierto es que ahora el arreglo habrá que pagarlo con el dinero que sus padres pagan de impuestos y con el dinero del resto de trujillanos».

Lo primero que van a hacer es arreglar la planta baja y ubicar en ellas la Comisaría de la Policía Local. Estas obras, según Sisi Rojo, comenzarán en breve, antes de que finalice la legislatura. Asimismo, se va a adecuar una sede para una dotación de Cruz Roja Española, ya que han concedido a Trujillo una ambulancia medicalizada que requiere de unas dependencias, sala de curas, etcétera.

Y en lo que respecta al resto del edificio, la concejala ha dicho que será una de las cuestiones que deberá resolver el futuro equipo de gobierno en primer lugar, ya que hay muchas demandas por parte del colectivo de asociaciones de la ciudad, si bien ha avanzado que, en su opinión, las dependencias no deberían ser gratis «porque entonces no se valorará la cesión del local, como ya pasó en el antiguo Hogar, donde está actualmente el CAR». De todos modos, es algo que deberá decidir el futuro equipo de gobierno.

Lo único que queda por asumir el control del edifico del antiguo INSS, anexo al anterior, y que por el momento han comunicado su intención de ceder a cambio de una renta, «cuestión esta que hemos requerido para que se nos comunique la cuantía del alquiler al Ayuntamiento, porque sin ese requisito no vamos a firmar ningún acuerdo. Necesitamos saber cuánto nos costará», apuntó Rojo.



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