EL ANTIGUO HOSPITAL DE LA CONCEPCIÓN, PROPIEDAD DE LOS HEREDEROS DE DUARTE PINTO COELHO, YA TIENE NUEVOS DUEÑOS
- El Ayuntamiento estaba muy interesado en esta propiedad y Alberto Casero intentó convencer a la Diputación de Cáceres para adquirir el palacio.

El Palacio Chaves-Mendoza, del siglo XVI y que fuera propiedad del famoso decorador Duarte Pinto Coelho y posteriormente heredado por su personal de servicio, ya tiene nuevo dueño. Ha sido vendido por 3 millones de euros, un millón menos de lo que se pedía en un principio, y sus flamantes propietarios son una familia de Madrid, entroncada con la familia de los Higuero de Trujillo, que poseen otra casa en la ciudad.

7/6/2012
Era un sitio ideal para ubicar cualquier proyecto: desde un Centro de Estudios Iberoamericanos, hasta una escuela de oficios, un hotel escuela o un centro multicultural y de exposiciones. Sus dimensiones y su privilegiada ubicación, en pleno corazón del casco antiguo, lo convertían en una sede apetecible para cualquier mandatario político.
También el alcalde de Trujillo estuvo muy interesado en que este edificio fuera propiedad de la ciudad. Sus herederos, José Luis Rodríguez y familia, dejaron en varias ocasiones muy claro que “hubiera sido el deseo de Duarte Pinto Coelho”, a quién los anteriores gobiernos municipales habían menospreciado y ninguneado asiduamente y, pocas veces, habían “utilizado”, a pesar de ser un perfecto anfitrión y “lobby” con multitud de contactos de alto nivel. 
Esta fue una de las razones de que Duarte Pinto desistiera de sus intenciones iniciales de donar y legar el edificio a la ciudad como sede de su Fundación y para otros usos.
La crisis, u otros intereses, han hecho imposible que el Ayuntamiento y otras instituciones hayan podido adquirir este excepcional edificio que, incluso, llegó a ser visitado por Laureano León, presidente de la institución provincial cacereña hace poco menos de un año.
Como ya se ha informado, antiguamente había sido palacio, monasterio y hospital, y Duarte Pinto Coelho lo decoró y transformó en 1971 en una casa que consideraba como “su buen retiro”. En este lugar disfrutaba recibiendo a sus amigos y organizando reuniones informales.
Poseía un rico mobiliario y numerosas piezas de arte y colección, de entre las que destacaba una serie de”gouaches” italianos del siglo XIX representando vistas de Nápoles y de las erupciones del Vesubio, que feron subastadas y vendidas junto con todo el mobiliario en la galería Ghristie's de Londres hace ahora un año.
Este palacio estába en perfecto estado de conservación y consta de un edificio central de dos plantas con patio central ajardinado y una iglesia anexa de una planta de cruz latina (muy utilizado recientemente para ofrecer conciertos de música sacra y coral), además de un amplio jardín con huerto propio, varias terrazas y una piscina con bar. Tiene una superficie total de casi 2.000 metros cuadrados y su precio inicial era de 4 millones de euros, si bien, se ha vendido en 3 millones finalmente, según ha podido saber este periódico, a una familia de Madrid, entroncada con la familia trujillana de los Higuero, por matrimonio. Estaba promocionando su venta la prestigiosa agencia inmobiliaria madrileña Aguirre & Newman.



EL LEGADO DE PINTO COELHO
El legado decorativo de Duarte Pinto fue subastado en la galería Christie's de Londres hace ahora un año y constaba de 800 lotes de objetos con un valor estimado de 1,7 millones de euros.
El célebre decorador también vivía en Madrid en un hermoso palacio, en el barrio de la Latina. Esta casa actualmente está en venta, y consta de una primera planta de 500 metros cuadrados, techos de cuatro metros y medio de altura, tres salones, un comedor, un dormitorio y un baño debido (antes de vivienda fue colegio y laboratorio fotográfico de Kodak). El precio de este piso palacio en el corazón del barrio madrileño de La Latina es de tres millones de euros.
Se trata de un imponente palacio de ladrillo rojo, repleto de lujo y de detalles, que estaba tal y como el la dejó: desde las fotografías de los Reyes de España, los jabones y colonias del baño, la colección de bastones y hasta los sobres de correspondencia del escritorio.
Esta casa estaba llena de “joyas” y una de ellas era el órgano, declarado Bien de Interés Cultural, que presidía uno de los tres salones de la casa. Al parecer, la subasta no incluyó el imponente instrumento, ni los pianos ni un cuadro de Velázquez que colgaba sobre el escritorio.


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